Castelldefels se queja de que nadie les avisó que abrirían el centro de menores

La urgencia por abrir estos espacios tensa la relación del Govern con los ayuntamientos

El Ayuntamiento de Castelldefels denunció el martes que la Generalitat no les avisó en ningún momento que había instalado un centro de menores extranjeros no acompañados en la casa de colonias de Cal Ganxo, donde este fin de semana se produjeron los incidentes con los vecinos.

"Nos enteramos días después de que llegaran, y fue porque hubo un incidente en la casa", denunció la alcaldesa de Castelldefels, María Miranda, en declaraciones a este diario. El departamento de Asuntos Sociales, por su parte, admitió que en este caso concreto hubo algún malentendido, pero defiende que sí hizo el aviso protocolario: "A pesar de que la alcaldesa no atendió la llamada, sí se informó al jefe de gabinete de la alcaldía de la apertura del centro y se dejó de referencia de contacto al mismo director de servicios territoriales y la directora de la DGAIA". Según la Generalitat, al no recibir respuesta, los gestores de la casa de colonias, Fundesplai, enviaron un comunicado al consistorio. Más allá de esta llamada protocolaria, el consistorio reclamó ayer más "seriedad" y recordó que el protocolo fija que hay que advertir a los ayuntamientos con un tiempo prudencial.

Doble ataque de encapuchados a un centro de menores tutelados de Castelldefels

"Tenemos que ser más serios con el procedimiento porque nosotros ayudaremos en todo lo que esté en nuestras manos, pero una llegada de este tipo se debe planificar y trabajar bien, buscar colaboraciones y preparar, si se necesitan, dispositivos", agregó Candela López, primera teniente de alcaldía del municipio. López también lamentó que aunque el gobierno municipal puso a disposición de la Generalitat y la empresa gestora del centro todos sus recursos asistenciales, los rechazaron. "Nos dijeron que el centro era provisional y que no era necesario", recordó el concejal de Urbanismo y Plan de Barrios, Ramon Morera.

Tipología de centros

Eduvic -la empresa que gestionaba el centro de menores ubicado en la casa de Cal Ganxo- argumentó que el tipo de asistencia y de actividades que se hace con los jóvenes varía en función de la tipología de cada centro. Las hay de cinco tipos: emergencia, primera acogida, acogida, centros residenciales y pisos tutelados. "Estamos muy agradecidos de toda la ayuda y disposición, pero el centro de Castelldefels era un centro de emergencia, donde los niños, en principio, sólo se están unas pocas semanas, es decir, hay mucha rotación de niños" , argumentó la directora de Eduvic, Adela Camino. "En esta fase no es bueno hacer actividades que arraiguen demasiado los niños en el municipio porque, entonces, cuando tienen que cambiar de lugar, pasan por un doble duelo", añadió. "En otros estadios de la acogida, más adelante, sí trabajamos y hacemos actividades que los integran al pueblo: tenemos chicos que juegan en equipos de fútbol, escolarizados, que hacen cursos ocupacionales ...", insistió Camino. Para López, sin embargo, tenerlos aislados no ayuda: "Quizá no toca hacer arraigo, pero sí podemos ayudar, como mínimo, a entretenerlos y que la acogida sea más amable para todos", apuntó.

El Colegio de Educadores coincide. En un comunicado enviado ayer criticó que "los centros de acogida no pueden ser diseñados como espacios provisionales, ya que son el hogar de estos jóvenes, el lugar donde deben sentirse protegidos". Los educadores también exigen "una acogida de calidad que incluya proyectos socioeducativos y comunitarios que se desarrollen con los profesionales adecuados, en contraposición a propuestas únicamente asistenciales".

Desde que se disparó el aluvión de llegadas de menores extranjeros no acompañados en Cataluña -ahora hace un año y medio-, la conselleria de Asuntos Sociales y Familias ha abierto más de 150 centros para acogerlos. Durante el 2018 se abrió de media un centro nuevo cada semana. Se trata, según el Gobierno, de "un ritmo muy alto" que, aún así, apenas sirve para absorber el goteo de menores que continúan llegando a Cataluña. Esta rapidez hace que el procedimiento de aberturas sea prácticamente expreso y que los municipios donde se instalarán estos menores se enteren con muy poco tiempo de margen o, directamente, a posteriori, como ocurrió en Castelldefels.

La instrumentalización política de la inmigración

La proximidad de las elecciones municipales y la previsión de la Generalitat que la llegada de menores extranjeros no acompañados volverá a aumentar con el buen tiempo hace que esta cuestión se traslade rápidamente a la esfera política. Los consistorios de municipios donde están ubicados alguno de estos centros aprietan el Gobierno y reclaman más recursos y colaboración para controlar la gestión. El debate también se trasladó ayer al Parlamento, donde la diputada de Cataluña en Común - Podemos Marta Ribas acusó al Gobierno de estar alimentando el "caldo de cultivo del racismo" con una mala "gestión" de la acogida de los jóvenes migrantes .

La instrumentalización política se hace más evidente, pero a nivel local. Esta misma semana, después del incidente en la casa de Cal Ganxo entre los jóvenes de Castelldefels y los menores del centro, el Partido Popular ya ha comenzado a empapelar el pueblo con carteles y a llenar los buzones de promesas electorales de "más seguridad" en el municipio. Días antes, en Canet, fuentes municipales también aseguraban que detrás del escrache a los menores del pueblo también había miembros de la oposición.

Todo ello a pesar de los esfuerzos de la Generalitat, los entes locales, la Mesa de Entidades del Tercer Sector y el Colegio de Educadores para pedir que no se haga un uso electoralista de la inmigración.

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