Un mundo mejor en casas de protección oficial

Catorce viviendas sostenibles y de protección oficial para Formentera

Todo es inusual en Life Reusing Posidonia. Es excepcional que unas viviendas de protección oficial reciban una serie de reconocimientos, como el premio NAN al mejor proyecto de construcción residencial del Estado, o el FAD de arquitectura. Éste úlitmo, el FAD, se lo otorgaron en 2018 al equipo de arquitectos -Carlos Oliver, Antonio Martín, Joaquín Moyá, Alfonso Reina y María Antonia Garcías, todos ellos funcionarios del Instituto Balear de la Vivienda (Ibavi)- que concibió este conjunto de catorce casas en Sant Ferran de Formentera.

Sí, hoy dedicamos este espacio no a una casa sino a un conjunto de catorce casas. Y si decimos siempre que cada casa es un mundo, estas catorce están pensadas, de principio a fin y de pies a cabeza, para que contribuyan a hacer un mundo mejor. En el proceso de construcción se quiso evitar toda contaminación posible: se priorizó la eficiencia energética mediante la elección de materiales de máxima proximidad y el control del proceso de producción, que pasa por la reutilización de materiales como la posidonia. La posidonia, una planta acuática endémica del Mediterráneo, se recoge ya muerta en las playas y se utiliza para el aislamiento de los tejados, como se hacía siglos atrás. Durante el proceso de construcción también se reciclaron puertas, vigas, palets, ladrillos y un largo etcétera de materiales usados para darles un uso nuevo y reducir así los infinitos desechos que generamos en todas partes. Todo esto no sólo es bueno para los beneficiarios de las casas promovidas por el Ibavi en colaboración con la dirección de Energía y Cambio Climático del Gobierno Balear, sino que aporta más que un grano de arena a la necesaria reconversión hacia un mundo más sostenible.

Life Reusing Posidonia, como viviendas públicas puestas a disposición de las personas con menos recursos, cumple su función social a la vez que contribuye a la sensibilización ambiental. En cada una de las catorce casas de este conjunto, bien integrado en el núcleo urbano de Sant Ferran y respetuoso con la arquitectura formenterense, hay una conjunción más que notable entre la ética y la estética. 

La sencillez y la humildad son valores de estas viviendas. La ausencia de pretensiones es un mensaje a una parte ya no tan determinante pero todavía predominante de la arquitectura contemporánea. Se vive bien con lo que se necesita, con lo más básico, y todo lo demás puede estorbar. Se vive bien en una casa donde se promueve el silencio, la limpieza, la belleza sin artificio, los recursos para la eficiencia y la consideración con el entorno, en este caso, urbano y tradicionalmente discreto.

Y se vive mejor si la casa contribuye a promover el civismo en el lugar donde está establecida y también a impulsar la economía. Sumar huertos y vegetación, poner en valor los oficios de los carpinteros, los tejeros o los ceramistas de las Islas y contribuir, así, a su pervivencia reabre caminos y oportunidades. El blanco del enyesado, la madera mayoritariamente recuperada de escombros de casas viejas y algunos toques de color siempre mediterráneos, suaves, son algunos de los recursos utilizados que se perciben a simple vista y se disfrutan desde el momento que se entra en cualquiera de estas catorce casas.

Todo en Life Reusing Posidonia responde a una sostenibilidad bien entendida (el abuso en la utilización de este concepto a menudo le ha hecho perder fuerza). En sus proyectos urbanísticos en las islas Baleares utilizan la posidonia, y el marés - cerámica cocida con cáscara de almendra-, el hormigón de cal y las vidrieras de segunda mano, que ahora actúan de vidrios correderos: separan o juntan los espacios continuos de la casa y favorecen la ventilación cruzada, un recurso que se dejó de usar cuando casi todos se pensaban que la energía era infinita. Siempre que se puede, las casas deben facilitar la vida de km 0. Es sano, sostenible y hace crecer a un país.

Ejemplo de la bioarquitectura en el Mediterráneo, en Life Reusing Posidonia todas y cada una de las casas hacen su aportación a la reducción de emisiones de CO2 y contribuyen a la lucha contra el cambio climático. Se vive mejor y el mundo gana. Y en este camino hacia una transformación que es necesaria y urgente, la arquitectura y la construcción tienen mucho que hacer.

Catorce casas para sembrar felicidad

Cada una de estas catorce viviendas de protección oficial de Sant Ferran tiene su corral en la parte trasera. Entre muros de ladrillos comunes color de tierra, estos espacios de dimensiones ajustadas, suficientes, ofrecen a sus habitantes la posibilidad de hacerse un huerto que contribuya a la manutención familiar, a comer sano y de km0, y a dedicar una parte del recreo a la naturaleza propia del lugar. Siempre se ha dicho que un huerto da felicidad, y aquí cada casa tiene la oportunidad de ganársela. Por otra parte, una casi imperceptible estructura de hilos cosida en las fachadas hace posible que con el tiempo la vegetación despegue ante los ojos de los vecinos.


 

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