PARLAMENTO

El PSOE y ERC se alejan del diálogo

El veto de los republicanos a Iceta complica las relaciones de cara a la legislatura en el Estado

Miquel Iceta no será el próximo presidente del Senado. El grupo parlamentario de ERC ratificó ayer el no de la dirección a la designación del líder socialista como senador autonómico. Un portazo a la operación con la que Pedro Sánchez pretendía vender un gesto de diálogo con Cataluña que arrastró a JxCat. Sumando a la CUP, ninguno de los tres partidos independentistas en el Parlamento dio apoyo a Iceta en el pleno específico de este jueves, en el que necesitaba mayoría simple para dar el salto a la cámara alta. El bloqueo deja en el aire la sustitución del expresidente de la Generalitat José Montilla —que renunció a su escaño en el Senado para dejar paso al primer secretario socialista—, pero sobre todo enfanga la relación entre el PSOE y Esquerra y complica las posibilidades de acuerdo a las puertas de la nueva legislatura en el Estado.

“Somos conscientes de que a partir de ahora será complicado”, explicaban este miércoles fuentes republicanas en referencia al papel del partido en el Congreso, en el que la aritmética del 28-A los ha hecho decisivos para la investidura de Pedro Sánchez. “A veces es necesario un fuerte golpe para volver a empezar”, apuntaba otra fuente próxima a la dirección del partido, convencida de que tendrán que “reconstruir” las relaciones con los socialistas. Los republicanos se han sentido fuertes para plantarse ante la jugada del PSOE a pesar de ser conscientes del riesgo que supone este movimiento.

La respuesta de Sánchez llegó antes de las explicaciones de los republicanos, pero esto no le quitó contundencia. El presidente español en funciones avisó de que el bloqueo a Iceta es un “veto” del independentismo a “la convivencia, el diálogo y el entendimiento” en Cataluña. “Lo que demuestran es tener miedo de las soluciones y de decir a los catalanes que la independencia no será posible”, argumentó, y dejó claro que “por mucho cordón sanitario” que pongan ERC y JxCat durante esta legislatura el Gobierno no cederá. Las posibilidades de ir más allá en las conversaciones, que ya eran escasas, ayer se redujeron un poco más.

“Aberración democrática”

El mismo Iceta, que calificó el bloqueo de “aberración democrática” y confirmó que recurrirán al Tribunal Constitucional, advirtió a los republicanos que “esto dificultará muchas cosas de ahora en adelante”. “La vida es así, es un toma y daca, recoges lo que siembras”, remachó el primer secretario del PSC. Fuentes del partido no se atrevían este miércoles a calificar el revés de ERC como un punto de inflexión en las negociaciones con la Moncloa, pero dejaban claro que el veto no ayuda ni presenta buenas perspectivas de diálogo para los meses que vendrán. “Diálogo sí, para la solución política. Pero para hacer marketing electoral de Iceta no contéis con ERC”, afirmaba este miércoles el presidente del grupo parlamentario republicano, Sergi Sabrià. Según él, el voto en contra era “inevitable” tanto por las formas —se enteraron de la candidatura de Iceta a través de los medios— como por el fondo: “Cuando respeten a Cataluña y estén dispuestos a negociar, podremos hablar de todo”.

ERC fue el primero en mover ficha la semana pasada y ha arrastrado el resto de partidos a un debate sobre la idoneidad del candidato propuesto del PSC. Hasta ahora, sólo la CUP —abstención— se había desmarcado de la unanimidad en la designación de senadores autonómicos. Incluso Cs y el PP, que públicamente se posicionaron en contra de los bloqueos, anunciaron que se abstendrían para criticar las motivaciones de Pedro Sánchez. Ante la falta de apoyos, el PSC hizo este miércoles un último intento para que la votación —secreta— se hiciera con papeletas y no por vía electrónica, hecho que implicaría que los diputados no pudieran votar en contra. La mesa rechazó la petición y este jueves, antes del pleno, debatió la reconsideración presentada por los socialistas.

La última formación en posicionarse fue JxCat, que, como ERC, tuvo un intenso debate interno entre los partidarios del no —mayoría—, los de la abstención e, incluso, los que planteaban no participar en la votación. Entre los partidarios de estas dos últimas opciones se encontraban los presos políticos del grupo (Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sànchez), que se inclinaban por no hipotecar futuros acuerdos. “Menosprecian al Parlamento y pasan por alto que es a los diputados a quienes corresponde votar a los senadores que los representan en el Senado”, criticó ayer el portavoz, Albert Batet. Los posconvergentes habrían entrado a negociar con el PSC —varias fuentes señalan que, para conseguir el grupo parlamentario en el Congreso—, pero los socialistas se negaron a hacer concesión alguna. El presidente de la Generalitat se hizo suya la decisión: “¿Ahora el Parlamento debe permitir que el presidente español le diga quién debe ser el presidente del Senado? De ninguna manera”.

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