Los hospitales temen un alud de pacientes en la UCI la semana que viene

El goteo de ingresos pone en alerta a los centros sanitarios, que quieren preservar la actividad ordinaria

Los indicadores asistenciales confirman las previsiones más pesimistas de los hospitales: los infectados durante las fiestas de Navidad están ingresando ahora, y de cara a las próximas semanas se espera un alud de enfermos críticos que podría comprometer la atención en el resto de patologías. La curva va de subida desde mediados de diciembre, y este martes se han superado los 3.700 contagios y ya hay más de 2.089 pacientes de covid hospitalizados, 408 de los cuales en camas de críticos. Estas cifras, en pleno crecimiento, son similares a las que se registraron durante la escalada de la segunda oleada, a finales de octubre, y los profesionales sanitarios consultados por el ARA confirman que el aumento de sospechas en Urgencias y de casos confirmados las últimas semanas se está traduciendo ahora en un incremento de los ingresos, también en las unidades de cuidados intensivos (UCI). Ante este repunte, todos ellos admiten que miran la semana que viene con preocupación, cuando pronostican un nuevo pico de hospitalizaciones.

"Ahora estamos viendo todavía un aumento gradual, porque el goteo empezó a finales de diciembre y todavía no vemos que se haya disparado, pero ya tenemos una ocupación en las UCI bastante importante", explica Rocío Cebrián, subdirectora asistencial del Vall d'Hebron, donde hay 31 personas en el área de críticos. En algunos centros, como el Hospital de Sant Pau, la entrada de nuevos pacientes graves se ha acelerado. "Tenemos la mitad de la UCI ocupada por enfermos de coronavirus, y a planta siguen entrando muchos enfermos: solo ayer por la noche llegaron 15", explica el coordinador del covid de este centro barcelonés, Pere Domingo.

En otros, como el Germans Trias i Pujol, los profesionales están "vigilantes y pendientes" de la magnitud de este nuevo embate. "Los ingresos son la parte final de la aceleración de la pandemia: tienen que pasar como mínimo diez días para empezar a ver el impacto y, después de Reyes, prevemos que empeorará la situación", alerta el adjunto a la dirección médica del Germans Trias i Pujol, David Parés, que afirma que la semana que viene seguro que aumentará la ocupación en las UCI. 

"Efecto acumulativo"

Los indicadores epidemiológicos ya reflejan el impacto de Navidad, que ha adobado el terreno para la propagación del covid con el aumento de la interacción social. La tasa de contagio (R), que mide la velocidad con la que se reproduce el virus, ya está alrededor del 1,45, y de cada cien infecciones que se diagnostican se generan como mínimo 145 más de media. El mes de enero, pues, se insinúa duro y complicado. Solo entre el 26 de diciembre y el 1 de enero, y a pesar de que estos datos están sesgados por el efecto de los festivos –cuando se diagnostican menos casos–, ya se han detectado 17.232 infecciones nuevas, un 25% más que hace veinte días. Y a medida que aumenta el ritmo de contagios crece también la presión asistencial de la atención primaria, que recibe los casos más leves y deriva a los enfermos que potencialmente pueden empeorar, y sobre todo de los hospitales, que no habían acabado de desescalar las camas de críticos cuando volvió a repuntar la curva.

En el sistema sanitario llueve sobre mojado. "Los hospitales veníamos de una cifra basal de 300 camas ocupadas y ahora hay más de 400. Es un efecto acumulativo porque los enfermos críticos pueden estar perfectamente tres semanas hospitalizados", detalla el coordinador del área de cuidados intensivos del Hospital Clínic, Pedro Castro. Y Domingo lo corrobora: "Se va atascando el sistema porque el ritmo de ingresos es casi tan elevado como el de altas".  Y a pesar de que el Govern haya acordado desplegar nuevas restricciones después de Reyes para frenar el ascenso de los contagios, que los expertos califican de insuficientes para aplanar la curva, las previsiones no son positivas. El riesgo de rebrote, que mide los posibles nuevos casos diagnosticables en los próximos 14 días y sirve para evaluar y avanzarse a un crecimiento epidemiológico, también va al alza y alcanza los 552 puntos, cinco veces más el umbral de máxima alerta. 

