Barcelona pone en marcha el plan para pacificar una de cada tres calles del Eixample en diez años

El Ayuntamiento saca a concurso el proyecto para crear cuatro ejes y cuatro plazas este mandato

Barcelona abandona la idea de crear superislas aisladas aquí y allá, en el Poblenou o en Horta, y pone en marcha la transformación de toda la trama del Eixample siguiendo el esquema de los ejes pacificados: una de cada tres calles. La idea es extender el dibujo aplicado en el barrio de Sant Antoni, convirtiendo algunas calles en vías con más vegetación, espacios de juego y circulación limitada que, cuando se cruzan con otro eje verde, generan una especie de plaza: un espacio de medida similar a las plazas del barrio de Gràcia (de unos 2.000 metros cuadrados). El proyecto, anhelado desde hace tiempo por el gobierno de Ada Colau, ahora ya tiene calendario y presupuesto, como mínimo, para las primeras ocho transformaciones: cuatro ejes y cuatro plazas que se crearán durante este mandato.

"Tenemos que preparar la ciudad para afrontar grandes retos como la reducción de tráfico y contaminación para hacer frente a la emergencia climática", ha defendido en rueda de prensa Colau, que ha insistido en que hacen falta cambios a la ciudad para que esté "a la altura" del siglo XXI, y hacerlos con el "modelo de éxito" de la superisla de Sant Antoni –y ya no el del Poblenou, con bucles que expulsaban el tráfico–. Ahora se busca extender el modelo a toda la ciudad, que "Barcelona sea una gran superisla", según la alcaldesa.

El conjunto de la cuadrícula, con 21 ejes y 21 plazas, se prevé que esté implementada en 2030. Es un proyecto planteado para diferentes mandatos y que el gobierno municipal entiende como la única vía posible para paliar el déficit de verde en la ciudad, donde no hay espacios para construir nuevos parques. "Transformaremos las calles", enfatiza el arquitecto jefe de la ciudad, Xavier Matilla, en la línea de desasfaltar. Este plan de renovación de la trama Cerdà serviría, calculan, para sumar 33 kilómetros de vía pacificada, cerca de cuatro hectáreas de espacio en los cruces y 6,6 nuevas hectáreas de verde urbano. Y es clave, según la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, para mejorar el espacio público de la ciudad y acabar con la hegemonía del coche en un momento en el que mucha gente se plantea abandonar la ciudad. Pero remarca que el cambio también tiene que incluir proyectos como el enlace del tranvía o las mejoras en Cercanías. 

Colau engega el redibuix de l'Eixample amb eixos pacificats

Antes de empezar las obras de las primeras pacificaciones se abrirá un concurso internacional para diseñar cómo tienen que ser las calles y las plazas de la "trama Cerdà del siglo XXI", tal como avanzó Sanz al ARA, y disponer, así, de un dibujo que unifique los nuevos espacios para peatones. Con todo, habrá más margen para las diferencias en los cruces que en los nuevos ejes. ¿Y por dónde se empezará? Pues por las calles que ya han hecho la prueba con medidas de urbanismo táctico, que ahora se consolidarán.

El tramo de Consell de Cent entre el Parc Joan Miró y el Passeig Sant Joan, el de Girona entre la Gran Via y la Diagonal, el de Rocafort entre la Gran Via y la Avinguda de Roma y el de Borrell por encima de la Gran Via, donde se extenderá el dibujo de Sant Antoni, serán las primeras calles en ser transformadas. Las tres primeras dejarán atrás, de este modo, la pintura de colores en el suelo y los cuestionados bloques de hormigón, que habrán servido como prueba de lo que vendrá. 

A partir de aquí se crearán, también, los cuatro primeros cruces pacificados. Estarán en las confluencias de Consell de Cent con Rocafort, con Borrell, con Enric Granados y con Girona. El presupuesto previsto para estas ocho primeras intervenciones es de 37,8 millones de euros. El primer paso será la convocatoria del doble concurso público de ideas para establecer el modelo de calle y de cruce, que seleccionará a ocho equipos y se resolverán en marzo de 2021. En abril empezará el proceso participativo y a partir de mayo se redactarán los proyectos para cada espacio para poder poner en marcha obras durante el primer trimestre de 2022. El equipo que gane el concurso de los ejes hará el dibujo que se aplicará a todas las vías y el proyecto de Consell de Cent, y siete equipos más harán el resto de propuestas. "Queremos incluso mejorar el dibujo de Sant Antoni", ha remarcado Colau.

Lo que se proyecta es "un salto de escala" respecto a la primera propuesta de superislas, según el gobierno municipal, que defiende que se dejará de hablar de propuestas aisladas para tejer toda una trama de esos verdes. El objetivo fundamental de la medida es reducir el exceso de tráfico de paso en el Eixample, una zona que cruzan cada día unos 350.000 coches, más de los que pasan por la ronda de Dalt y la ronda Litoral juntas (170.000 por cada una). Es, también, la zona de Barcelona que concentra un problema más grave de contaminación.

Con la nueva cuadrícula se consigue, siguiendo un esquema similar al de la nueva red de autobuses, que todos los vecinos tengan uno de los nuevos cruces pacificados a unos 200 metros de casa. Y la idea del gobierno Colau es que el esquema de las pacificaciones se aplique también en zonas como el 22@, de la mano de la modificación urbanística aprobada para hacer más vivienda y con colaboración privada, y también en las zonas con trama Cerdà que quedan fuera de las fronteras del Eixample, como el Camp d'en Grassot, en la parte baja de Gràcia, y el Baix Guinardó. Un consejo asesor con profesionales independientes y de diferentes disciplinas hará el seguimiento de todo el proceso. "El proyecto es realista y gradual", ha defendido la responsable de Urbanismo en la presentación de este miércoles, en la que ha remarcado que las mejoras en el centro de la ciudad repercutirán en el conjunto de la ciudad. 

El aviso del PSC

El PSC, socio de gobierno de los comuns en Barcelona, también ha participado en la rueda de prensa para dejar claro su apoyo al plan. Lo ha hecho la teniente de alcalde Laia Bonet, que, eso sí, ha insistido en la necesidad de consenso y de hacer un diseño de calidad en las futuras intervenciones en una clara referencia a la polémica suscitada por los elementos tácticos. Bonet, de hecho, ha avisado de que algunas de estas reformas provisionales se repensarán en los próximos días porque no se han acabado de ajustar.

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