La victoria de Puigdemont maquilla la caída de JxCat en las municipales

JxCat baja hasta la quinta fuerza, con cinco regidores, en Barcelona

Desde el año 2015, cuando CDC hizo coalición con ERC para forjar JxSí, las noches electorales son agridulces en este espacio político. Lo fueron las generales de 2016, en las que Francesc Homs mantuvo ocho diputados, pero perdió votos; las elecciones del 21-D, cuando, a pesar de superar a ERC, Ciudadanos ganó las elecciones, y también las recientes elecciones españolas del 28-A, en las que, a pesar de salvar los muebles con siete diputados, ERC les dobló en apoyos. La noche electoral de ayer en el Hotel Catalonia de Barcelona también tuvo dos caras para JxCat: Carles Puigdemont arrasó en las elecciones europeas, con casi un millón de votos (961.551) y dos eurodiputados, y se erige así otra vez como líder del independentismo por delante de Oriol Junqueras, pero el efecto del expresidente no sirvió para mantenerse como primera fuerza en las municipales. Así pues, el triunfo de Puigdemont en Europa —con un nivel de apoyo similar al de las elecciones del 21-D en el Parlament— vuelve a maquillar la sangría de votos que el espacio de la antigua CiU sufre desde las municipales de 2011, cuando consiguieron una victoria histórica.

Mapa: El ganador de las municipales, pueblo por pueblo

En los comicios locales de este 2019, JxCat ha quedado como tercera posición, con 518.574 votos y 2.761 regidores, siguiendo la dinámica a la baja de 2015, cuando ya perdió a 550 regidores, pero fue primera fuerza con 3.333 representantes y 668.892 votos. Tampoco en Barcelona JxCat consiguió remontar: el tándem de Joaquim Forn y Elsa Artadi obtuvo la mitad de los regidores (5) que Xavier Trias en los anteriores comicios y se situó como quinta posición, por detrás de Esquerra, los comunes, el PSC y Ciudadanos. El resultado del 26-M tendrá implicación directa en el poder territorial del PDECat: ahora gobierna en las cuatro diputaciones y en 33 de los 41 consejos comarcales, un poder que tendrá difícil reeditar.

Sólo Girona

La única capital de provincia donde JxCat se mantiene como primera fuerza es Girona, con nueve regidores. En Lleida, donde esperaba disputar la alcaldía al PSC, JxCat se situó como tercera fuerza, por detrás de los socialistas y ERC, que ganó. En Tarragona, Dídac Nadal se mantuvo con tres regidores, lejos de la alcaldía. JxCat alcanzó su objetivo en las ciudades en las que ya gobernaba, pero perdió apoyos. Se mantuvo en primera posición en Reus, Igualada, Vic, Mollerussa, Lloret de Mar, Puigcerdà, Olot, Banyoles y Tortosa, pero no consiguió sumar nuevos municipios en los que esperaba gobernar, como Berga, Vilanova del Vallès y Cardona, en la demarcación de Barcelona. En el área metropolitana, JxCat roza casi la desaparición. En Santa Coloma de Gramenet, Cornellà y L’Hospitalet no tiene representación. En Terrassa se quedó con dos regidores (perdió a uno); en Sabadell la exdiputada del Congreso Lourdes Ciuró obtuvo tres regidores (tenía cuatro); en Mataró el resultado fue de dos representantes en el consistorio, y en Badalona, uno. De las mayores alcaldías metropolitanas, JxCat perdió ante el PSC en Molins de Rei; se mantuvo en primera posición en Martorell, con mayoría absoluta, y volvió a ganar en Sant Cugat del Vallès.

Ordenación del espacio

Con el ciclo electoral completo, la formación ya está a punto para hacer una valoración global y afrontar su enésimo debate interno para intentar aglutinar al PDECat, la Crida Nacional per la República y los miembros sin carné de partido en una misma formación política, Junts per Catalunya —que ahora tendrá presencia en el Parlamento, en el Congreso y en los municipios—. La victoria de Puigdemont lo sitúa en una posición de fuerza para la negociación que viene, ya que es el único dirigente de JxCat que ha triunfado de forma indiscutible, ante un PDECat más debilitado por la caída en los ayuntamientos. Hay quien teme, incluso, que el triunfo del expresidente dificulte hacer una lectura “crítica” de los resultados de todo el ciclo electoral, que buena parte de los dirigentes admiten que no han sido buenos.

El 28-A y el 26-M, pues, marcarán el debate estratégico de la formación, que hasta ahora se ha movido entre dos aguas: el pragmatismo del PDECat y las tesis más legitimistas con el 1-O y Puigdemont. Si en las elecciones generales todo apuntaba a que el sector moderado podía recuperar el terreno, con el triunfo en las europeas del expresidente JxCat queda en sus manos.

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