Aglomeraciones, protestas de sanitarios y plantón de Illa en la inauguración del nuevo hospital de Ayuso

La presidenta madrileña asegura que será una "bomba de oxígeno" para médicos y enfermeras

No está acabado. Todavía no está claro para qué servirá. Tampoco tiene una plantilla clara, solo un equipo de coordinación. Ningún paciente ha puesto allí los pies... Pero este martes la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha inaugurado el llamado Hospital Isabel Zendal, unas instalaciones construidas en un tiempo récord de solo 100 días en uno de los barrios en pleno auge de la capital española, Valdebebas –junto al aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas–, marcado por los pelotazos inmobiliarios. La polémica está servida: el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha plantado a Ayuso, acompañada del líder del PP, Pablo Casado, y ha enviado a la inauguración a su número dos, Sílvia Calzón, a quien ningún miembro del gobierno madrileño ha mencionado en las declaraciones institucionales que han cerrado el acto. De hecho, Ayuso ha lamentado las "ausencias destacadas" pero ha asegurado que el "hito" ya es una realidad.

A esto hay que sumar que no ha asistido ningún representante de la oposición en la Asamblea de Madrid aparte de Vox, mientras que Unidas Podemos se ha unido a los cinco sindicatos y plataformas sanitarias que protestaban ante las puertas del recinto por la decisión de invertir en "ladrillo" en lugar de destinar recursos a centros públicos con UCIs y plantas sin construir, como el Hospital Infanta Sofía en San Sebastián de los Reyes, con 16 UCI cerradas, o bien el Hospital Infanta Leonor en el barrio de Vallecas, con una planta totalmente vacía.

El complejo está formado por un total de cinco módulos a los cuales se unirá el recinto de la Ciudad de la Justicia, un fracaso de Esperanza Aguirre en forma de edificio que costó más de 120 millones de euros y que hasta ahora no se ha usado más que para morgue durante la primera oleada del coronavirus. De momento solo entrará en funcionamiento a partir de la semana que viene el segundo módulo, formado por 240 camas para pacientes leves, 16 UCIs y 32 camas de curas intermedias. Según ha anunciado hoy el gobierno madrileño, la previsión es que durante esta semana lleguen los primeros médicos –todavía por aclarar– y la semana que viene los primeros pacientes, que de momento serán leves con solo tres o cuatro UCI en marcha por si empeoran.

A pesar de que Ayuso reivindica que permitirá descongestionar el resto de hospitales de pacientes covid, los sindicatos aseguran que no hará más que vaciar de recursos de personal al resto de centros. Consideran que es un "nuevo escaparate" de la presidenta madrileña después del "milagro" de Ifema, que cerró con una gran fiesta con Ayuso repartiendo bocadillos de calamares y amplias aglomeraciones. La presidenta madrileña ha rechazado las críticas y ha afirmado que el hospital se convertirá en un "pulmón asistencial", una "bomba de oxígeno para los sanitarios".

Si bien la izquierda ha censurado la estrategia del PP en la capital española, Ayuso –en una comparecencia sin preguntas, puesto que la prensa no ha podido entrar más que a una sala del recinto y no se le ha permitido visitar las instalaciones– ha afirmado que después de la oleada de críticas siempre se le ha acabado dando la razón. Primero con Ifema, después con la estrategia de regalar mascarillas y con comprar tests de antígenos y pedir que se puedan hacer en las farmacias, así como pedir que sea obligatorio entrar con una PCR al aeropuerto de Barajas. 

Pero hoy las aglomeraciones de Ifema se han repetido, pero entre los periodistas, así como también entre manifestantes debido a los controles policiales. Una cincuentena de periodistas se han abalanzado sin distancia de seguridad sobre el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, cuando entraba en el recinto. Almeida ha asegurado que "los miembros de la oposición saben que es un buen hospital". Aparte del PP y Ciudadanos, que gobiernan en coalición en la Comunidad de Madrid, la única formación de la oposición presente ha sido Vox, socio de la coalición, con la presencia de su portavoz, Rocío Monasterio.

Ayuso ha tenido que acceder al recinto por la puerta trasera para esquivar a los manifestantes y sus gritos de "Ayuso dimisión" y "manos arriba, esto es una estafa". Dora, enfermera, aseguraba que el dinero que se ha gastado en este recinto habría podido dar aire al sistema público. "No se puede construir una cosa que no tiene utilidad", señalaba, luciendo una pancarta donde se leía "Yo no me muevo". El caso es que para empezar a funcionar necesitaría hasta 600 personas que la Comunidad de Madrid ha querido captar a base de voluntarios, pero hasta ahora solo ha obtenido la respuesta de 111 personas que tienen intención de movilizarse.

¿Hay quirófanos?: la pregunta que Ayuso no ha sabido responder a Casado

Los periodistas hoy no han podido seguir de primera mano la inauguración del polémico Hospital Enfermera Zendal pero la grabación oficial ofrecida ha permitido ver algún momento de descoordinación entre los miembros del PP, que habían preparado al milímetro la presentación de la joya de la corona de la estrategia de Isabel Díaz Ayuso contra la pandemia. "¿Aquí hay quirófanos?", ha preguntado el líder del PP, Pablo Casado, durante la visita de las instalaciones, cuando Ayuso comentaba que podría servir en caso de un accidente aéreo. La presidenta madrileña no ha sabido responder. "Hay salas de curas", ha replicado el responsable del complejo.

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