Un grito global a favor de una moda responsable y sostenible

La Fashion Revolution Week es una campaña mundial por una industria más justa, segura y transparente

Todo el mundo recuerda el derrumbe de la fábrica de Rana Plaza en Bangladés en el año 2013, que causó la muerte de más de 1.100 trabajadores de talleres textiles. Sin embargo, ¿quién piensa en ello en el momento de comprarse ropa en tiendas low cost? Para evitar que se olviden las paupérrimas condiciones laborales de las víctimas y de miles de otras personas que son explotadas por grandes marcas, la organización Fashion Revolution trabaja en todo el mundo con diferentes acciones. En diferentes países, para recordar la fecha del derrumbe del edificio, del 22 al 28 de abril se celebra la Fashion Revolution Week. España se suma a la campaña, que este año hace énfasis en cómo la industria de la moda debe respetar a las personas y al planeta con condiciones laborales justas y decentes protegiendo el medio ambiente, apostando por el desarrollo sostenible y fomentando la igualdad de género.

Actividades para concienciar

Se espera que se lleven a cabo más de 1.000 actividades en más de 100 países, desde pasarelas e intercambios de ropa hasta proyecciones de películas, mesas redondas, debates y talleres abiertos. Barcelona es una de las ciudades que participan en estas actividades y lo hace con la exposición ‘Desvistiendo el género’, talleres de creación de ropa de segunda mano, talleres infantiles y un desfile, entre otras.

En el marco de la Fashion Revolution Week, la asociación Upcycling Barcelona se une a otras entidades de la Asociación de Comerciantes Eix Fort Pienc para organizar actividades durante toda la semana con el objetivo de concienciar sobre una moda más sostenible. “Ropa confeccionada ya hay, no hace falta hacerla nueva. 'Upcycling' propone aprovechar la que ya está fabricada y darle un valor añadido y nuevo. Con la ropa que tenemos ya podemos pasar”, comenta la presidenta de Upcycling Barcelona, Silvia Jou.

Como el reciclaje textil sigue siendo la asignatura pendiente de la industria, muchos profesionales y aficionados a la moda optan por upcycling. Esta práctica implica el aprovechamiento de pantalones, camisetas y telas con creatividad y cierta habilidad, de manera que residuos o piezas que irían al contenedor se transforman en objetos de valor que se pueden volver a utilizar.

La participación conjunta con otras asociaciones, escuelas y entidades de Fort Pienc en esta semana de la moda responsable sirve también para promover el comercio de barrio. Comprar en el barrio es más sostenible que comprar en tiendas de marcas low cost. También hay que pensar en el comercio pequeño”, señala Jou. Para celebrar esta unión entre comercios y para reivindicar una moda más sostenible, este jueves en la plaza de Fort Pienc se celebró el desfile ‘Cambiamos la moda’, en el que se pudieron ver creaciones de upcycling y ropa de tiendas del barrio.

Consumo responsable

La Fashion Revolution Week 2019 anima a reflexionar sobre qué acciones individuales se pueden llevar a cabo para cambiar el chip y promover la calidad de la ropa por encima de la cantidad. En esta línea, la escritora sobre moda Anuschka Rees propone algunos consejos para tener un armario responsable: dar apoyo a marcas sostenibles y locales, comprar ropa y complementos de segunda mano, buscar piezas que sean de alta calidad porque duran más años, reducir el consumo de ropa y comprar sólo lo que necesitamos y realmente nos gusta, valorar la ropa que ya tenemos y cuidarla bien y dar segundas oportunidades a lo que tenemos un poco abandonado al fondo del armario.

Alejandra de Cabanyes, co-coordinadora nacional de Fashion Revolution Spain, añade que como sociedad debemos responsabilizarnos de nuestros actos de consumo porque “es la única manera de tomar el poder del cambio, entender que es urgente cambiar las cosas y que sí que podemos hacerlo”.

Retos de futuro

Pero la responsabilidad no es sólo de quien consume, sino también de quien produce. La industria textil es la segunda más contaminante del mundo según Fashion Revolution, y se calcula que se producen en torno a 100.000 millones de prendas de ropa cada año. La ropa que menos contamina es la que ya está fabricada y De Cabanyes aconseja reparar, reutilizar y reciclar, y consumir poco. “Si tenemos que comprar, mejor que sea fibra natural que sintética, porque la sintética es mucho más contaminante, y, sobre todo, tenemos que comprar piezas de calidad”.

Según el estudio ‘Timeout for fast fashion’ de Greenpeace, que algunas marcas publiciten líneas de ropa reciclada o reutilizada es un “mito que puede, incluso, hacer aumentar el consumo”. La publicación promueve, en vez de comprar más ropa, utilizarla más tiempo. “Cuidarla, repararla, rediseñarla, reinventarse e intercambiar piezas con otras personas” son algunas de las acciones propuestas. "Duplicando la vida útil de la ropa de un año a dos años se reducen las emisiones anuales en un 24%", asegura la organización.

Sin embargo, más allá de la concienciación a nivel local y mundial y las pequeñas acciones, al final son las marcas y los fabricantes de moda los que tienen que asumir la mayor parte de la responsabilidad de transformar el sistema de moda low cost. Hay que pensar en un modelo de fabricación y consumo que respete los límites de los recursos naturales, las necesidades y preocupaciones de sus clientes y que tenga visión de futuro y de género.

El Manifiesto de la Fashion Revolution Week

  • La moda debería ser sinónimo de trabajo digno. No debería esclavizar, poner en peligro, explotar, acosar, abusar ni discriminar a nadie.
  • La moda debería remunerar justa e igualitariamente.
  • La moda debe dar voz a las personas y hacer posible que se unan sin represión para negociar mejores condiciones.
  • La moda debería respetar la cultura y el patrimonio y no apropiarse de ellos sin permiso.
    La moda debe ser sinónimo de solidaridad, inclusión y democracia, independientemente de la clase, el género y la edad.
  • La moda debe conservar y restaurar el medio ambiente. No debe agotar los recursos y debe proteger nuestros diversos ecosistemas.
  • La moda debe reparar, reutilizar y reciclar.
  • La moda debe ser transparente y responsable. Cualquier persona debería poder averiguar cómo, dónde, quién y en qué condiciones se fabrica su ropa.
  • La moda debe medir el éxito no solamente por las ventas y los beneficios.
  • La moda no debería subyugar, denigrar, degradar, marginar o comprometer. La moda debe celebrar la vida.

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