PANDÈMIA

Pasar el covid dos veces en pocos meses

Solo se han confirmado alrededor de veinte reinfecciones en todo el mundo

José Antonio en el espacio donde trabaja, en el barrio de Gràcia de Barcelona / CÈLIA ATSET

José Antonio Valle ha tenido el covid dos veces. La primera en marzo, la segunda este octubre. Pero, a pesar de tener pruebas que confirman que ha sufrido la enfermedad dos veces, clínicamente no se puede considerar como una reinfección: en todo el mundo, hasta ahora, sólo se han aceptado una veintena de casos.

Todo empezó en un concierto de Madonna en París -que se acabó cancelando- el fin de semana del 7 y 8 de marzo. Con una ligera molestia en la garganta de su pareja, Alfred. Un dolor que remitió con unos caramelos. Al pasar un par de días, ya en Barcelona, José Antonio empezó a tener síntomas. Primero tos, que le duró cinco semanas y lo despertaba por la noche. Después fiebre, estuvo 3 o 4 días rozando los 39º. Y posteriormente se fueron sumando el dolor de cabeza intenso y el mal de huesos. Durante dos noches tuvo una erupción cutánea en la mano, y llegó a perder parte del olfato. Como el sistema sanitario catalán estaba colapsado, en plena primera oleada de la pandemia, no le hicieron ninguna PCR. “Estuve dos meses sin pisar el rellano de la escalera”, explica. Hasta que el 8 de mayo recibió el alta. Todo telefónico, sin ninguna prueba que le acreditara haber pasado el virus. Hasta que el 27 de julio se hizo un test serológico que le confirmó que había pasado la enfermedad.

Segundo virus

Después de un verano en el que siguió con una vida social mínima, respetando las medidas de seguridad y las restricciones fijadas por las autoridades sanitarias, incluso llevando el gel hidroalcohólico encima a pesar de sentirse “liberado” por el hecho de haber pasado el virus, en octubre volvió a caer. Nuevamente el covid dio las primeras señales de vida lejos del piso que tienen en Gràcia, en una comida familiar en Girona en la que eran 6 personas. La primera evidencia, una conjuntivitis a la cual no dieron importancia. Ya había pasado el virus y nadie podía pensar que aquella rojez en los ojos podía ser la primera manifestación del covid. Se marcharon a una casa que tienen en Urgell para pasar unos días de vacaciones, y allá se le sumaron el dolor de garganta y la tos. Sin embargo, el covid seguía lejos de sus pensamientos. De hecho, como los síntomas eran leves, no quería ni ir al CAP de Tàrrega. “Fui para no oír a Alfred”, dice con una sonrisa. Hizo caso, le hicieron una PCR el 14 de octubre y el día 18 se confirmó que volvía a tener la enfermedad. Nuevamente encerrado en casa hasta el 6 de noviembre, cuando recibió el alta.

Durante estas últimas semanas José Antonio ha sido testigo directo de una serie de despropósitos de la administración. El rastreo ha tenido deficiencias: se han confundido personas a quienes se tenía que hacer el seguimiento, no se ha contactado con todos los nombres que él dio, se ha roto la confidencialidad que reclamaba y, incluso, un familiar con quién había comido el día 10 de octubre, el día de la conjuntivitis, estuvo más tiempo que él confinado: el 18 contactaron con él, el 20 le hicieron la prueba, hasta finales de mes no tuvo los resultados y le pidieron 10 días de reclusión en casa. “Ha estado más tiempo confinado él que yo, que he dado positivo y he tenido síntomas, y él no”, dice atónito José Antonio, que, eso sí, destaca sobre todo el esfuerzo de la médico del CAP de Vila de Gràcia - Cibeles que le ha hecho el seguimiento y que persistió para obtener toda la información disponible e intentar sacar el intríngulis de todo: la primera analítica estaba en Vall d'Hebrón, la segunda en Arnau de Vilanova, Lleida.

La médico, que no ha visto ningún caso similar, ha estado intentando poder acreditar que el caso del José Antonio es una reinfección, pero con el material del que disponía no ha podido. En caso de confirmarlo sería uno de los pocos que hay en todo el mundo. En Catalunya, hasta ahora, y todavía pendiente de revisión, solo se ha dado el caso de un médico del Hospital de Palamós, Ramon Valls, que en la segunda infección sufrió síntomas mucho más graves que los que sufrió en la primera, y sufrió un riesgo vital importante.

Cuando empezó la segunda ola, Valls no tenía inmunidad, un hecho que pasa en el 20% de las personas que han pasado el covid, según apunta Roger Paredes, especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Germans Trias i Pujol. El de Valls forma parte de la decena de casos sospechosos de reinfección que el hospital de Can Ruti está analizando. “Hay reinfecciones, pero no son frecuentes. Hay muy pocas. En Corea, por ejemplo, hubo 200 posibles casos que se acabaron descartando”, describe Paredes, que diferencia entre repositivitzación y reinfección. En el primer caso se vuelve a dar positivo por la misma infección, porque la PCR tiene una alta sensibilidad y detecta después de un tiempo la presencia del virus inicial. En el caso de la reinfección, Paredes remarca las diferencias: “Hay que tener dos veces la misma clínica, tenemos que obtener la secuencia del virus y que sea diferente en los dos casos”. Se hace una secuenciación del genoma y se comparan los dos virus.

Posible reinfectado

Con toda la prudencia habitual porque no conoce en detalle el caso de José Antonio, el doctor Paredes entiende que se podría tratar de un "posible" caso de reinfección - juega “a favor” el hecho de que perdiera el olfato-, pero no se puede demostrar sin seguir unos “criterios objetivables” que fija la comunidad científica y que requieren una información que muchas veces no se tiene debido a la multiplicidad de pruebas diferentes que se hacen.

José Antonio probablemente no podrá saber nunca si forma parte de este selecto grupo de reinfectados validados clínicamente. A pesar de que el futuro puede traer muchas sorpresas. “Con la suerte que tengo, estoy esperando la tercera ola, lo puedo volver a coger”, dice socarrón, mientras reclama que la administración no traspase toda la responsabilidad a los ciudadanos a la hora de combatir la pandemia. Él ha sido meticuloso a la hora de cumplir con lo que fija la normativa y, aún así, ha cogido dos veces el coronavirus. “Me indigno cuando alguien no lleva mascarilla, cuando veo un montón de gente ante la bodega que tengo debajo de casa, bebiendo en la puerta como si no pasara nada, doy una vuelta para intentar no pasar por el medio”, explica. Y lo hace, a pesar de haber pasado el covid, por responsabilidad y para no poner en riesgo a su madre, a quien no ha visto durante meses.

Casos como el de José Antonio, que han pasado ya dos veces el covid, sean o no reinfectados, empiezan a proliferar. Es el caso, por ejemplo, de la diputada de JxCat Maria Elena Fort, que ha tenido dos veces el covid en tres meses. En los dos casos, además, confirmados por PCR y con dos PCR negativos entremedias para cerrar el primer episodio. En la primera ocasión fue asintomática, mientras que la última vez tuvo algunos síntomas asociados al coronavirus: perdió parte del gusto y el olfato y tuvo mucho cansancio y dolor muscular. La fatiga todavía le dura y no acaba de mejorar, le cuesta respirar a pesar de no haber tenido una neumonía. Nueve meses después de que el covid golpeara Catalunya, empiezan a repetirse los casos de personas que han sufrido en dos fases diferentes la enfermedad. De todos ellos, muy pocos acabarán siendo considerados reinfectados.

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