Última oportunidad de Colau para desencallar el CAP del Raval

Los conflictos en Ciutat Vella monopolizarán el último pleno municipal y tensarán el fin del mandato

Los conflictos del Raval entrarán en campaña electoral y lo harán este viernes, durante el último pleno del mandato que se hace en el Ayuntamiento. Después de 13 años de retraso y de meses de negociaciones, los vecinos insisten en que la capilla de la Misericordia es el espacio idóneo para construir el nuevo CAP Raval Norte, que debe servir para ampliar el actual. La Generalitat hizo público ayer un informe —a petición del Ayuntamiento de Barcelona— en el que también avala la construcción del nuevo ambulatorio en un segundo emplazamiento situado en la plaza dels Àngels, el espacio donde convergen el Macba y la plaza Joan Coromines y que se conoce popularmente como “el cubo”, pero los miembros de la plataforma CAP Raval Norte Digno ya avanzaron que seguirían luchando para conseguir que el edificio desacralizado se rehabilite y empiece lo antes posible el traslado del ambulatorio.

Las dificultades de acceso a la vivienda, centro del primer debate social de los candidatos a la alcaldía de Barcelona

Para que el futuro CAP se sitúe en la capilla es necesario que el Ayuntamiento revoque la cesión de este espacio al Macba. Esta propuesta es la que se debatirá este viernes en el pleno municipal, ante la atenta mirada de los vecinos, que han anunciado que se concentrarán en la plaza Sant Jaume. Si la propuesta se retira del orden del día por falta de apoyo, o si finalmente se vota pero no se aprueba, los vecinos han prometido movilizaciones. La opinión pública critica que los políticos hayan favorecido un baile de reproches entre los partidarios del CAP en la capilla y los que defienden que debe ser un espacio para el Macba. El Ayuntamiento confiaba en que el Departamento de Salud desencallaría el proceso diciendo cuál de las dos propuestas (“el cubo” o la capilla) era la mejor para el nuevo CAP, pero no ha sido así. El organismo ha elaborado un informe analizando los puntos fuertes y débiles del “cubo”, pero evita posicionarse oficialmente. “Tenemos la obligación de prestar servicio en los espacios que los consistorios nos ofrecen para edificar. No nos corresponde decir cuál es la opción prioritaria, esto es competencia del Ayuntamiento”, indicó Adrià Comella, director de CatSalut. “No queremos imponer una solución. Hemos descartado todas las propuestas menos estas dos porque las consideramos igual de válidas”, afirmó Comella.

Salud sí que reconoció, con todo, que la ubicación del nuevo CAP en el solar del “cubo” —que es propiedad de la Diputación de Barcelona y del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona— permitiría la construcción de un centro de atención primaria de 3.000 metros cuadrados de superficie, mientras que en la capilla la zona edificable sería de unos 2.500 metros cuadrados. La necesidad de preservar algunos elementos patrimoniales, como la fachada interna del antiguo edificio religioso, hace que la capacidad de la Misericordia sea inferior a la de la nueva propuesta. Así, la hipotética construcción del nuevo ambulatorio en la plaza dels Àngels, junto a la calle Ferlandina, permitiría que el CAP tuviera cuatro plantas y, por lo tanto, que en el edificio de obra nueva se pudieran instalar hasta 12 consultas médicas más de las que se pueden habilitar en la capilla. El CAP Raval Norte atiende diariamente a unas 700 personas y el director de CatSalut dejó caer que el hecho de que haya un solar que ofrezca más metros cuadrados para construir es “favorable” para el servicio.

El análisis ha caldeado todavía más el ambiente en el Raval, porque los vecinos y trabajadores del CAP ven que con esta propuesta el Macba conservaría la capilla para ampliar las instalaciones y ellos deberían esperar más para estrenar el ambulatorio. “Si es válido para el CAP, también lo debería ser para una posible ampliación del museo”, reprochó Iñaki Garcia, portavoz de la plataforma, que calificó de discriminatorio que Salud “blinde” las necesidades del museo.

Los miembros de la plataforma, que hace más de un mes que ocupan la capilla para reclamar el ambulatorio nuevo, se oponen frontalmente a construir el nuevo edificio en el “cubo”. Los activistas alertaron que poner el centro en este emplazamiento incumpliría el Plan Especial de Reforma Interior (PERI) del barrio, porque habría muy poco espacio entre la parte posterior de los inmuebles de la calle Joaquim Costa y la actual pared medianera del Macba. La presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona, Anna Menéndez, denunció que el nuevo CAP “complicaría la ventilación de los edificios” y avanzó que “seguro que los afectados presentarán un contencioso administrativo”. El jefe de la división de recursos físicos de CatSalut, Martí Ballart, apuntó, en cambio, que si se confirma esta ubicación, la distancia entre el CAP y los inmuebles vecinos, así como con respecto al Macba, sería de entre seis y nueve metros, tal como fija la normativa municipal.

Puntos débiles de la nueva propuesta

Uno de los principales escollos que sí que figuran en el informe de la Generalitat para la nueva ubicación es la dificultad de acceso de vehículos y ambulancias a la zona del “cubo”. El CatSalut negó que sean obstáculos insalvables y señaló que se podría habilitar un nuevo vial para desencochar a los pacientes a pie de edificio —un requisito indispensable— y reservar un espacio de espera de emergencia para ambulancias entre el nuevo CAP y el edificio de la Universidad de Barcelona. El técnico de CatSalut, Martí Ballart, admitió que este problema no existiría en la Misericordia: “El vial que hay delante de la capilla —en la calle Montalegre— ya funciona”.

Més continguts de