Barcelona pide la reapertura de centros comerciales y ampliar el perímetro de confinamiento para evitar aglomeraciones

Ayuntamiento y comerciantes impulsan una campaña para que los barceloneses vuelvan a la Rambla

El Ayuntamiento de Barcelona mantiene el llamamiento a los barceloneses para dar un nuevo impulso al centro de la ciudad, que es la zona que más sufre la falta de turistas,  pero, consciente de que las aglomeraciones del último fin de semana para hacer compras de Navidad no le gusta a nadie, ya ha hecho dos peticiones al Govern. La primera es que permita la reapertura de los centros comerciales, un tema que ya está sobre la mesa del Procicat, y la segunda que amplíe el perímetro de confinamiento municipal a la gran Barcelona. Es decir, al conjunto del área metropolitana para evitar que todo el mundo se concentre en los mismos lugares. El primer teniente de alcaldía de la ciudad, Jaume Collboni, ha hecho esta doble petición a la Generalitat en el marco de la presentación de una campaña que busca el anhelado reto de conseguir que los barceloneses reconquisten la Rambla, donde ahora por primera vez se ven carteles de locales en traspaso y donde el 40% de los establecimientos todavía están cerrados. 

"Me ha dado cosa que después de tanta prudencia me contagiase en una tienda"

La campaña la impulsa la asociación Amics de la Rambla, que considera que la crisis actual es un momento óptimo para repensar la oferta comercial y de restauración de esta arteria y hacer que deje de estar orientada al turismo. "Cuando vuelva el turismo, que volverá, tiene que encontrar una oferta que no sea para turistas, sino pensada para la gente de Barcelona y de la cual también puedan disfrutar los de fuera", ha remarcado Fermín Villar, presidente de la entidad, convencido de que el momento actual tiene que servir para que los barceloneses, sobre todo los más jóvenes, descubran Ciutat Vella.

La Rambla es uno de los puntos de Barcelona que más pronto notó la crisis asociada a la pandemia. Muchos de los locales de la parte baja de la arteria, acostumbrados a vender grandes jarras de cerveza y de sangría, fueron los primeros en decidir reenfocar la oferta y redimensionar tanto precios como medidas pensando en un cliente local. El centro de la ciudad continúa en horas bajas. Y, por eso, el consistorio ha decidido centrar buena parte de la actividad navideña en puntos como la Plaça Catalunya.

Ahora esta campaña llamada Baixa a la Rambla busca que los vecinos vayan al centro a hacer actividades como contemplar las decoraciones florales en la fachada del Liceu o probar comidas del Mercat de la Boqueria. Se propondrán actividades diarias durante cuatro semanas divididas en dos tramos. El primero desde ahora hasta Navidad y el segundo ya pasado el periodo de fiestas. Collboni ha hecho un llamamiento a recuperar el hábito de "ramblejar" y ha asegurado que estos días se ha visto cómo el exceso de turistas o la ausencia de barceloneses en determinados lugares "tiene consecuencias". Cuando no hay turismo, el centro queda vacío. 

Tanto Collboni como la regidora de Comercio, Montserrat Ballarín, han insistido en que para llegar a la Rambla es mejor no coger el coche y desplazarse a pie, en bici o en transporte público para evitar nuevos colapsos.