Barcelona convertirá en permanentes todas las terrazas ganadas sobre calzada

La ciudad, que ha sumado un millar, busca ahora un prototipo de mobiliario para dignificar estos espacios

Después del alud de solicitudes recibidas y del colapso inicial que esto supuso, el Ayuntamiento de Barcelona busca ahora poner orden a las ampliaciones de terrazas que se han permitido durante la pandemia con la idea de poder acabar con los New Jerseys y otros elementos provisionales y que las mesas que se han ubicado sobre la calzada puedan quedarse de manera permanente. Para siempre. De entrada, todas las ampliaciones se mantendrán durante el 2021 y, a partir del año siguiente, lo podrán hacer todas aquellas que hayan ocupado espacio al coche si los restauradores deciden invertir en el nuevo prototipo de mobiliario que se está ideando para "dignificar" las nuevas terrazas. Y también se podrán quedar algunas de las que han crecido sobre la acera si se considera que cumplen con criterios de accesibilidad y seguridad.

El boom del espacio destinado a terrazas relacionado con la crisis del covid supone que ahora en las calles de Barcelona hay 32.600 mesas cuando, antes de la pandemia, eran unas 24.000. Y ahora hay 1.299 terrazas sobre el asfalto y 40 más que combinan este espacio y la acera, que son las que seguro que podrán convertirse en permanentes. De hecho, podría haber incluso más terrazas que se consolidaran porque el Ayuntamiento ha decidido abrir un nuevo plazo de un mes por si algún restaurador todavía no ha hecho su petición. El gobierno municipal calcula que con estas instalaciones que nacieron como provisionales se han restado 23.176 metros cuadrados al vehículo y, en total, han desaparecido unas 4.100 plazas de aparcamiento de coche, moto o carga y descarga. 

Según el balance que han presentado este martes los tenientes de alcalde Jaume Collboni y Janet Sanz, se han aceptado un total de 3.129 solicitudes para ampliar la terraza o poner una nueva, el 74% de todas las que se recibieron. De estas, dos tercios son ampliaciones y 962 son nuevas. Esto supone 8.627 mesas de terraza más en Barcelona que cuando empezó la crisis sanitaria. 

Ahora el consistorio además de tener en marcha una auditoría para revisar que todos funcionen como toca –que ya ha servido para detectar "errores" como que haya una docena con una sola mesa–, también está trabajando con escuelas de diseño para crear el nuevo prototipo de mueble-plataforma, inspirado en los que ya se instalaron en el entorno de la Sagrada Familia cuando se decidió liberar espacio a las aceras. Se abrirá una convocatoria a empresas del sector y se seleccionará uno que tendrá que estar hecho con material de un coste asumible, como madera, plástico reciclado u hormigón. La previsión es tener la nueva propuesta en febrero y que quien quiera la pueda aplicar ya durante este año.

La auditoría también está intentando revertir las denegaciones en barrios de calles estrechas como Gràcia o las de Ciutat Vella, que son los que acumulaban más. Según Sanz, ahora con tiempo para repensar los proyectos se están pudiendo solucionar elementos que antes se habían considerado incompatibles con las terrazas. Esta era una de las reivindicaciones del Gremi de Restauradors, que pedía no discriminar a los profesionales de este barrio, y que hoy ha hecho una valoración positiva de la actuación municipal a pesar de criticar cierta lentitud.

El responsable del área económica, Jaume Collboni, ha tildado de "inédito" el esfuerzo que ha hecho la ciudad para intentar paliar los efectos de la crisis sobre la restauración y ha criticado que la Generalitat no haya actuado con "previsibilidad y coherencia" a la hora de dictar las medidas. Collboni ha confirmado que la bonificación del 75% de la tasa de terrazas se mantendrá durante todo el 2021, porque ya se ha incluido así en la nueva propuesta de ordenanzas fiscales. Y ha asegurado que el consistorio ve con un "optimismo razonable" el medio plazo respecto a la recuperación económica.

Sanz, a su vez, ha insistido en que las terrazas sobre calzada "han llegado para quedarse" y en que ahora lo que toca es "dignificar el diseño" y despedir para siempre las protecciones amarillas que caracterizan ahora estos espacios. 

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