Illa fija como objetivo hacer bajar la incidencia de casos por debajo de 200

Descarta levantar la alarma en Madrid y avisa de que con la salud no se negocia

El fin de semana del 15 de agosto supuso un punto de no regreso para el coronavirus en la Comunidad de Madrid. De golpe, pasó de una incidencia acumulada en los últimos 14 días de 171 casos a 233 y empezó una espiral ascendente vertiginosa. Superaba así la barrera de los 200 que este martes el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha marcado como objetivo a rebajar en el conjunto de comunidades para intentar contener la segunda oleada del covid-19, pero entonces nadie en el gobierno español ni en el gobierno madrileño encendió las alarmas.

Ahora, dos meses después, y con un choque institucional de enormes dimensiones que ha llevado al ejecutivo de Pedro Sánchez a aplicar el estado de alarma, el ministerio de Sanidad pone deberes a las comunidades: no abandonar las restricciones a la movilidad, así como a la hostelería y los contactos sociales hasta bajar este umbral e "idealmente" situarse alrededor de una incidencia de casos de en torno a 100.

El gobierno español no se plantea levantar todavía el estado de alarma en Madrid

Madrid, en cambio, se ha aferrado al umbral de 500 casos que la orden de Sanidad estableció, en una medida hecha a la carta para la capital española, para las ciudades de más de 100.000 habitantes. En los últimos datos comunicados al ministerio de Sanidad, Madrid ya tendría una incidencia de 489 casos, cosa que supondría casi una reducción del 50% respecto a hace dos semanas. Pero el ministerio de Sanidad coge estos datos con pinzas por dos razones: primera, que se están produciendo retrasos en las notificaciones de entre cinco y ocho días; y segunda, que hay una caída de más del 40% en las pruebas semanales por PCR.

"Medidas drásticas" en Asturias

"Con la salud pública no se negocia", ha insistido Illa durante la rueda de prensa de análisis de la evolución del coronavirus acompañado del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. "Hay que tomar medidas a partir de 60 casos", ha añadido, y lo ha ilustrado poniendo de ejemplo Asturias, que hasta ahora era la comunidad que había contenido mejor la segunda oleada. Con una incidencia de 175 casos por cada 100.000 habitantes –pero que hace una semana era de 126–, el gobierno asturiano ha anunciado este martes "medidas drásticas" que afectarán también a la movilidad.

Pero la situación todavía no es homogénea en todo el territorio español. Illa descarta cambiar las restricciones en Madrid hasta el 23 de octubre, cuando venza el estado de alarma, porque cree que la situación es muy preocupante y hay que mantener las medidas. En cambio, Pamplona, la capital de la comunidad que registra más incidencia (757 casos por 100.000 habitantes), no tiene decretado el confinamiento perimetral. Esto se debe, en parte, al hecho de que no cumple las tres condiciones de la orden de Sanidad que se aplicó en Madrid pero que después la justicia tumbó, cosa que llevó a aplicar el estado de alarma. Las UCI están ocupadas al 26% de enfermos de covid-19, mientras que las de Madrid todavía superan el umbral de alarma del 35% con un 38%.

En términos generales, sin embargo, España continúa en una tendencia estable, destacaba ayer Simón. Los nuevos diagnósticos notificados en las últimas 24 horas suben a 7.118, y los muertos, a 80. Se trata de cifras un poco más bajas que las de los últimos días, a pesar de que podría darse el efecto del puente del Pilar. Ahora bien, lo que sí ha empeorado es el indicador de positividad, cosa que significa que aumenta la transmisión comunitaria y que cada vez se hacen menos PCR a negativos. La media española ha subido del 10% al 11% la última semana. También han crecido los ingresos, que pasan del 8,3% al 9,8% y suman más de 11.000 pacientes.

Illa ha presentado como datos positivos de la aplicación del estado de alarma en Madrid la reducción de los desplazamientos desde Madrid durante el puente del Pilar: un 46% menos de coches, una caída del 78% en tren y del 83% en avión. Pero el domingo al atardecer en la estación de Atocha no había ni un solo control de la Policía Nacional para vigilar las llegadas a la capital española. El ministerio del Interior tampoco ha ofrecido datos sobre las sanciones que se han aplicado los primeros días del estado de alarma.