El Ayuntamiento empieza a precintar los locales del Port Olímpic

Recupera las llaves de seis establecimientos y hará actividades navideñas con urbanismo táctico en la zona

Las órdenes judiciales ya han llegado y la transformación del Port Olímpic parece, ahora sí, imparable. El 2 de abril caducó la concesión que tenían los locales y el Ayuntamiento de Barcelona ya informó a los establecimientos del Moll de Mestral (donde hay algún restaurante pero sobre todo locales de ocio nocturno) de que no les renovaría el contrato. Debido a las pérdidas provocadas por la primera oleada de la pandemia, sin embargo, el Ayuntamiento les concedió una prórroga que acababa en junio. De la treintena de locales afectados, solo cuatro entregaron las llaves, mientras que el resto se negó a hacerlo. Hoy el dispositivo de la Guardia Urbana, con una veintena de agentes, ha recuperado seis locales más y el primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, ha confiado en que en las próximas semanas "y no meses" lleguen las órdenes judiciales para poder obtener el resto de llaves.

Collboni ha reiterado que los planes el gobierno municipal pasan por convertir el Port Olímpic en un espacio de economía azul, con empresas vinculadas al mar y a los deportes náuticos, y que esto es "incompatible" con el actual dominio del ocio nocturno en la zona. Vistos los diferentes ritmos de los procesos judiciales, el teniente de alcalde apunta que la recuperación de locales será progresiva pero que el consistorio ya prevé que por medio de urbanismo táctico -él ha rehuido esta forma y lo ha denominado "urbanismo provisional"- pueda haber actividades navideñas de carácter familiar en el Port Olímpic entre los días 1 y 5 de enero. Serán propuestas vinculadas a las ciencias del mar. Una "primera toma de posesión por parte de la ciudadanía", según el primer teniente de alcalde, que también ha informado de que ahora se colocarán placas informativas sobre la transformación. Y que se trabaja con la idea de que los restaurantes, en el Moll de Gregal, puedan seguir trabajando mientras duren las obras y que tampoco se afecte la actividad portuaria. 

El dispositivo de esta mañana se ha desarrollado sin incidencias, según la Guardia Urbana, que ha apuntado que en algunos casos los propios propietarios eran los que accedían a entregar las llaves. Ante el desafío inicial de estos locales, el Ayuntamiento de Ada Colau denunció el caso ante los juzgados y pidió una orden para poder desalojarlos. Poco a poco, estas órdenes han ido llegando. Las primeras se están ejecutando esta mañana. Uno de los locales afectados es el restaurante Jerusalem, donde ayer a mediodía los camareros seguían trabajando y decoraban el comedor con adornos de Navidad. "A ver si podemos trabajar al menos este mes de diciembre", decía uno de los camareros. Dentro de este local hay tres perros (dos adultos y un cachorro).  

El objetivo del Ayuntamiento es cerrar todos estos establecimientos, retirar las carpas que han instalado y acelerar la transformación de este espacio. El aparcamiento de vehículos también quedará prohibido, de forma que se ganará una gran zona de espacio público que el Ayuntamiento quiere destinar al "urbanismo táctico". El consistorio quiere tener este espacio renovado a finales de este mes de diciembre.

Collboni ha insistido este jueves en que la transformación del Port Olímpic es uno de los grandes objetivos del mandato, a pesar de que ha dado por hecho que la reforma no estará acabada en estos tres años. El regidor de Deportes y del distrito de Sant Martí, David Escudé, ha considerado que hoy empieza a tomar forma el "sueño" de pasar de un uso marcado por el ocio nocturno a uno protagonizado por el deporte y las actividades más familiares y, especialmente, para vecinos de zonas como la Villa Olímpica o el Poblenou, que hasta ahora solo sufrían las molestias.

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