INVESTIGACIÓN

Arrufat se fue de la CUP con una denuncia interna por agresión sexual

El exdiputado asegura que las "actitudes" que se le atribuyen "no son ciertas" e insinúa una voluntad de "desprestigiar" al partido

El exdiputado de la CUP en el Parlament Quim Arrufat en una imagen de archivo / RUTH MARIGOT / RUTH MARIGOT

Cuando Quim Arrufat se fue de la CUP, en abril de 2019, justo antes de las elecciones municipales en las que él tenía previsto formar parte de la lista de los cuperos en Vilanova i la Geltrú, lo hizo con dos denuncias internas por casos de abusos sexuales, uno de ellos una agresión. Dos episodios, uno de 2014 y uno durante los últimos meses de Arrufat como miembro del partido, que no fueron denunciados a la justicia ordinaria, sino que se trataron dentro del partido, a través de su comisión de abordaje de las agresiones machistas y siguiendo los protocolos que tiene la CUP para tratar estas situaciones.

Después de la publicación de la noticia, la CUP emitió ayer un comunicado para condenar la agresión y admitir que “en el seno de la organización” se dan casos de violencia sexual. “Mostramos nuestro compromiso claro y firme en la lucha contra el patriarcado y contra las agresiones machistas y condenamos la agresión. Constatamos que esta ha sido la prioridad desde que se puso en conocimiento de la CUP la agresión”, dice el texto, en el que se remarca que la decisión de ir a los tribunales es “exclusivamente” de la mujer y que la formación independentista la “apoyaría” si lo hiciera.

Este lunes, la diputada cupera Natàlia Sànchez se ha mostrado convencida en declaraciones a Catalunya Ràdio de que, si las denuncias por "agresiones machistas" se hubieran producido ahora, el "tempo" y el "resultado" de la gestión de los casos serían muy diferentes. "Ahora sí que tenemos las herramientas", ha argumentado, y ha confirmado que Arrufat se fue de la CUP "a las puertas de una más que probable expulsión".

Un protocolo de 4 niveles

Los dos casos que se habían denunciado en el partido -uno de los cuales todavía se estaba tramitando- llevaron a Arrufat a abandonar la formación anticapitalista. Fue la segunda denuncia, de hecho, el detonante para que se fuera, puesto que a pesar de que la comisión todavía estaba analizando este caso, los protocolos de la CUP establecen un agravante de repetición que implica la expulsión del partido. Anticipándose, pues, a la decisión de la formación, Arrufat se fue después de esta denuncia por abuso, que se sumaba a la que había habido en otoño de 2014 -cuando todavía era diputado en el Parlament y portavoz del grupo mixto- por agresión sexual.

Los actuales protocolos de la CUP -que no estaban vigentes cuando hubo la primera denuncia- fijan cuatro niveles diferentes a la hora de abordar los casos de violencia sexual: los comentarios lascivos del nivel 1; el exhibicionismo o tocamientos sexuales no deseados del nivel 2; la violación o forzar prácticas sexuales no deseadas del nivel 3, y la violación con fuerza del nivel 4. En el caso de Arrufat se trataría de una agresión sexual de nivel 3, que implicaba como medidas reparadoras que el exdiputado tenía que renunciar a la visibilidad pública, sin poder presentarse bajo las siglas de la CUP. A pesar de que el nivel 3 fija que el agresor tiene que ser suspendido de militancia entre seis meses y dos años, entonces, todavía sin protocolo, esta medida no se aplicó.

Pérdida de presencia mediática

Inicialmente, cuando hubo la agresión sexual en 2014, la CUP todavía no tenía definido cómo abordar estas situaciones y se creó expresamente una comisión informal con miembros destacados del partido para tratar el caso. A finales de aquel año hubo un encuentro con Arrufat y se definieron las medidas para reparar el daño que había provocado a la chica: el entonces diputado no podía coincidir con ella en ningún acto, tenía que iniciar un proceso de revisión con un trabajo personal para asumir lo que había hecho y tenía que perder presencia mediática. Después de lo que había pasado, Arrufat, pues, no podía ser la cara visible de la CUP. Algo que, aun así, no se cumplió, puesto que en 2016 pasó a formar parte del secretariado y a ser portavoz.

En el año 2017 la formación independentista empezó a utilizar protocolos de referencia para situaciones de agresión sexual y en la asamblea de mujeres de 2018 en Ribes se empezó a tratar la necesidad de hacer un protocolo propio, que se acabó aprobando en 2019 en Celrà. Ante este nuevo escenario, a finales de 2017 el caso de la agresión sexual de Arrufat, que había quedado aparcado, se hizo llegar a la dirección de la CUP, que lo acabó cerrando unos meses después, a principios de 2018, acordando que no podía ser una figura representativa del partido y que tenía que retomar el trabajo terapéutico iniciado en 2015. La llegada de una segunda denuncia más tarde provocó que la formación abriera una segunda investigación.

Durante los últimos dos meses, Arrufat ha evitado hablar con el ARA para dar respuesta a las cuestiones relacionadas con este caso. Este lunes, por el contrario, ha roto el silencio en un mensaje de Twitter para que no se interprete que "quién calla, otorga". El exdiputado asegura que las "actitudes" que se le atribuyen "no son ciertas" e insinúa una voluntad de "desprestigiar" a los cuperos a las puertas de las elecciones. La CUP, sin embargo, ha querido remarcar que “Arrufat estaba en medio de un proceso de gestión de agresiones machistas” que “se estaba gestionando a través del protocolo propio con el que cuenta la CUP” cuando “abandonó la militancia de la organización”. La formación independentista subraya que estos casos están regidos por un pacto “de confidencialidad” y que se mantiene el anonimato y protección de la persona agredida para evitar victimizarla doblemente”. Todas las partes consultadas han pedido no dar detalles sobre la agresión denunciada en 2014 ni sobre el segundo abuso y remarcan que la puerta de la justicia ordinaria sigue abierta.

Arrufat ha limitado sus intervenciones desde que dejó la CUP, a pesar de que un año después de irse impulsó el Institut Sobiranies -una plataforma de reflexión dentro del catalanismo de izquierdas-. Una de las excepciones fue una entrevista a Vilaweb en la que reveló que ya no militaba en la formación anticapitalista y lo justificó diciendo que después de dejar el secretariado tuvo “unas cuantas y decisivas decepciones políticas con la CUP”.

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