El laberinto de la heroína: hay más y amenaza con despertar el consumo

La producción de esta droga alcanza niveles históricos y la policía intercepta cada vez más cantidad

Si se aplicara la ley de la oferta y la demanda en el mercado de la heroína, todo apunta a que ahora viviría un exceso de oferta: hay más cantidad de esta droga, está menos adulterada y se puede comprar a un precio más bajo. El último informe de las Naciones Unidas (ONU) explica que en 2018 la producción global de opio -con el que se elabora la heroína- fue la segunda más alta de la década, con 7.790 toneladas, tras el máximo histórico del año anterior. El primer productor de opio del mundo es Afganistán, de donde proviene la mayor parte.

Este incremento de la oferta de la heroína ya se ha notado en Cataluña y, a pesar de que la lógica dice que esto debería impactar en el consumo, de momento aún no lo hace, según el departamento de Salud. Eso sí: en los últimos cuatro años casi se ha multiplicado por ocho el número de kilos de heroína que se han interceptado en el aeropuerto del Prat. De los seis kilos que la Guardia Civil, con la colaboración de la Agencia Tributaria, requisó en 2015, se ha pasado a los 46 kilos del 2018. El crecimiento ha sido progresivo: en 2016 se incautaron 13 kilos, y el 2017 24 kilos. Hace un mes, los Mossos hicieron un operativo en el barrio del Raval de Barcelona para desarticular una organización que controlaba el tráfico de heroína, además de otras drogas. Cuando agentes de policía han hecho registros en narcopisos donde se consume y se vende o se guarda la droga casi siempre han encontrado heroína.

En los últimos cuatro años casi se ha multiplicado por ocho el número de kilos de heroína que se han interceptado en el aeropuerto del Prat.

El último informe europeo de drogas alerta de que "también se han detectado laboratorios de heroína [como ha ocurrido en Cataluña], lo que representa una novedad preocupante". El trabajo vincula el crecimiento de las muertes relacionadas con las drogas con los indicadores de la oferta de la heroína, que sigue "teniendo una pureza relativamente alta y un precio bajo, lo que apunta a un alto grado de disponibilidad". La incógnita es cuál puede ser la salida del laberinto de la heroína: una sustancia que se vuelve cada vez más presente.

A la pregunta de dónde va a parar la heroína que requisa la policía, el subdirector general de drogodependencias del Gobierno, Joan Colom, responde que "los decomisos de drogas no son un indicador absolutamente fiable del consumo" porque las sustancias "pueden tener como destino otro país". "Que la policía confisque más cantidad no significa que haya más consumidores, pero la disponibilidad es alta y la pureza puede aumentar", subraya el director del área de drogas de la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD), Josep Rovira.

"La Mina ha retrocedido 30 años"

Un consumo estabilizado

De todos los inicios de tratamiento por adicción a una droga del 2017 (último año disponible), el 12,79% (1.754 casos) estuvieron motivados por el consumo principal de la heroína. En 2016 habían sido el 11,08% (1.561 casos) y en 2015 el 12,21% (1.683 casos), según el informe del sistema de información de drogodependencias de Cataluña. "No es un crecimiento", concluye Colom. Coincide con él Rovira, que opina que el consumo de heroína se ha estabilizado. Otro indicio que permitiría detectar un aumento del consumo, según Rovira, es el uso de jeringas, porque tradicionalmente esta droga se ha inyectado (aunque también se puede fumar). "No sube la demanda de jeringas", asegura.

Sin embargo, la presencia de jeringas se ha más que duplicado en el parque del Besòs, en la Mina, donde en 2017 se recogieron 6.467 jeringas y en 2018 15.699. Esto provocó que se optara por cerrar dos de las tres zonas infantiles del parque, además de retirar los columpios. De hecho, aunque los inicios de tratamiento por la heroína suponen entre el 11% y el 13% del total de casos de adicción a una droga en Cataluña, el porcentaje varía en función de los centros que atienden a los usuarios. El 84% de los inicios de tratamiento -53 casos- del Centro de Atención Sanitaria (CAS) de la sala Baluard, situado en el Raval, fueron por heroína. El porcentaje es del 37% -52 casos- en el CAS de Santa Coloma de Gramenet y del 30% -60 casos- en el CAS de la Barceloneta.

El director de Proyecto Hombre Cataluña, Oriol Esculies, reconoce que una hipótesis sería que ya haya más gente que consume heroína pero que no haga ningún tratamiento hasta después de unos años: "Esto podría estar pasando, porque el opio del Afganistán se acaba consumiendo sobre todo en Europa". Sin embargo, Colom defiende que Cataluña tiene salas de venopunción, donde se puede consumir droga bajo supervisión, que "captan los usuarios que quizás no detectaríamos", como personas que están en la calle y que podrían ser nuevos consumidores de heroína.

De los 5.000 adictos del 92 a los 1.700 actuales

Si en 2017, entre los inicios de tratamiento por adicción a una droga en Cataluña el 12,79% (1.754 casos) fueron para consumo principal de heroína, en 1992 esta cifra fue del 53% (5.113 casos). Por ello el subdirector general de Drogodependencias del Gobierno, Joan Colom, valora que de momento no se ve "ningún incremento que sea representativo".

En cuanto a los nuevos inicios de tratamiento por heroína que se producen actualmente, el director del área de drogas a la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD), Josep Rovira, explica que la mayoría de los casos son de  personas que ya habían estado en tratamiento y que son cada vez más mayores.

El director de Proyecto Hombre Cataluña, Oriol Esculies, añade que la heroína "es muy potente, por lo que no te permite compaginar el consumo con una vida laboral y familiar", aparte de ser una sustancia depresora, a diferencia de la cocaína, que es una droga estimulante.

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