NUEVO CICLO EN EL ESTADO

El debate sobre la suspensión de los presos marca el inicio de la legislatura

Junqueras, Sànchez, Rull, Turull y Romeva, protagonistas de la constitución de las Cortes españolas

El estado de excepcionalidad en el que se ha instalado la política española a cuenta del conflicto político irresuelto sobre la relación de Cataluña con el Estado será este martes, de nuevo, el centro de todos los debates en uno de los días más importantes de la legislatura. La constitución de las Cortes españolas, que dará el pistoletazo de salida al nuevo ciclo político español, no tendrá como protagonistas a los miembros de la nueva mesa, que, si no hay sorpresas, estará presidida por Meritxell Batet y tendrá mayoría progresista. Ni siquiera al aspirante a revalidar el cargo de presidente español, Pedro Sánchez, que ha decidido congelar cualquier negociación de gobierno hasta pasadas las elecciones del domingo.

Las miradas, como ya pasó el lunes cuando fueron a recoger el acta, estarán puestas en los presos políticos que son también diputados —Oriol Junqueras, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull— o senador —Raül Romeva—, pruebas vivas de esta excepcionalidad por la aparente contradicción que supone que mientras el Estado los juzga por rebelión en Cataluña sigan siendo depositarios de la confianza de los electores para que los representen en las Cortes.

Los presos electos recogen las actas en el Congreso y en el Senado y confían en poder ejercer el cargo

Los diputados y el senador presos llegarán, como este pasado lunes, directamente desde la prisión de Soto del Real en coches camuflados y con la policía y los responsables del Congreso de Diputados haciendo malabares para que no se puedan dirigir a la prensa ni entretenerse en ninguna otra cosa que no sea la estricta asistencia al pleno de constitución, que incluirá la ceremonia de acatamiento de la Constitución y la votación de la nueva mesa. Y entonces se abrirá la primera gran batalla política de la legislatura, que tendrá, de nuevo, los presos en el epicentro: su eventual suspensión.

Batet y la nueva mesa tendrán sobre la mesa el auto del Supremo en que el tribunal permitía la salida de los presos para asistir a la sesión constitutiva y, según informa Efe, un añadido que especifica que deben atenderse los “efectos procedentes” de la situación judicial de los electos: están en prisión provisional y procesados por rebelión, dos de los tres condicionantes para suspenderlos del cargo. El otro, según prevén los artículos del reglamento del Congreso y del Senado que el mismo Supremo cita en el auto, es la previa autorización del suplicatorio, pero el tribunal decidió no solicitarlo porque consideró que no era necesario, al estar ya avanzado el juicio oral contra ellos. Así pues, la suspensión de los presos políticos no es una cuestión incontrovertida, y la mesa, un organismo político que tendrá los informes de los letrados al respecto, deberá decidir cómo aplica esta petición del Supremo. Entre las opciones está la que quieren el PP y Cs, que ayer ya presionaron para que la mesa suspenda de manera “inmediata” a los cuatro diputados. La formación naranja, además, lo pedirá por escrito a las dos cámaras, como primera medida.

La cámara, sin embargo, también podría decidir no suspender a los diputados, teniendo en cuenta que no se cumple uno de los tres condicionantes que marca el reglamento, como defienden los Comunes, que tienen, a través de Gerardo Pisarello, presencia en el organismo parlamentario.

Lo más probable —sobre todo teniendo en cuenta que el pacto para la formación de la mesa ha sido entre el PSOE y Unidas Podemos y no con la derecha— es que la nueva mesa busque un escenario intermedio en que se pida un informe a los servicios jurídicos de la cámara para decidir cómo proceder y que en última instancia, si el informe no es concluyente, se dirija al Supremo para pedirle una aclaración sobre la situación procesal de los presos y si pueden o no ejercer con normalidad su actividad parlamentaria. En el caso del Senado, además, es el pleno el que por mayoría absoluta debe decidir si deja sin efecto los derechos de los parlamentarios.

Aunque el lunes los representantes de JxCat y ERC dijeron que tienen algo de esperanza de que se mantendrá el derecho político de los cinco implicados, se asume la suspensión y el debate se centra en si se entrega o no el acta para no condicionar las mayorías parlamentarias. Tanto Laura Borràs como Gabriel Rufián se mostraron ayer prudentes y fuentes consultadas sitúan el fin del juicio como un momento clave, porque todos ellos pedirán la libertad antes de conocer la sentencia. En caso de que el Supremo la concediera, la suspensión caería automáticamente y entregar el acta no tendría sentido. Sin embargo, en el caso de Junqueras es probable que renuncie a ella si sale elegido en las elecciones al Parlamento Europeo de este domingo.

El escenario de la investidura

La suspensión o no de los presos marcará, pues, los primeros compases de la legislatura, hasta el punto de que el escenario que la investidura de Pedro Sánchez pueda descansar sobre la imposibilidad de estos diputados de votarla no se descarta del todo en la Moncloa. Y la investidura será, justamente, el otro gran asunto de debate de la política española cuando se ponga en marcha la legislatura. Las negociaciones de Unidas Podemos continúan con la discreción prometida por Pablo Iglesias después de visitar al presidente español en funciones en la Moncloa, con el objetivo del líder morado de entrar en el gobierno. Está previsto que la sesión de investidura sea a finales de junio o principios de julio y, aunque las dos partes dan por hecho que llegarán a este acuerdo, los números todavía no salen. De nuevo, las miradas se trasladarán a los independentistas, que tendrán la clave para decidir si hacen posible cuatro años de gobierno progresista en España.

La política española afronta hoy un nuevo ciclo y, como en el último lustro, la incapacidad para resolver la cuestión catalana se reivindica como el elemento desestabilizador en torno al cual todo gira.

Més continguts de