El primer día de la nueva vida de Quim Torra

Se reúne con presos y exiliados y pide la amnistía al presidente español

El primer día de la nueva vida de Quim Torra fue más relajado que el anterior, a pesar de que volvió a tener la agenda llena. No se puede decir que no estuviera preparado para asumir la vida de expresidente una vez inhabilitado por el Supremo. El lunes mismo, tras abandonar el Palau de la Generalitat por última vez como jefe del ejecutivo, su equipo de comunicación le abría un canal en Telegram: “Presidente 131º de la Generalitat”. Y es que a partir de ahora Torra quiere ejercer de entrada de expresidente, opinando y teniendo presencia pública en la política catalana. Ayer vimos una primera cata, en la que ya mandó dos mensajes claros: la única solución para los presos y exiliados es la amnistía, y la mesa de diálogo no puede volver a ser una fotografía “inútil” con la Moncloa. Hoy seguirá con una comparecencia en el Parlament, como invitado, a las tres de la tarde, en un pleno monográfico para denunciar su inhabilitación por parte de la justicia española.

El primer día como expresidente estuvo cargado de simbolismo. Por la mañana visitó a los presos políticos en Lledoners, por la tarde tuvo una reunión telemática con todos los exiliados -incluyendo al expresidente Carles Puigdemont-, y finalmente se encontró de manera presencial en el Palau de Pedralbes de Barcelona con la expresidenta del Parlament Carme Forcadell y la ex consellera Dolors Bassa. Liberado del honor, pero también de la carga, de la presidencia de la Generalitat, Torra puso el listón alto a Pedro Sánchez: “El gobierno del PSOE y Podemos tiene que atender el clamor del país, la amnistía de los presos políticos y exiliados. Es la única solución para salir del callejón sin salida”. Así, cuando ya se ha iniciado el trámite -preceptivo- de los indultos para los presos políticos y la Moncloa se abre a reformar el delito de sedición, pidió que “el gobierno más progresista de la historia” haga algo ya para resolver el conflicto.

Según Torra, esto se tiene que traducir en una reunión de la mesa de diálogo en la que se aborde explícitamente el derecho a la autodeterminación -exigió que quedara claro en la orden del día- y, en caso de que no sea así, cree que la Generalitat no tendría que ir. “Basta de fotografías y reuniones inútiles donde solo se quiere escenificar un presunto diálogo”, espetó. El hasta ahora presidente insistió en la misma idea por la tarde junto a Bassa y Forcadell. Las dos presas políticas -tienen el tercer grado y duermen en la prisión cada día menos el fin de semana- apoyaron a Torra en su reclamo y también le expresaron el apoyo después de la inhabilitación. “Es una venganza”, dijo Forcadell. “Es un abuso de autoridad”, añadió Bassa.

De Pedralbes a la prisión

El escenario escogido para la reunión con Bassa i Forcadell fue el Palau de Pedralbes, propiedad de la Generalitat y donde también tuvo lugar la primera reunión con el gobierno español el 20 de diciembre de 2018. El primer capítulo del incipiente diálogo con la Moncloa que comenzó Quim Torra con Pedro Sánchez. La reunión que el 131º presidente mantuvo ayer en este edificio, sin embargo, fue muy diferente: una conversación de más de una hora tanto con los exiliados como con las presas sobre el estado de las cosas. Mientras se reunían a puerta cerrada, la escena afuera no era tan diferente de cuando Torra era presidente: fotógrafos, cámaras y redactores lo esperaban para captar sus declaraciones. Y, adentro, hacían guardia las personas habituales de su entorno durante los dos últimos años en el Palau de la Generalitat. Una de las cuestiones que sobrevolaba el ambiente entre reunión y reunión, de hecho, era la negativa de la Moncloa a publicar que cesa a Torra en el BOE, uno de los requisitos que en un principio los servicios jurídicos de la Generalitat habían puesto para sustituirlo por el vicepresidente, Pere Aragonès. Al final, la sustitución se acabará haciendo sin publicación oficial en el Boletín.

Una vez finalizado el encuentro, Torra desfiló acompañado de Forcadell y Bassa por la pasarela del Palau hasta uno de los estanques centrales del parque. “Tenemos que empezar de cero”, reclamó Forcadell, para instar a una resolución inmediata del conflicto. Al acabar, tanto ella como Bassa volvieron a prisión.