Felipe VI pide "unidad" para superar la crisis en su visita a Barcelona

El rey y Pedro Sánchez escenifican la reconciliación en un acto sin miembros del Govern ni Colau

El objetivo de evitar una nueva polémica y de escenificar la reconciliación con Moncloa han guiado este viernes la visita de Felipe VI a Barcelona, donde ha presidido la entrega de premios de la Barcelona New Economy Week. En un acto en la Estació de França acompañado por el presidente español, Pedro Sánchez, el monarca ha hecho un discurso con poco contenido político y que ha obviado tanto el Procés como la fuga y presunta corrupción de su padre, Juan Carlos I. Por el contrario, ha pedido "unidad" y un "entorno estable" para favorecer la economía española y superar la crisis derivada de la pandemia. Un mensaje en la línea de las llamadas de la Moncloa a la oposición, a las puertas de la presentación de los presupuestos generales del Estado.

Mientras en la calle se hacían oír las protestas de las entidades soberanistas y los CDR contra su presencia, el rey ha defendido, combinando el catalán y el castellano, que es necesario reforzar la "imagen internacional" de España en términos de "competitividad" y "la excelencia productiva" ante "el elevado grado de incertidumbre" que causa la crisis sanitaria. "Trabajemos juntos para mantenerla y aumentarla donde sea necesario. Demostremos una imagen de unidad que proporcione un entorno estable y beneficioso para las empresas", ha dicho, convencido de que de esta manera se generará "más riqueza y empleo ".

El rey, que después del acto ha visitado la incubadora de empresas de impresión 3-D de la Zona Franca, ha optado por una intervención poco política dos semanas después de la polémica por su ausencia en la entrega de los despachos judiciales en Barcelona. La Moncloa impidió que viajara a la ciudad para evitar una mayor "crispación" en vigilias de la sentencia de inhabilitación del presidente Quim Torra y el tercer aniversario del 1-O. Un veto que encendió las críticas del Poder Judicial y la derecha y que lamentó el propio monarca, tal como trasladó en una llamada de "cortesía" y sin "consideraciones institucionales" -según precisó después la Zarzuela- al presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes.

Barcelona como "referente" en innovación

A raíz de las críticas por la falta de "neutralidad" del monarca expresadas por los ministros de Unidas Podemos, el PSOE se esfuerza en rehacer los puentes con la monarquía y este viernes ha insistido en enmarcar la visita del monarca en la "normalidad". Pero el contexto en el que se ha producido es completamente excepcional. La quema de fotografías del rey de este jueves y las movilizaciones este viernes por la mañana son la muestra más visible, y se suman al plantón en señal de protesta del Govern y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. En ausencia de estas representaciones institucionales, el monarca ha sido recibido únicamente por cargos socialistas: Sánchez, junto con la delegada del ejecutivo central en Cataluña, Teresa Cunillera; el delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca, Pere Navarro, y el primer teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Collboni.

Obviando el rechazo político y ciudadano por su presencia en la capital catalana, el rey ha querido elogiar el carácter "cosmopolita y moderno" de Barcelona, que ha definido como un "gran referente en innovación" y una ciudad en "la vanguardia" , incluso en el contexto de pandemia: "Es un ejemplo". Y ha añadido que la ciudad "puede y debe aspirar a tener un papel destacado en el desarrollo de la nueva industria; puede y debe seguir siendo este centro de referencia en innovación del sur de Europa". Por último, ha hecho un llamamiento a convertir el contexto de la pandemia en una "oportunidad" para el crecimiento económico tanto en Cataluña como en el conjunto de España.

"No lo consideramos nuestro rey"

La pandemia, en todo caso, no ha hecho sino añadir polémica al acto del monarca. Su desplazamiento y el de Sánchez se han producido el mismo día que el consejo de ministros ha decidido aprobar el estado de alarma en la capital española para asumir el control de la segunda ola de pandemia del coronavirus en la comunidad. Una coincidencia que ha criticado en Twitter el ya expresidente Torra. "No puedo imaginarme que el jefe de estado y el jefe de gobierno se salten un estado de alarma del lugar donde viven". Poco después ha participado en un acto en Perpiñán con los también expresidentes represaliados Carles Puigdemont y Artur Mas, en el que no han faltado críticas a la monarquía.

En un acto desde Cerdanyola del Vallès, el presidente sustituto, Pere Aragonès, también ha disparado contra Felipe VI y ha justificado el plantón del Govern en el acto en Barcelona, informa Sílvia Marimon. "No lo hemos ido a recibir porque no lo consideramos nuestro rey", ha dicho. "Desde el 1 de octubre los catalanes no somos súbditos de un rey que avala el '¡A por ellos!'" y que "simboliza la continuidad histórica del franquismo", argumentó. Aragonès ha dejado claro que el monarca "no puede presumir de valores democráticos ni transparencia y que encima tiene la sombra de la corrupción" porque -ha sentenciado- su padre ha tenido que refugiarse en una "dictadura", en referencia los Emiratos Árabes Unidos.