LA SETMANA DE... PASSOS PERDUTS

¿Hay políticos a quienes no les dé vergüenza mentir?

Pedro Sánchez dijo que no compartiría gobierno con Podemos ni aceptaría pactos con el independentismo. Carles Puigdemont se comprometió a volver a Catalunya si después del 21-D podía ser investido president de la Generalitat. Oriol Junqueras garantizó que el 1-O se podría votar “como siempre”. Ada Colau, que no aceptaría los votos de Manuel Valls para ser alcaldesa. “Créanme”, pidió José María Aznar cuando insistía en que en Irak había armas de destrucción masiva.

La lista de mentiras en política sería interminable y, aún así, preguntarse si hay políticos a quienes no les dé vergüenza mentir es injusto con la gran mayoría de representantes tanto de Catalunya como del Estado. De hecho, a menudo es difícil determinar qué es una mentira. Muchos de los que he citado anteriormente pueden argumentar que o bien cambiaron de opinión o bien elementos externos que se escapaban de su control hicieron imposible que se cumpliera lo que habían defendido con anterioridad.

Pero hay situaciones que no ofrecen ningún tipo de duda. El pasado martes, en una entrevista a TVE, al ministro de Sanidad, Salvador Illa, le preguntaban hasta tres veces de forma directa si él sería el candidato del PSC en las próximas elecciones catalanas. “Fuentes socialistas nos han explicado que lo han tanteado a usted como candidato. ¿Nos lo puede confirmar?”, preguntaba el periodista Igor Gómez. “No, no. Nuestro candidato será Miquel Iceta”, respondía una y otra vez el ministro. No habían pasado ni veinticuatro horas que los socialistas catalanes detallaban el cambio más sonado del 14-F, con Illa al frente del PSC en sustitución de Miquel Iceta. ¿Qué había pasado en ese corto lapso de tiempo? Nada. Al día siguiente se explicaba que la decisión estaba tomada desde el 16 de noviembre y que habían preferido esperar hasta que llegara la vacuna para anunciarla. Pero el martes a Illa no le había temblado la voz y con su habitual seguridad había llegado a decirle al periodista de TVE que “Miquel Iceta es la persona en mejores condiciones de liderar el cambio en Catalunya”. Sería bueno escuchar ahora de su voz cómo justifica la necesidad de mentir a la ciudadanía.

Durante la pandemia, Illa ha estado en el ojo del huracán como primera autoridad en el combate del coronavirus. Su tranquilidad ha transmitido confianza en muchos momentos. No le ha temblado la voz a la hora de responder a ninguna pregunta durante todos estos meses. Como el martes en TVE. Su ministerio ha actuado, según él, con “total transparencia”. La credibilidad es, de hecho, el principal atributo que tiene que tener un político para generar confianza en la ciudadanía, especialmente en situaciones de crisis. Pero si Iceta ya no era candidato el martes, ¿qué impide pensar que no todo ha sido tan transparente en la crisis sanitaria? Sea como sea, la candidatura de Illa ha sido un golpe de efecto para el 14-F. Ha dejado en segundo plano la opa del PP a Cs añadiendo a Lorena Roldán a su proyecto y los cambios de chaqueta de Carles Castillo y Gemma Lienas.

El vicepresidente primero del Parlament durante la pasada legislatura, Josep Costa, decidió no participar en el proceso de primarias de JxCat. Él es, sin embargo, uno de los principales nombres que ha añadido a las listas la ejecutiva al margen de las votaciones internas. Costa será el número 17 por Barcelona, exactamente el mismo que ocupó el 21-D de 2017. De momento se desconoce cuál será su papel si sale escogido el 14-F.

EL DETALLE

Si Salvador Illa optó por mentir a TVE, el PSC prefirió no hacerlo el martes a la hora de enviar las listas que tenía que validar al día siguiente el consejo nacional de la formación. Lo que hizo fue mantener la incógnita sobre el número 1 distribuyendo a la prensa la candidatura a partir de la número 2, Eva Granados. Los rumores se dispararon hasta que la mañana siguiente el partido confirmó el cambio de cabeza de lista.

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