Puigdemont, Torra y Mas denuncian desde Perpiñán "la España de la represión" y apelan a la UE

Los tres últimos expresidentes piden una "mediación internacional" para resolver el conflicto

"Una imagen vale más que mil palabras". Con esta frase ha empezado este viernes en la Casa de la Generalitat de Perpiñán la comparecencia conjunta de los tres últimos expresidentes de la Generalitat: Artur Mas, Carles Puigdemont y Quim Torra. El objetivo de los convocantes del acto era este y ningún otro. Ofrecer la imagen de los tres expresidentes juntos para denunciar "la España de la represión" y apelar, una vez más, a la Unión Europea para que haga un movimiento de mediación que hasta ahora no ha llegado. No se han presentado grandes nuevas ideas para resolver el conflicto ni grandes iniciativas para fijar en el horizonte o someter a debate del independentismo. Lo que hoy querían hacer valer era una imagen. 
Una vez resuelta la cuestión de la fotografía, el primero que ha abierto fuego ha sido Mas, que ha denunciado la represión del Estado recordando que tanto él como Puigdemont y Torra están sufriendo "persecución judicial y económica". Él por el 9-N, Puigdemont por el 1-O y Torra por la pancarta en apoyo a los presos políticos. "¿Es normal que en la UE, los tres últimos presidentes de la Generalitat hayan sido represaliados por defender ideas y ejecutar acciones no violentas?", se ha preguntado.
Enseguida ha llegado el turno de palabra de Puigdemont, que se ha centrado en la figura del rey, que este viernes precisamente estaba de visita en Cataluña. Para él no es casualidad que desde que Felipe VI asumió la Corona todos los presidentes de la Generalitat hayan sido inhabilitados –Mas y Torra– o destituidos –Puigdemont–. "Algo huele mal", ha concluido. Finalmente, Torra ha insistido en dos ideas que ha destacado en la recta final de su presidencia: una crítica a la autonomía y un escepticismo creciente respecto a la posibilidad de que el diálogo con el gobierno español sirva de algo. "No puede haber un gobierno efectivo en una autonomía limitada", ha lamentado.

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La 'Declaració de Perpinyà'

La foto del principio del acto no era el único momento de solemnidad que buscaban los organizadores. También ha llegado a la hora de leer un manifiesto, bautizado como la Declaració de Perpinyà, básicamente para denunciar la represión, pero también para introducir una idea final: la necesidad de "diálogo, negociación y mediación internacional para encontrar una solución justa y democrática a la voluntad libre de los catalanes".

¿Diálogo con quién? Ni Mas ni Puigdemont ni Torra descartan que sea en primera instancia con el gobierno español, pero el nivel de confianza es más bien bajo. Mas ha considerado que resumía el estado de ánimo de los tres si decía que la mesa de diálogo era "necesaria" pero, a la vez, les generaba "mucho escepticismo" sobre los frutos que pueda dar. "El diálogo que España promete acaba siempre en sentencia", ha lamentado Torra, inhabilitado hace dos semanas por el Supremo.

En cuanto a la mediación internacional, también es una cuestión controvertida. El independentismo siempre lo ha pedido, pero no ha llegado nunca. Aún así, Puigdemont ha defendido que se tiene que insistir una y otra vez en esta demanda y se ha mostrado convencido de que, tarde o temprano, llegará. "Todos los conflictos del mundo que se han resuelto han tenido una mediación internacional o al menos neutral", ha asegurado. A cuatro meses de las elecciones, Mas ha confiado que los comicios sirvan precisamente para eso, para que el independentismo crezca y la comunidad internacional reaccione. "Si la mayoría es cada vez más amplia, la mediación estará cada vez más cercana", ha augurado.

Sin referencias a JxCat

Ninguno de los tres expresidentes, a pesar de las preguntas, ha querido hacer referencia a la situación interna del PDECat y JxCat, cada vez más cerca de la fractura. Para Mas habría sido casi "de miseria" hacer referencia a cuestiones internas del espacio político en un día como hoy, mientras que Puigdemont ha intentado cerrar el debate asegurando que los tres militan, al menos, en un mismo espacio: el partido de los presidentes represaliados por el estado español. Hoy querían que fuera el día de una imagen. De ninguna otra cosa.

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