Pendientes de la actividad quirúrgica

Tener ya a más de 400 pacientes en la UCI, avisan desde los hospitales, es arriesgado: si el número sigue aumentando tanto, el sistema sanitario se tensionará demasiado y se tendrá que recurrir al cierre de quirófanos y al aplazamiento de actividades ordinarias para atender exclusivamente a enfermos de covid. "Tenemos que mantener la atención a otras patologías y hacer intervenciones quirúrgicas. La amenaza de suspender actividades convencionales no urgentes siempre está, no lo hemos tenido que hacer desde la primera oleada, pero nadie sabe cómo será la magnitud de esta subida", admite Parés. 

Antes de que estallara la pandemia en el país, en enero, el sistema sanitario contaba con 614 camas de UCI estructurales para todas las patologías. En abril, cuando se produjo el gran pico asistencial y prácticamente se llegó al colapso sanitario, se paralizó toda la actividad de los hospitales, especialmente la quirúrgica, para centrarse en el covid y se llegaron a habilitar más de 2.000 camas de críticos. A medida que pudieron poner en marcha su propia desescalada, los hospitales fueron recuperando terreno para la atención a otras enfermedades y Catalunya tenía cerca de un millar de camas. En octubre, con la segunda oleada, se ocuparon casi 600, el 55% de las camas. Y a estas alturas, con el crecimiento extramuros de los hospitales con la instalación de espacios modulares, el sistema sanitario dispone de 1.500 camas de UCI públicas y privadas. 

"Esto no significa que haya margen para llegar al millar de enfermos de covid, lo ideal sería que la mayoría de las camas no se llenaran para poder mantener la actividad ordinaria", resume Parés. Desde mayo, cuando se pudieron ir recuperando progresivamente los servicios, la obsesión de los hospitales es poder operar las cataratas y colocar prótesis de rodilla, así como hacer colonoscopias. Es decir, atender al máximo de población posible. "No podemos volver a ser centros dedicados exclusivamente al covid –afirma Cebrián–, no podemos dedicar a ello el 90% de las camas porque el resto de patologías no han desaparecido y obviarlas impacta en la salud de muchas personas". 

Además, no hay suficients manos para ampliar más espacios. "Los hospitales pueden encontrar la fórmula para crecer porque tenemos un pulmón para responder a la subida rápida de casos, pero no tenemos más profesionales para atender a los enfermos", asegura Cebrián. Además, hace muchos meses que los sanitarios lidian con la emergencia sanitaria y muchos de ellos viven en un "estrés postraumático continuado", en palabras de Domingo. "Es imposible no recordar el marzo y el abril cuando amenaza una nueva oleada", admite Parés, y a él se añade Castro, que recuerda que cuantos más enfermos llegan, más riesgo de presentar complicaciones tienen por la saturación de los servicios. 

56.505 dosis en todo el Estado en un solo día

La campaña de vacunación en el Estado va cogiendo el ritmo: las comunidades autónomas han puesto este martes 56.505 dosis, 139.339 desde el 27 de diciembre, cuando arrancó el plan de inmunización. En solo 24 horas, pues, se han administrado más de la mitad de las vacunas que se habían puesto los últimos nueve días. El ministerio de Sanidad, que cada lunes recibe una nueva remesa de Pfizer, ha repartido un total de 743.925 dosis y los gobiernos regionales han puesto un 18,7%. Asturias es la comunidad que más ha vacunado (54,5% de las dosis recibidas) y Cantabria la que menos (5,1%). Catalunya también está en la cola (9,3% de los 120.545 recibidos), igual que la Comunidad de Madrid (5,4% de 98.790).

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