Acabar con el silencio que mata: hablar del suicidio para prevenirlo

La OMS alerta de que las conductas suicidas ya son la primera causa de muerte entre los jóvenes

"No es tan grave, todo pasa" o "Anda, no digas tonterías" son algunas de las respuestas que reciben aquellos que se sinceran y comparten con su entorno más próximo que quieren suicidarse. Que el sufrimiento que sienten los ahoga y que no pueden continuar en este mundo. La mitad de las personas que tienen conductas suicidas entendidas como cualquier acto que tiene como finalidad la muerte- habían verbalizado antes que ya no tenían más ganas de vivir. "Asustarnos o menospreciar el dolor de un ser querido por miedo a reconocer que se está planteando morir es un error. Hay que escucharlo, hablar de cómo se siente y ayudarle a buscar ayuda profesional", explica Aina Fernández-Vidal, responsable del programa de prevención del suicidio del Hospital de Sant Pau.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), con motivo del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, alerta de que cada 40 segundos una persona acaba con su vida y que, con 800.000 casos cada año, el suicidio ya es la causa principal de fallecimiento no natural entre la población mundial de entre 15 y 29 años. La tasa se ha cuadruplicado en esta franja de edad desde 1980.

En Cataluña, en 2017 se suicidaron medio millar de personas, 129 mujeres y 366 hombres, según el departamento de Salud. Esto convierte esta práctica en la segunda causa de mortalidad en el país, sólo por detrás de los accidentes de tráfico. En el Estado, en cambio, el suicidio ya sobrepasa las muertes en siniestros y provoca hasta 10 defunciones cada dos horas y media.

"Sin alternativa a la muerte"

No hay libertad en la decisión de suicidarse, porque la persona que lo intenta no elige realmente acabar con su vida, explica al ARA Cecilia Borràs, presidenta de la entidad Después del Suicidio, una asociación que ofrece apoyo a personas que han vivido el suicidio de una persona cercana. "Es su decisión sí, pero no para que tengan dos caminos y elijan morir. Para ellos no hay alternativa a la muerte ", apunta.

El 90% de las conductas suicidas están relacionadas con algún tipo de trastorno mental, pero son otras situaciones -estrés, miedo, desesperanza constante- las que acaban empujando las personas al vacío. Con todo, la mayoría de las tentativas de suicidio no se llegan a completar: por cada suicidio en el mundo, se estima que se llevan a cabo una veintena de intentos. Por ejemplo, más de 8.000 personas intentan quitarse la vida cada año en España, pero acaban consiguiéndolo la mitad.

"Es el silencio sobre el suicidio lo que realmente mata", asegura Borràs, que añade que el primer paso para evitar episodios suicidas es hablar. "Debemos escucharlos, ser valientes y tener responsabilidad social para enfrentarnos a una situación devastadora como el suicidio", resume. Aunque es un problema de salud pública complejo y al alza, la OMS asegura que el suicidio se puede prevenir. La detección temprana de actitudes y comportamientos extraños -como el abuso de alcohol y drogas-, los cambios emocionales y, sobre todo, la verbalización de un deseo de querer acabar con la vida, son las señales que encienden todas las alarmas .

La tentativa de suicidio, sin embargo, es la alerta más clara, ya que el 30% de las personas que se quitan la vida son reincidentes: lo habían probado al menos una vez antes. Si bien las mujeres lo intentan tres veces más que los hombres -dice la OMS-, ellos acaban consumándolos más a menudo.

En opinión de los expertos, las administraciones públicas deberían registrar estos intentos de suicidio para identificar la población de riesgo y, así, hacer un abordaje preventivo. Cataluña fue pionera en el Estado con la puesta en marcha en 2014 del Código Riesgo de Suicidio (CRS), un protocolo que permite hacer un seguimiento "exhaustivo y proactivo" de los pacientes que llegan a urgencias tras un presunto intento de suicidio y que reciben atención profesional durante 12 meses. El CRS revela que, entre junio de 2014 y el 1 de agosto de 2019, 12.596 personas ingresaron en un hospital catalán tras una conducta suicida, y que el 12% de estas personas lo intentaron más de una vez. En total, en estos cinco años se registraron hasta 14.759 intentos de suicidio y, según Salud, 6 de cada 10 pacientes sufrían un trastorno mental o se enfrentaban a situaciones vitales estresantes. "Este código nos proporciona un buen mapa para poner en marcha estrategias adecuadas para cada caso", resume Fernández-Vidal.

El 80% de los suicidios ocurren en países con un promedio de ingresos baja, y afectan especialmente a los países de la Europa del Este -Lituania y Hungría- y de Asia -Corea del Sur y Japón-. Desgraciadamente, la OMS alerta de que sólo el 40% de los estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas disponen de un registro de calidad que permita estimar la tasa de muertes autoinfligidas, una carencia que -afirma- refuerza la idea de tabú que aún pervive en torno al suicidio.

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