La ronda Universitat de Barcelona dejará de funcionar como una gran estación de buses

El Ayuntamiento amplía aceras, elimina dos carriles de circulación y ultima un acuerdo de movilidad con el Govern

Simulación de como darà la ronda Universidad

La ronda Universitat es uno de aquellos lugares de Barcelona donde se hace evidente el desequilibrio entre el espacio que se dedica al tránsito y el que tienen los ciudadanos para andar: hasta siete carriles de circulación, contando dos carriles bus, cuatro para vehículos y un cordón de servicios, y unas aceras de escasos cinco metros que, en el lado montaña, además, están llenas de paradas de autobús. Pasan cada día hasta 8.000 usuarios, muchos de ellos de líneas interurbanas, cosa que convierte la ronda en una especie de grande estación de buses al aire libre, como hace años que denuncian los vecinos. El Ayuntamiento, que la semana que viene presentará un acuerdo con el Govern para mover las líneas de bus interurbanas que pasan por el centro, pone en marcha este domingo los trabajos para acabar con el reparto desigual del espacio: retirará dos carriles de tránsito para poder ampliar las aceras con plataformas de hormigón.

La reforma de la ronda y la de la calle Pelai, que está pendiente de empezar, son las actuaciones tácticas que se prevén para completar las que ya se desplegaron durante la desescalada en las calles del Eixample y en la Via Laietana. Estas intervenciones dibujan, según la responsable de Urbanismo, Janet Sanz, un "horizonte más amable" para la ciudad, para conseguir que algunas calles "sean calles y no autopistas". En la ronda, no habrá colorines, sino hormigón para ampliar las aceras. Gris.

La actuación, que supone una inversión de 350.000 euros, da respuesta a una demanda vecinal reiterada de sacar tránsito, y especialmente autobuses, de la ronda y de convertir el espacio en un lugar más agradable para el paseo. El gobierno municipal no ha dado detalles hoy de cuántas líneas de bus se moverán fruto del acuerdo con el Govern, ni de si irán, como se prevé, a las estaciones de Sants y del Nord. Ha ceñido la presentación a lo que son sus competencias: el diseño de las calles. Lo que sí que ha hecho el regidor del Eixample, Jordi Martí, es agradecer la perseverancia de los vecinos y reconocer que sin su bota malaya seguramente la reforma no habría llegado nunca: "Salvar calles es una de las luchas más nobles de la ciudad".

Terminal 2

En representación de la plataforma SOS Ronda Universidad , Màrius Armengou ha defendido que no se puede tener un "desmadre" de autobuses como el actual en un espacio tan céntrico si se quiere hacer agradable la vida de los vecinos. "Es un primer paso, somos gruñones, creemos que teníamos razón y ahora empezamos a resolverlo". Pero ya ha dejado claro que la lucha vecinal no acabará aquí porque consideran que su estación de buses tiene una segunda terminal en la parte baja de la calle Balmes, donde también tocará intervenir. 

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La afectación más importante de las obras se notará a partir del lunes y en algunos momentos habrá que cortar hasta cuatro carriles, dos a cada lado. Para garantizar la movilidad se redistribuirá la anchura de los carriles actuales para mantener siempre como mínimo dos carriles de circulación y uno de bus en servicio. Los trabajos se harán principalmente entresemana y en horario diurno, a pesar de que también habrá algunos trabajos en fin de semana y en horario nocturno. Las obras se alargarán hasta el mes de marzo.

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