"Los confinamientos son mejor si son cortos y contundentes"

Cuatro expertos analizan varios escenarios y la gestión que se está haciendo de la pandemia

En siete meses y medio de pandemia, Catalunya ha estado bajo el estado de alarma en dos ocasiones, ha sido confinada, en desescalada y ha declarado un toque de queda. Todo en 227 días en los que también ha habido un embrollo de cifras y curvas, de reproches y acusaciones entre administraciones y de órdenes y contraórdenes que han mareado a la ciudadanía. El ARA ha contactado con cuatro expertos para plantearles cómo ven las medidas que se han aplicado y si aprueban la gestión política de una crisis sanitaria, social y económica sin precedentes. A todos se les han hecho las mismas preguntas:

1.- ¿Ya vamos tarde para evitar la repetición de una situación como la de marzo?

2.- ¿Es partidario de confinamientos duros o más laxos?

3.- ¿Cree que la gestión pública alimenta el desconcierto social?

Àlex Arenas, físico de la Universitat Rovira i Virgili

1.- Todavía estamos a tiempo, dependerá de las medidas que se vayan tomando y de cómo de rápido se implementen. El problema es que no hemos hecho los deberes y se abrieron todas las escuelas en sincronización sin tener en cuenta la incidencia de cada área y ahora estamos en una situación de suma de problemas.

2.- No soy partidario del confinamiento como en marzo porque sería como pulsar el botón rojo y pararlo todo. Este tiene que ser el último recurso porque tiene una afectación enorme, no solo por los 15 días de cierre sino porque se tiene que acompañar de una desescalada durísima de dos meses. Los confinamientos son buenos para frenar inmediatamente la velocidad de la transmisión del coronavirus pero requieren una buena estrategia posterior porque, si no, una vez vuelve la actividad, la epidemia vuelve a crecer. Antes de pulsar el botón nuclear habría que potenciar el teletrabajo y la teleeducación en secundaria, y mejorar la ventilación de las aulas. Hay un interés enorme por mantener las escuelas abiertas pero la educación es la gran empresa de Catalunya, que mueve a más de un millón de personas, y tarde o temprano habrá que cerrarlas y los institutos tendrían que continuar online.

3.- Es normal que continuamente se piensen medidas y nuevas estrategias porque ahora hace falta un plan a medio y largo plazo sobre cómo pasaremos el invierno. Pero el problema es que se ha cambiado el protocolo de las escuelas y a pesar de que hay varios grupos confinados, los centros continúan abiertos.

Luis Enjuanes, virólogo en el CSIC

1.- Todos vamos un poco tarde y lógicamente cada día que pasa se hace más difícil aplanar la curva, pero nos tenemos que poner serios y tenemos que ser decididos para aplicar restricciones cuanto antes mejor. Todo ello, sin embargo, se tiene que acompañar con el refuerzo del sistema sanitario, y con el aumento de la rapidez del diagnóstico y de la localización de los contactos. Frenar el coronavirus requiere esfuerzos, sacrificios e inversión en equipos e infraestructuras sanitarios.

2.- Si todas las medidas que están ahora en vigor no tienen ningún efecto, quizás tendremos que ir a un confinamiento largo, que por otro lado es lo más efectivo. Sin embargo, prefiero los confinamientos de corta duración y muy restrictivos, así que los de fin de semana no me parecen una medida exagerada. Creo que puede ser una medida bastante adecuada porque los números son muy altos y quizás así todavía salvaremos una Navidad más o menos tranquila.

3.- Hay que tener claro que las medidas más económicas son mantener la distancia de dos metros, reducir las relaciones a un círculo íntimo, llevar mascarilla y estar en espacios exteriores. Tenemos que ser conscientes de que solo con esto se puede bajar en un 90% la transmisión, y que los primeros beneficiados seremos nosotros, los ciudadanos.

Elvira Bisbe, vicepresidenta del Col·legi de Metges de Barcelona

1.- Vemos que las medidas están mitigando los efectos pero las cifras son muy malas y por eso hay que actuar rápido y de manera drástica porque si no en 15 días o menos los hospitales se colapsarán. Creo que la gente no entiende que, si el sistema se colapsa, quien tenga un infarto o una apendicitis no podrá ser ingresado ni recibir una buena asistencia porque estaremos centrados en los pacientes covid. 

2.- Hay que valorar beneficios y riesgos y entiendo que se tiene que encontrar un equilibrio entre salud y economía, pero lo que es seguro es que sea cual sea la medida aprobada, la tenemos que cumplir y no puede ser que la gente se salte las normas. Se acepta como normal que la mitad de los positivos admitan que no cumplen la cuarentena. La gente no es consciente de que el virus no tiene piernas, que lo movemos nosotros, así que tenemos que asumir el sacrificio de quedarnos en casa el fin de semana para preservar el sistema y también los negocios.

3.- Hay dos problemas. Por un lado nos hemos relajado después de tantos meses, y por el otro hay falta de coherencia con los mensajes de la administración. Hace falta una pauta, como las que nos dieron para la desescalada: si llegas a un índice de 500 pasará esto, si el índice es de 700, haremos lo otro. Hacen falta criterios epidemiológicos y sobran errores como la fiesta de El Español, con fotografías donde las máximas autoridades españolas se van de fiesta y contradicen las normas. Pero a pesar de la irresponsabilidad de los políticos, esto no nos da ninguna razón para que el resto nos saltemos las normas. Si nos hubiéramos comportado hace dos meses, ahora no estaríamos tan mal. Por eso hacen falta medidas drásticas argumentadas que tienen la doble función de prohibir pero también tienen que tener castigos ejemplificadores y publicitados para que todo el mundo sea consciente de los riesgos.

Josep Maria Puig, secretario general del sindicado Metges de Catalunya

1.- Sí, vamos tarde desde el principio y hemos aprendido entre nada y poco. Muchas medidas se hubieran tenido que adoptar hace unas semanas, y nos pasa como pasó en el confinamiento del Segrià.

2.- Los confinamientos siempre son mejor si son contundentes y cortos que más suaves y que se alarguen en el tiempo. La interacción social es la que nos pone en peligro, así que una medida como Italia de bares cerrados a las 6 de la tarde ayuda porque tenemos que ser conscientes de que es vital cortar de raíz cualquier actividad social para mantener la actividad laboral. Tenemos que ir del trabajo a casa y de casa al trabajo. Ni piscinas, ni bares, todo cerrado. Y hacer que todo el mundo que pueda teletrabaje.

3.- Hace que la gente se arme de excusas para no hacer caso de las restricciones. El abecé en una crisis es que haya un único portavoz, pero no pueden salir tres personas contradiciéndose. Esto es la demostración de la absoluta ineficacia de los que administran la crisis porque todavía no saben qué hacer y no han sabido ni elegir a un portavoz.

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