Rosa Lluch: "Es un éxito que Bildu esté en el Congreso"

Entrevista a la historiadora e hija de Ernest Lluch

Profesora de historia medieval en la UB y candidata de los comunes por Girona el 14-F, Rosa Lluch -hija de Ernest Lluch- ha sido una de las víctimas de ETA que se ha implicado en el proceso de paz en Euskadi.

De Ernest Lluch se destaca sobre todo su capacidad de diálogo. ¿Cómo era tu padre?

Era una persona a quien le gustaba mucho hablar, escuchar y que lo escucharan. Destacaría su faceta de curioso y con ganas de aprender. Es una de las razones por las cuales llega a la política.

¿Por qué crees que estuvo en la diana de ETA?

Es una de las cosas que no sabré nunca y que en realidad me interesan poco. Buscar razones de una cosa absolutamente irracional e incomprensible como el asesinato me haría perder un tiempo que no vale la pena. Eso no significa que un día quiera saber por qué alguien decidió que lo tenían que matar a él. Buscaban un objetivo fácil y que impactara. Y lo resultó. Parece, sin embargo, que dentro del colectivo que entendía, apoyaba, silenciaba, callaba y disimulaba la violencia, este asesinato fue difícil de digerir.

¿Cómo crees que vería los acuerdos de Sánchez con EH Bildu?

Uno de sus grandes discípulos y amigos, Vicent Soler, dice que el hecho de que Bildu esté hablando con el gobierno no deja de ser un triunfo de las ideas de mi padre. Es un éxito que Bildu esté en el Congreso y se quiera implicar en mejorar la vida de las personas. Políticamente, hay partidos que les interesa esta polémica, pero son también los que durante mucho tiempo estuvieron diciendo que dejaran las armas. Ahora ya lo han hecho. Las normas eran condenar la violencia, dejar las armas, presentarse a las elecciones, seguir las vías democráticas. Pues estamos en vías democráticas.

¿Y cómo valoraría el papel de Jesús Eguiguren en el fin de ETA?

Muy positivamente, el de él y de todos los que se implicaron. De una gran valentía, integridad y generosidad. El precio que han pagado ha sido muy elevado y han contribuido decisivamente a hacer que la violencia desapareciera en Euskadi y en todo el Estado. Creo que mi padre lo valoraría así. En el libro de Antoni Batista titulado  ETA i nosaltres, queda claro que existe una manera de hacer y de entender las cosas diferente.

¿Qué piensas cuando desde el PP, Cs o Vox se utiliza a las víctimas para atacar los acuerdos políticos con Bildu?

Me genera una profunda tristeza, estupefacción, un profundo desconcierto y un gran nivel de cabreo. Porque las víctimas hemos sufrido mucho, todas. Se están erigiendo como nuestros protectores cuando en realidad nos están atacando y tratando como si no supiéramos pensar, y sabemos pensar libremente.

¿Qué piensas del papel de las asociaciones de víctimas en todo el conflicto?

Las asociaciones de víctimas tienen que existir siempre que su objetivo sea velar por los intereses de las víctimas y me ha parecido que, en apariencia, esto no lo hacían. No se preocupaban tanto de las necesidades diarias y vitales de las víctimas del terrorismo como de ser un factor político que condicionara el discurso general. Como no me he sentido cómoda, no he participado nunca.

¿Qué te llevó a reunirte con representantes de la izquierda abertzale?

La propuesta me llega a través de Antoni Batista en el momento de la declaración de Aiete, cuando se estaban moviendo hilos para la desaparición de ETA. Lo acepto porque pienso que es bueno que nos empecemos a sentar con ese partido político que había, como mínimo, callado ante los atentados terroristas, empezarlos a escuchar, y sobre todo que empezaran a escuchar.

¿Cómo fue?

Fueron unos encuentros inicialmente muy duros, de muchos nervios. Es un trabajo que yo no había hecho nunca, y que espero no tener que volver a hacer, y porque te pones en un nivel de discusión política que tampoco era el mío. La relación personal, las ganas de entenderse y salir adelante, de buscar puntos en común y de dejar este pasado atrás, contribuyeron a un buen entendimiento y a que los resultados, pequeños, fueran apareciendo y fuéramos andando todos juntos hacia una disolución y una desaparición de la violencia de ETA.

¿En qué se tradujeron?

Algunas frases de algunos comunicados o algunas respuestas a algunas entrevistas me resultaban tremendamente familiares. Los conflictos no se resuelven solo por la fuerza, sino que hace falta que todos juntos apliquemos una buena dosis de empatía y generosidad. Yo, por ejemplo, no había oído nunca hablar en primera persona a víctimas del GAL. Todos aprendimos mucho.

¿Hay que acercar a los presos de ETA a Euskadi?

Si la ley dice que tienen que cumplir condena en las prisiones más cercanas a sus entornos familiares, se tiene que cumplir. El hecho de tenerlos en prisiones alejadas lo que hace es castigar a su entorno, y no a ellos, que ya están cumpliendo una condena en la prisión. No es agradable y en el momento en el que oyes la noticia se te mueven cosas por dentro, sí, pero al final los asesinos están en las prisiones, que es donde tienen que estar porque han recibido una condena. ¿De qué sirve castigar a las madres, las hermanas o los hijos? Pienso que de nada.

¿Necesitas que los asesinos de tu padre te pidan perdón?

No. No me serviría ni me aportaría absolutamente nada. Ahora bien, si hay víctimas que lo necesitan, se tendría que hacer.

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