Ángela Quintas: "Todo está preparado para que no prestemos atención a las heces"

Entrevista a Ángela Quintas, química, experta en nutrición y asesora nutricional en películas

Se le conoce como el segundo cerebro, pero poco sabemos, del intestino y de cómo funciona, y, sobre todo, somos poco conscientes de que la forma en que nos alimentamos condicionará nuestro estado de salud. Ángela Quintas, química y experta en nutrición, explica en su último libro, ‘El secreto de la buena digestión’ (Planeta), cuál es el secreto de la buena digestión y habla abiertamente de las heces, el gran tabú.

¿Hay una relación directa entre lo que comemos y las enfermedades que podemos desarrollar?

Sí, la microbiota -que son los microrganismos y bacterias que habitan en nuestro interior, lo que antes se conocía como la flora intestinal- es esencial para nuestra salud. Una alteración en la microbiota, lo que se llama una disbiosis, puede hacer que nosotros padezcamos determinadas patologías. Síntomas tales como hinchazón, malestar, diarreas, estreñimiento o reflujo enseguida los relacionamos con algo que no funciona bien en nuestro sistema digestivo, pero también hay otros síntomas, como dolores de cabeza, eczemas, mucosidad o dolor en las articulaciones, que en un primer momento puede que no los relacionaríamos con algo que falle en nuestro tránsito intestinal.

¿Hay cada vez más enfermedades de estómago?

Estamos abusando de ultraprocesados, grasas y azúcar, y esto, así como el estrés y el abuso de antibióticos y de fármacos como los corticoides, altera nuestra microbiota y puede hacer que padezcamos diferentes patologías.

Parece que haya más casos de intolerancia al gluten o la lactosa.

Lo primero que hay que ver es si realmente soy intolerante, hace falta un buen diagnóstico. El gluten es un aglutinante que hace que ese alimento tenga mejor consistencia, y, cuando se suprime, lo que hace la industria es añadir grasas y azúcares. Y puedes decidir no tomar galletas con gluten, pero las cambias por otras que tienen azúcar o grasas. Si realmente tienes una intolerancia o una celiaquía, evidentemente la debes eliminar, pero si no, no. Hay veces que para reparar el intestino suprimimos el gluten en un primer estadio, pero la idea es volver a introducirlo. Y lo mismo con la lactosa, que no está presente en la misma proporción en todos los lácteos. Donde más hay es en la leche, después en los yogures y luego en los quesos. Y hay más en los de vaca y menos en los de cabra y oveja. Puede que no toleres la leche de vaca pero sí el queso de cabra y de oveja.

¿Qué síntomas nos deben alertar que nuestro sistema digestivo no funciona bien?

Un intestino feliz es un intestino del que no nos acordamos. En cuanto empezamos a observar que tenemos digestiones pesadas, diarreas, estreñimiento, malestar o reflujo es que pasa algo. También tiene mucho que ver con las comidas, y si un día he comido cordero -las grasas se digieren más lentamente- puede que me encuentre más pesada. Pero si se repite, debo revisar los alimentos que estoy comiendo y, después, mirar si mi microbiota está alterada.

¿Qué recomienda para disfrutar de un buen estado de salud intestinal?

Hay muchas cosas que podemos hacer, como no consumir alimentos ultraprocesados y ricos en grasas, no abusar de los antibióticos y los corticoides, masticar bien la comida, hacer ejercicio, no fumar o no tener sobrepeso.

Dedica un capítulo a las heces, que siguen siendo tabú. Un artículo en el New York Times decía que las mujeres sufren más estreñimiento porque evitan ir a los lavabos públicos, por vergüenza.

Es cierto que las mujeres sufren más estreñimiento que los hombres, y este puede ser uno de los motivos, pero fíjate que se considera estreñimiento cuando vas menos de tres veces a la semana.

Pensaba que lo óptimo era ir cada día.

Lo ideal sería ir cada día, pero tres veces por semana entra dentro de la normalidad. Menos ya sería un problema. Y lo que no se debería hacer es utilizar siempre un laxante para ir al baño. No tienes que necesitar un laxante para ir de vientre de manera natural.

Recomienda observar las heces para conocer nuestro estado de salud.

Muchos cánceres de colon se detectan en estadios tempranos porque el paciente ha visto sangre en las heces. Si no miramos, no podemos identificarlo. Las heces nos dan mucha información. Cuando son muy líquidas, sabemos que hay algo que no funciona, o si son muy oscuras tenemos que mirar si hay sangre oculta. Pero los aseos actuales no ayudan a observarla. Son de estilo francés, con el agujero en la parte posterior, y las heces desaparecen sin prácticamente ni verlas. Todo está preparado para que no les prestamos la atención que merecen.

¿Todas las tipologías son normales?

Las heces se puede clasificar, según la escala de Bristol, en función de su consistencia y está muy relacionada con el consumo de fibra. Una caca perfecta sería aquella que tiene forma de banana y sale en uno o dos trozos, no más. Las heces muy líquidas podrían indicar que la velocidad del tránsito intestinal es muy rápida y puede haber déficit de algunos nutrientes. Y las heces muy pequeñas en forma de bolitas podrían indicar que han pasado demasiado tiempo en el intestino grueso y que no está habiendo un tráfico correcto. Puede ser porque esperas mucho para ir al baño.

¿En qué consiste su trabajo de asesora nutricional para películas?

Asesoramos actores que se han de engordar o adelgazar para un papel. Antonio de la Torre, por ejemplo, tuvo que engordar 35 kg para la película Gordos, y Mario Casas tuvo que adelgazarse 12 para El fotógrafo de Mauthausen. Velamos para que este proceso se haga -y es posible- sin que se deteriore su salud. Por ejemplo, cuando Manuel Burque debía engordar para Requisitos para ser una persona normal, primero le hicimos una analítica y vimos que sus valores no estaban para engordar. Primero los normalizamos y luego subió de peso, y cuando estaba en su peso más alto sus analíticas estaban mejor que antes.