HEMICICLO

El independentismo recupera la mayoría en el pleno

Los diputados suspendidos renunciarán a sus escaños para poner rumbo al Congreso de Diputados

El independentismo renunció a la mayoría absoluta en el Parlament el 9 de octubre del año pasado, evidenciando las divergencias estratégicas entre JxCat y ERC para responder a la suspensión dictada por el juez Pablo Llarena. Siete meses ha tardado en recuperarla, y no por un cambio de opinión entre los partidos de Govern. Tan pronto como se los autorice a tomar posesión de sus escaños en el Congreso, Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sànchez renunciarán al acta de diputados en el Parlament y habilitarán tres votos que JxCat había decidido no utilizar desde las suspensiones. Ayer fue previsiblemente el último pleno para los tres y también para otro preso político, Oriol Junqueras, aunque el presidente de Esquerra sí que se había acogido al nuevo mecanismo creado por la cámara para poder delegar el voto.

La suma de JxCat, ERC y la CUP llegará a los 68 diputados, la cifra que concede la mayoría absoluta que las urnas otorgaron al independentismo el 21 de diciembre de 2017. En la práctica no habrá muchos cambios con respecto a la situación actual, teniendo en cuenta que la CUP ya había decidido situarse en la oposición y que las coincidencias con el Govern han sido casi anecdóticas. “Como mínimo dejaremos de perder tantas votaciones”, explicaba ayer una fuente parlamentaria. Estos tres votos, por ejemplo, habrían permitido al Govern ganar la votación del pasado abril en la que el pleno instaba al presidente de la Generalitat, Quim Torra, a convocar una cuestión de confianza o unas elecciones anticipadas por no haber podido sacar adelante los presupuestos.

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La negociación de las cuentas del 2019 es precisamente una de las cuestiones que la Generalitat ha dejado pendiente para después de las elecciones. El acuerdo sigue siendo improbable, porque tanto la CUP como los comunes —los socios preferentes que había designado el Govern— se han negado rotundamente a votar a favor. Con 61 votos, JxCat y ERC sólo podían aspirar a sacarlos adelante con el apoyo de los ocho diputados de los comunes. Ahora, en cambio, sería suficiente con que el grupo que preside Jéssica Albiach se abstuviera.

Además, todavía hay dos votos soberanistas bloqueados, los de los exiliados Carles Puigdemont y Toni Comín, los dos candidatos a las elecciones europeas por JxCat. Si finalmente son escogidos y se les permite ejercer de eurodiputados, deberán renunciar también a los escaños en el Parlament y JxCat y ERC volverán a la casilla de salida, con 66 votos (70 con los de la CUP). El Govern continuará en minoría, pero ganará todas las votaciones en las que la CUP se abstenga.

La crisis de las suspensiones

Aunque el 25 de septiembre el presidente del Parlament, Roger Torrent, anunciaba un acuerdo entre JxCat y ERC para hacer frente a las suspensiones de los diputados presos y al exilio, la situación se complicó una semana después. Esquerra optó por acogerse a un nuevo mecanismo creado por la mesa —con los votos a favor de los republicanos y del PSC— que permitía, siguiendo las indicaciones del juez Pablo Llarena y de los letrados de la cámara, que los diputados suspendidos pudieran designar a un sustituto para que ejerciera su derecho político, básicamente votar en el pleno.

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JxCat, en cambio, se negó argumentando que en una votación en el pleno el Parlament había rechazado las suspensiones y que, por lo tanto, no hacía falta ninguna delegación de voto. El grupo dirigido por Puigdemont ha preferido renunciar a cuatro votos durante estos meses antes que aceptar lo que los letrados del Parlament no tienen problema para admitir: que las suspensiones están en vigor.

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