La Policía Nacional reconoce que la investigación en Marruecos sobre el imán de Ripoll "no dio frutos"

El país norteafricano analizó el perfil genético de Es-Satty

"Todo lo que hicimos no dio frutos", ha admitido en el juicio del 17-A uno de los dos agentes de la Policía Nacional cuando se le ha preguntado por la investigación que hicieron cuando viajaron a Marruecos, en noviembre de 2017, para obtener muestras del ADN de familiares del imán de Ripoll, Abdelbaki Es-Satty.

Los policías han expuesto que en todo momento iban acompañados de la policía marroquí y que fueron estos agentes los encargados de tomar las muestras de ADN, de analizarlas y de extraer el perfil genético. "Ellos se hicieron cargo de la custodia de las pruebas", han concretado después de precisar que se cogieron muestras de la madre de Es-Satty, de su hermano y de una de sus hijas.

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A preguntas de las acusaciones, los agentes han indicado que ellos no hablan árabe, y que eran los agentes marroquíes que los hacían de traductores con los familiares. "No localizamos su domicilio [de Es-Satty], no sabemos cuántos hijos tenía ni hablamos con su mujer", han reconocido antes de explicar las gestiones que hicieron: "Miramos archivos en la comisaría, hablamos con vecinos, con los policías marroquíes... pero todo lo que hicimos no dio frutos".

De hecho, también han admitido que no saben si la policía marroquí comprobó, a través de las cámaras de seguridad, los movimientos de la furgoneta del imán durante su último viaje a Marruecos ni si se analizó la geolocalización de su móvil.

En el informe que realizaron estos agentes, aseguran que, a medida que el imán se iba radicalizando, fue dejando de visitar a sus familiares. Según han argumentado esta mañana, llegaron a esta conclusión por las conversaciones que la policía marroquí tuvo con los miembros de su familia. "Vivían en casas muy, muy humildes. Y nos dijeron que hacía unos siete años que no los visitaba", han manifestado.

Sin declaraciones de los forenses que analizaron las muestras de ADN

Durante la sesión de este miércoles del juicio del 17-A, el juez, Félix Alonso Guevara, ha explicado que, finalmente, no atestiguarán como peritos los forenses marroquíes que analizaron las pruebas de ADN porque Marruecos ha rechazado que viajen a Madrid por la situación sanitaria, y no pueden atestiguar por videoconferencia porque no hay convenio entre los dos países. Guevara también ha descartado que puedan responder a preguntas por escrito, tal como ha solicitado Agustí Carles, el abogado de Javier  Martínez, el padre del niño muerto en la Rambla.

Tres certezas y dos dudas del juicio del 17-A

Carles y Guevara han tenido esta mañana un pequeño choque por un informe de la Interpol que la Fiscalía ha pedido admitir a trámite. El documento, que se envió el 19 de agosto desde la oficina de la Interpol de Madrid a la de Rabat, pedía a Marruecos si en sus bases de datos había alguna coincidencia con el perfil genético del imán extraído del piso de Ripoll, en vez del conseguido en los restos de Alcanar. Como no se encontró ninguna coincidencia, se envió a los agentes de la Policía Nacional a extraer las muestras de ADN de sus familiares.

El abogado de Javier Martínez, que había solicitado el testimonio de estos agentes, ha considerado que la Fiscalía había sobrepasado los márgenes que había marcado en su interrogatorio al presentar este documento. Guevara, sin embargo, le ha recordado que este informe es "una prueba del tribunal" y no "de una parte".

Huellas sin identificar

Además de los agentes de la Policía Nacional, este miércoles también han atestiguado decenas de agentes de los Mossos d'Esquadra que analizaron las huellas que se encontraron en vehículos y objetos relacionados con la célula terrorista. La mayoría corresponden a los chicos que planificaron los atentados o a los acusados, pero también han reconocido que encontraron otras huellas "sin identificar".

Los agentes han expuesto que estas huellas se podrían identificar por sus características, pero que las compararon con las bases de datos policiales del Estado y de la Unión Europea y no se encontraron coincidencias. A preguntas del abogado Carles Agustí, han puntualizado que en ninguna de estas bases de datos hay información de Marruecos.

Testimonio dudoso

La sesión ha empezado con un testigo de Ripoll que, el 30 de noviembre de 2017, afirmó que había visto a Driss Oukabir rezando, con una túnica, en la calle. Durante la declaración de este miércoles, el chico no recordaba muchos detalles pero ha corroborado que vio al acusado rezando. Según su versión, estaba en un "espacio con cubierta" cerca de una iglesia junto al supermercado Mercadona de Ripoll.

El abogado de la defensa de Oukabir –que siempre ha negado ser religioso ni practicante– ha collado al testigo, que ha acabado admitiendo que lo vio "a 50 metros", "de perfil" y "durante medio minuto" cuando pasaba por ahí delante con unos amigos. "No recuerdo el color de la túnica", ha reconocido también.

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