El nuevo presidente del Popular trabajó para venderlo al Sabadell

Saracho, en su etapa como vicepresidente de JP Morgan, se reunió con Oliu para asesorarle

"El señor Saracho, además de su conocimiento de los mercados financieros como banquero de inversión, tiene como valores fundamentales para el Popular su larga experiencia en cargos de responsabilidad de gestión en JP Morgan, una larga trayectoria asesorando a instituciones financieras, conocimiento de primera mano sobre los criterios de valoración de inversores y mercados y un gran prestigio internacional". Con estas palabras se refirió esta semana Roberto Higuera, vicepresidente del Popular, a Emilio Saracho, nuevo presidente de la entidad. En efecto, la experiencia del nuevo líder del sexto banco español es vasta. Pero dentro de esta trayectoria hay un hecho paradójico que puede sorprender a los accionistas de una entidad históricamente obsesionada con su independencia como es el Popular.

Según ha podido saber el ARA, Saracho, como vicepresidente mundial del banco estadounidense JP Morgan, participó del intento del Sabadell de adquirir el Popular el pasado verano. El negocio del banco de inversiones estadounidense consiste en asesorar a las empresas en fusiones y adquisiciones de otras compañías y el azar quiso que el Sabadell fuese a llamar justamente a su puerta. Las negociaciones entre Josep Oliu, presidente del banco catalán, y Ángel Ron fueron mucho más que una toma de contacto. Hubo oferta concreta y el financiero catalán llegó a ofrecer un cargo a su homólogo en la futura entidad. Todo ello ocurrió en verano. En aquellas fechas, Oliu concedió una reveladora entrevista a La Voz de Galicia. Preguntado sobre las posibles fusiones, fue claro: "Hay sinergias que lo justifican, pero poca voluntad". Y remataba: "Los números salen".

Sinergias millonarias

¿De qué números hablaba Oliu? Precisamente de los números preparados por JP Morgan. Fuentes cercanas al banco de inversión confirman que JP Morgan asesoró al Sabadell en el estudio de viabilidad de la operación que valoraba el sentido económico de la operación. Las cifras indicaban que una fusión era factible y que generaría unas sinergias (ahorros de costes) cercanas a los 3.000 millones. A consulta de este diario, fuentes del Sabadell aseguraron que no han analizado ninguna operación y declinaron hacer comentarios.

La pregunta clave es qué papel tuvo Saracho en el asesoramiento de JP Morgan. Fuentes financieras consultadas por el ARA recuerdan que los bancos de inversión diferencian las áreas ejecutivas (donde Saracho ejercía) y de Estudios (las que hacen este tipo de informes). Esta diferenciación es lo que se llama la muralla china, habitual en este tipo de entidades para no distorsionar el trabajo de análisis con consideraciones de negocio. Y las mismas fuentes recuerdan que esto excluiría a Saracho de haber participado de ninguna manera.

Pero aunque Saracho se mantuviera al margen de la parte de estudio, sí tuvo un papel en el intento del Sabadell, que la entidad no ha admitido formalmente a pesar de que los encuentros y propuestas entre Josep Oliu, Ángel Ron y Antonio del Valle, accionista de referencia del Popular, se produjeron. Y esto lo prueba el hecho de que Josep Oliu y Emilio Saracho mantuvieron al menos un encuentro en verano en el que el Sabadell se decidió a lanzarse a la conquista del banco fundado por los Valls Taberner.

Saracho, entronizado esta semana como presidente del banco, ha evitado hacer declaraciones. Ante el consejo sí dijo que era "consciente de la alta responsabilidad que asumía" y que el Popular es "una entidad muy relevante para la economía española". Pero llama la atención que hasta ahora el PP no haya hecho ninguno de sus habituales manifiestos defendiendo la independencia del banco y la voluntad de no fusionarse.

Desde hace mucho tiempo, la entidad tiene las peores ratios de solvencia y rentabilidad del sector en España y ni siquiera las sucesivas ampliaciones de capital han roto su dinámica. Tras el intento del Sabadell, el BBVA también expresó interés por el Popular, y ahora es incierto si Saracho se abriría a estas posibilidades. Higuera, el nuevo vicepresidente, sí ha dicho que ahora "la prioridad no es el dividendo, sino el valor de la acción". Una manera de romper con el pasado reciente de la entidad, que compensaba con dividendos lo que no obtenía por la vía de la rentabilidad. También se ha anunciado que se destituirá al consejo del banco para iniciar una nueva etapa, pero de posibles fusiones no se ha dicho ni una palabra.

El Sabadell, ahora ya no

Fuentes financieras explicaban que tras el fallido intento de agosto, el Sabadell se esperaría a que la realidad de sus números hiciera cambiar al Popular de opinión (un hecho que esperaban que se diera en este primer trimestre del año). Pero la destitución de Ron y la llegada de Saracho han cambiado el escenario y el Sabadell ya no tiene esos planes.

"El Popular... Ay, el Popular", exclamó, en un amplio suspiro, el propio Oliu en la presentación de resultados de 2016 cuando se le preguntó por el banco. "No estamos por eso, ahora. No hay nada al respecto. No hay nada. Nos dedicamos a lo nuestro", manifestó.