Torra se va haciendo un llamamiento a convertir las elecciones en un plebiscito sobre el 1-O

Comparece acompañado de todo el Govern después de la notificación de la sentencia

Tras dos años y medio al frente de la Generalitat, Quim Torra ha dejado de ser presidente este lunes hacia las cinco de la tarde. Un funcionario del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) le ha notificado la sentencia que lo condena por desobediencia a una inhabilitación de un año y medio y a 30.000 euros de multa por no haber descolgado a tiempo el lazo amarillo de Palau. El presidente cesado, a pesar de que no ha firmado la notificación, ha asumido la inhabilitación y se ha despedido del cargo en una declaración institucional solemne, en la galería Gótica del Palau de la Generalitat, acompañado de todos los consellers y conselleres del Govern. "Las próximas elecciones tienen que ser un punto de inflexión", ha expresado Quim Torra en un tono grave, haciendo un último llamamiento a convertir los comicios -previstos para el mes de febrero- en un "plebiscito" sobre la independencia y el resultado del referéndum del 1 de octubre. 

Torra ha admitido que no ha hecho lo que quería durando este mandato -"no hemos hecho efectiva la república (...)" a pesar de estar "dispuesto a asumir todas las consecuencias", ha dicho-, pero ha aseverado que se había hecho "trabajo". A su parecer, la autonomía ya ha pasado a ser un "obstáculo" para hacer la independencia y lo ha fiado todo a la movilización de la ciudadanía y a la "autoorganización" para ejecutar la "ruptura democrática". "Empujad, catalanes y catalanas", ha expresado, parafraseándose a él mismo al inicio de la legislatura, en el primer aniversario del 1-O, cuando generó polémica por pedir a los CDR que presionaran al Gobierno para hacer la república catalana. 

Quim Torra ha repasado su paso por la Generalitat poniendo todo el acento en la pandemia -incluso se ha dirigido a su Govern recordándoles el riesgo de rebrote alto en el que nos encontramos- y en lo que cree que su ejecutivo ha liderado en la lucha contra el coronavirus. Así, ha acusado a los tribunales de situar el país en una situación de provisionalidad -el Govern quedará en funciones con su cese- que "no se merece" en plena crisis sanitaria y económica. "Al Estado le puede más la venganza que la vida de las personas y la economía de la empresa", ha acabado. 
 

Justo antes de la declaración institucional, el jefe del ejecutivo ha reunido a los consellers en el Palau de la Generalitat de forma informal -su servicio de prensa lo denomina ya en la convocatoria 131º presidente- para abordar la situación. Hoy por hoy todavía no se ha formalizado su cese, a pesar de que ya no sea jefe del ejecutivo, puesto que lo tiene que publicar el Boletín Oficial del Estado (BOE) y el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOGC).

Cuando se oficialice en los diarios oficiales que queda apartado del cargo se activará el mecanismo por el cual el vicepresidente, Pere Aragonés, asumirá las funciones de presidente en sustitución. Una vez se haga efectivo esto, Aragonés tendrá que convocar un consejo ejecutivo extraordinario para avalar que asume la mayoría de facultades de Torra a través de un decreto. 

Cuente atrás en el Parlament hasta el 7 de febrero

Justo el día después de que Aragonés asuma las funciones de presidente sustituto -puede ser mañana o el miércoles-, se abrirá un periodo de diez días en el Parlament para intentar encontrar un sustituto a Torra. Todo apunta que el presidente del Parlament, Roger Torrent, no nombrará a ningún presidenciable -la mayoría independentista no presentará candidato- y activará él mismo la cuenta atrás hacia las elecciones a través de un "acto equivalente" a una votación fallida de investidura -el requisito que pone la ley de Presidencia para que empiece a correr el reloj de los dos meses hasta la convocatoria automática de elecciones. 

Durante este periodo, Aragonés pilotará el ejecutivo, a pesar de que de acuerdo con el pacto entre JxCat y Esquerra también tendrá protagonismo mediático la consellera de Presidencia, Meritxell Budó, o el conseller de Empresa, Ramon Tremosa. Se prevé que el Govern esté en funciones -cuando cesa el presidente también cesan los consellers- un total de cuatro meses: dos para intentar buscar un candidato en el Parlament y 54 días desde la convocatoria automática de las elecciones hasta la cita en las urnas. Con la sentencia de inhabilitación notificada este lunes 28 de septiembre, pues, todo apunta que las próximas elecciones catalanas serán el 31 de enero o el 7 de febrero.  

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