Las restricciones agravan la difícil convivencia de coches y bicis en Collserola

La Diputación no descarta adoptar medidas para garantizar la seguridad

Bicicletas, motos y coches circulando domingo de la semana pasada por la carretera de Vallvidrera / RUTH MARIGOT

Grupos de tres, cuatro y hasta seis ciclistas en ambos lados de la carretera. Coches en procesión y colas de más de 15 vehículos. Adelantos imposibles (e inseguros) entre curvas, por el medio de la calzada, con ciclistas a ambos lados en los dos sentidos de la marcha, y haciendo la maniobra a muy poca distancia de las bicicletas. Son sólo algunas de las escenas que sucedieron domingo de la semana pasada en la carretera de Vallvidrera -entre les Planes y el mirador- y que, desde el desconfinamiento de junio, son cada vez más habituales. “Encontramos familias de ciclistas, no profesionales, incluso empujando la bicicleta en tramos del parque que son estrechos y claramente para ir a pie”, explica Ivan Rodríguez, que admite que él también decidió huir del asfalto aquel fin de semana. “Normalmente me habría marchado de Barcelona, pero ahora no podemos”, alega.

El confinamiento perimetral municipal de los fines de semana ha llenado la zona de Collserola de visitantes, igual que sucedió en junio. Uno de los puntos con más tránsito es la carretera de Vallvidera. “Ha sido espectacular, no lo había visto nunca así”, asegura Carles Benito, presidente del Bicicleta Club de Catalunya (BACC). “Ahora más gente que nunca coge la bici, y es normal que, con el confinamiento perimetral, salimos a distraernos por donde podemos”, añade. Benito dice que “en general” la convivencia es buena pero que hay “un problema grave” de conocimiento de las normativas. “Hay carencia de comprensión de cómo nos tenemos que comportar todos al volante”, reconoce. “Echamos de menos patrullas de policía, esto solucionaría muchas cosas”, lamenta. Benito indica que han visto algunas cerca del Observatorio Fabra, pero que “hay muchos cruces peligrosos que no se controlan”.

El titular de la carretera es la Diputación de Barcelona, quienes explican al ARA que no descartan “adoptar nuevas medidas de señalización” o reductores de velocidad para garantizar la seguridad a la zona. “Somos los gestores, pero en cualquier actuación nos ceñimos a lo que marca la normativa o a lo que nos indican desde Tránsito”, apuntan los portavoces del ente. Por ahora, no hay ninguna medida concretada ni programada.

Por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona matiza que no ha recibido un incremento de las incidencias. Hasta ahora la Guardia Urbana no ha hecho ninguna intervención de tránsito, pero, en cambio, “sí que han desalojado varias veces en los últimos fines de semana la zona del mirador, porque se registraban aglomeraciones” no permitidas por las actuales restricciones, apuntan fuentes municipales.

Petición de control y cambio de usos

“La inacción o la indiferencia de las administraciones son un problema: cuando haya un accidente entonces todo el mundo señalará a todo el mundo”, advierte Benito desde el BACC, que añade que “la situación se resolvería fácilmente con una patrulla en los accesos de la carretera que informara los conductores de los derechos y deberes y de la situación de congestión actual”. La asociación de ciclistas también plantea un debate más a fondo: repensar un cambio de usos, “también por cuestiones climáticas”, que limite de alguna manera el vehículo privado al lado de un pulmón verde cómo es el Parque de Collserola y apueste por “potenciar los transportes sostenibles”, en la línea de lo que ya están haciendo otros países europeos.

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