PROSPECTIVA 2021

Fármacos, autotests y medidas de protección del siglo XXI

Este 2020 que finalmente dejamos atrás hemos vivido una proeza científica sin precedentes. Desde que se descubrió el nuevo coronavirus en enero, han sido escritos cerca de 90.000 artículos científicos que, en un esfuerzo global inédito, han permitido que tengamos vacunas del covid-19 en menos de un año. Un hito que se puede equiparar perfectamente a llevar personas a la Luna. Cuando el 8 de diciembre Margaret Keenan recibió la primera dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech, las famosas palabras de Neil Armstrong resonaban en el ambiente, a pesar de que con una ligera modificación: “Una pequeña punzada para una mujer, un gran protección para la humanidad”.

A pesar del optimismo que ha despertado el inicio de la vacunación, todavía estamos lejos de tener la pandemia bajo control. Los efectos de las vacunas se empezarán a notar dentro de unos meses, y mientras tanto el virus sigue entre nosotros: continúa habiendo contagios, hospitalizaciones y muertes. Para hacer frente a esto, la ciencia tiene que perseverar.

Este 2021 que comenzamos no solo tiene que ver como se aprueban más vacunas del covid-19, que se añadirán a las tres actuales, sino que tendría que ser el año de los tratamientos, de los tests de autodiagnósticos y de nuevas medidas de prevención de contagios que, más allá del uso de mascarillas, el mantenimiento de la distancia y la higiene de manos, se diseñen a partir del conocimiento y la tecnología del siglo XXI. En este sentido, la farmacéutica Neoleukin trabaja en un espray nasal hecho con la base de una proteína capaz de evitar covid-19 grave en hámsters. Un equipo de la Universidad de Washington investiga una sustancia similar. En el Instituto de Química Avanzada de Catalunya del CSIC se está desarrollando un espray que genera una capa protectora en las mucosas para que el virus no pueda entrar. Si los próximos meses alguno de estos productos u otros de parecidos se pueden ensayar en personas, este año podríamos disponer de una herramienta más para evitar contagios.

Muestras de saliva

Por otro lado, en todo el mundo se están desarrollando tests rápidos para detectar si se tiene la enfermedad a partir de muestras de saliva. Ya hay algunos modelos aprobados para uso hospitalario, pero es probable que a lo largo de este año se puedan usar en el ámbito doméstico. Estos tests, que cuestan pocos euros y no requieren la aparatosa muestra nasofaríngica de los tests de antígenos o la PCR, pueden ser una herramienta de gran utilidad para detectar y aislar positivos de covid-19 sin colapsar el sistema sanitario.

Más allá de esto, los últimos estudios genéticos han revelado una serie de genes que favorecen los cuadros graves de covid-19. A partir de estos estudios, que se tienen que ampliar durante este 2021, se ha descubierto que un medicamento ya aprobado, el baricitinib, podría ser útil para tratar a los enfermos de covid-19 con mal pronóstico. Del mismo modo que se ha hecho con este fármaco, es probable que se descubran otros. Sumados a las vacunas, los nuevos tests y las nuevas medidas de protección, estos fármacos tendrían que hacer que 2021 sea el año que la pandemia empiece a estar bajo control.

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