Ex-Mena, una entidad para tener voz propia

Jóvenes extutelados quieren hacer de puente entre la calle y las administraciones

Ex-Mena suena casi como X-Men, y los cinco jóvenes se echan a reír cuando lo comentan, porque así, Ex-Mena, claro y directo, es como se llamará la nueva entidad que debe nacer en diciembre con ellos como la mitad de los miembros iniciales. No tienen superpoderes, pero sí ganas de ayudar, de dar voz a los menores y ex menores no acompañados y de servir como puente entre la calle y entidades como la DGAIA o los albergues para los sin techo, donde cada vez más jóvenes ex tutelados acaban pasando la noche ante la falta de oportunidades. Además, hablan el mismo idioma -árabe mayoritariamente- que los jóvenes recién llegados que llegan a las calles de Barcelona buscando nuevas oportunidades.

"Por el barrio del Born, muchos jóvenes marroquíes cuando llegan vienen a hablar conmigo porque otros jóvenes se lo recomiendan. A veces los acompaño al médico, o a la Fiscalía, donde ya me conocen, o los pongo en contacto con los educadores... ", explica Iman, marroquí de 20 años con mucho carácter, que trabaja de monitora con niños. Ella vive con su familia en Barcelona desde hace 12 años, siempre le ha gustado ayudar a los demás y ve que cada vez son más los que preguntan por ella por las calles del barrio. Alguno llevaba meses en la calle y, dice Iman, todavía ningún educador había estado en contacto con él.

En una situación similar a la de Iman está Lamae Abassi, camarera de 20 años, con la diferencia que ella nació aquí y se ha criado como tutelada de la DGAIA. "Los educadores y las entidades tienen su trabajo y lo hacen bien, no queremos ocupar su lugar. Pero por el idioma y la edad, tenemos contacto con muchos jóvenes antes que las entidades, y nuestra información les puede ayudar", explica. Ayudarán y darán voz a los menores, pero también a los que salen del sistema porque "cuando son mayores de edad, muchos no están tan acompañados". Los jóvenes se están reuniendo en el Espacio del Inmigrante y en Casa Nostra, Casa Vostra, colectivos que ayudarán a los jóvenes en algunos aspectos.

Más facilidad para conseguir el permiso de trabajo -"muchos tienen mucha habilidad y experiencia", recuerda Iman-, más agilidad burocrática y más ayudas de vivienda para los que ya han alcanzado la mayoría de edad y han salido de la DGAIA serán algunas de las principales reivindicaciones del colectivo. "Pero, sobre todo, queremos que se escuche a los 'ex-menas', que tengan una voz propia y no sean otros los que hablen por ellos", dice Lamae.

Por eso la mayoría de miembros del colectivo son ex menores no acompañados o jóvenes que llevan poco tiempo y que reivindicarán sus propios derechos. Es el caso de Ridouan Menzou, un joven de 19 años que no hace mucho ha salido del sistema de protección, y tiene ganas de seguir estudiando y hacer una formación profesional en mantenimento. Llegó hace dos años y ahora tiene permiso de residencia pero no de trabajo. Explica que la mayoría de menores quieren quedarse en Barcelona, "donde están sus amigos", y muchos no aceptan bien el hecho de que los envíen a centros de otros puntos del territorio. "Algunos se escapan y duermen en la calle de Barcelona por este motivo", añade Lamae.

El caso de Abid, de 20 años, es muy diferente, porque cuando llegó hace ocho meses ya era mayor de edad. Pero el riesgo de exclusión es el mismo o mayor que el de los ex menores no acompañados porque no tiene papeles y duerme en el albergue con otros sin techo, algunos de ellos cronificados, después de haber pasado meses en la calle. Le gustaría trabajar en breve, pero sin permiso es imposible.

La llegada de menores no acompañados y el riesgo de exclusión de los que cumplen 18 años tiene a las autoridades desbordadas. En Cataluña hay más de 3.000 'menas' en el sistema de protección de la DGAIA, y se espera que este año lleguen a más de 700 los que cumplen la mayoría de edad. Pronto, por primera vez, tendrán una entidad que les quiere dar voz.

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