El objetivo de Susana Díaz: una victoria para prolongar 37 años de hegemonía socialista

Tras las Navidades, la todavía presidenta y presidenta futura tendrá tres opciones

Susana Díaz ha vivido siempre de la expectativa desmesurada. Su ambición, como la de tantos otros coetáneos en tantos otros países, no guarda correlación alguna con sus aptitudes ni tampoco con su hoja de servicios. Andalucía, eterna zona de supervivencia económica, sigue donde estaba, y su vida política es un fiel reflejo de ello. Los analistas atisbarán en el adelanto electoral recién anunciado (2 de diciembre, tres meses antes de lo previsto) toda suerte de coordenadas, cuando en realidad no hay más que una: la victoria pura y dura, llave maestra para prolongar 37 años de socialismo en la única comunidad autónoma que jamás ha conocido la alternancia política.

Veamos. El Parlamento andaluz, compuesto por 109 diputados (26 menos que el Parlament), contará salvo insondable cataclismo con cuatro opciones: el PSOE, favorito una vez más gracias a su fantástica red clientelar; el PP, sumido en la mediocridad de un líder sin pegada (Juan Manuel Moreno Bonilla); Podemos-IU, en eterna disputa con la matriz madrileña y en manos de una dirigente, Teresa Rodríguez, bien valorada; y Ciudadanos, socio hasta hace poco de Díaz y encomendado, de nuevo, a un personaje gris (Juan Marín) cuya actitud durante la alianza ha sido más bien servil. Tras las Navidades, la todavía presidenta y presidenta futura tendrá tres opciones. Gobernar con mayoría absoluta (improbable desde el fin del bipartidismo), recurrir a Marín o tejer una alianza progresista con Rodríguez.

Ha de suponerse que Díaz informará al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, de sus preferencias con el fin de armonizar la (a menudo) ajetreada casa socialista, aunque dado el historial de desencuentros entre ambos y asumiendo la naturaleza de virreinato del PSOE-A tampoco sería descabellado concluir que la baronesa trianera haga básicamente lo que más convenga a su parroquia. En tal caso, Sánchez sí contaría con un condicionante en su discurso estatal, pues cualquier maniobra en Andalucía afectará a la marca Ferraz. Si Díaz opta por Podemos, Pablo Casado y Albert Rivera explotarán la imagen de la radicalidad. Si opta por Ciudadanos, Pablo Iglesias hablará del Gatopardo y el PP de una prolongación de las peores inercias, las que han devuelto a Andalucía (con el concurso de Marín) al furgón pobre de Europa.

Todo lo demás es aire. Díaz nunca residirá en La Moncloa porque nunca contará con el favor del votante ibérico más allá de Despeñaperros. Las costuras que sus idólatras no quieren ver en Sevilla son las que arrastra visiblemente cuando pasea por Madrid.

Més continguts de

El + vist

El + comentat