Científicos catalanes encuentran la explicación a la cura inesperada de algunos enfermos de cáncer

El equipo de Manel Esteller identifica el factor que permite la mejora de pacientes con tumores avanzados

Todo el mundo ha oído hablar de casos de enfermos con un cáncer avanzado a quienes los médicos daban poco tiempo de vida pero que, en cambio, superan todas las expectativas y siguen vivos al cabo de años. A pesar de que lo pueda parecer, no son ninguna rareza. Se calcula que cerca del 10% de los pacientes oncológicos avanzados a quienes según la estadística les queda poco tiempo, responden a la quimioterapia de manera inesperada hasta lograr, en algunos casos, la curación. Son los grandes respondedores o también pacientes Lázaro. Ahora apenas se empieza a saber el porqué de su extraordinaria respuesta a fármacos convencionales. Un estudio liderado por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de los Estados Unidos en el que ha participado el Institut de Recerca contra la Leucèmia Josep Carreras ha determinado que la existencia de lesiones en los tumores favorece la buena respuesta de los fármacos. El trabajo se ha publicado en la revista de referencia Cancer Cell.

“Hemos visto este fenómeno de respuesta excepcional a todo tipo de tumores –explica Manel Esteller, profesor de investigación Icrea y director del Institut Josep Carreras–, en glioblastoma [tumor cerebral muy agresivo], en tumores de mama metastáticos avanzados, de páncreas”. En estas y otras formas de cáncer, la supervivencia de los pacientes suele ser limitada. “A menudo pasa que de una visita a la siguiente la enfermedad conduce a la muerte”, dice. Hay casos, sin embargo, en los que el paciente no solo sobrevive sino que responde de manera “excepcional” a quimioterapia convencional. La respuesta puede llegar a la remisión total del tumor.

¿Qué hace que sea así? “Hemos visto que hay tumores que presentan lesiones concretas que abren la puerta a la acción de los fármacos”, responde Esteller. Las lesiones están motivadas por alteraciones genéticas y epigenéticas que el tumor “no puede reparar”. Las células tumorales, sigue explicando el investigador, acumulan mutaciones y alteraciones epigenéticas que condicionan su crecimiento y agresividad. En condiciones normales el ADN corrige los errores derivados de las mutaciones, pero hay casos que se escapan de este mecanismo de reparación natural. “Algunos tumores no pueden reparar los errores, cosa que les provoca lesiones a nivel molecular”, describe Esteller. Esto es justamente lo que pasa con los respondedores excepcionales, a quienes los tumores “abren una vía de entrada” a los fármacos. Los pacientes, sin que nadie lo esperara, casi “resucitan”. De ahí les viene el nombre de pacientes Lázaro, en referencia al personaje muerto a quien Jesús resucita en el Nuevo Testamento.

El hallazgo, según Esteller, ayudará a definir mejor cuál es la terapia más adecuada para un paciente determinado a partir de un análisis genómica. “No aportará valor pronóstico, porque ya sabemos que el paciente no va bien, pero sí predictivo respecto del medicamento a administrar”, considera. El hecho de que solo se hayan considerado fármacos convencionales y que con estos se pueda explicar uno de cada cuatro casos abre la puerta a ver si la respuesta es extensible con los agentes quimioterápicos de nueva generación. Del mismo modo, Esteller cree que cuando los tumores se sometan a técnicas "multiómicas”, es decir, de la genómica a la metabolómica pasando por la proteómica u otras tecnologías, se puedan detectar otros tipos de lesiones por donde hacer entrar los fármacos. “Si se pudiera inducir alguna de estas lesiones en los tumores, quizás conseguiríamos eliminarlos aprovechando esta vía de entrada”, sugiere. 

El equipo de Esteller ha hecho el análisis epigenómico de los tumores con el objetivo de averiguar si había factores comunes que hicieran que algunos genes se activaran o se silenciaran. 

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