'Top manta’: Todas las voces para entender el conflicto

El asedio policial destapa un conjunto de intereses sociales cruzados en un conflicto duradero

MARIA GARCIA / LAIA SERÓ / NATÀLIA VILA

El cerco policial de esta semana contra el 'top manta' ha destapado un conjunto de intereses sociales cruzados en un conflicto que viene de lejos y que, además, no es competencia exclusiva de los ayuntamientos. El ARA ha intentado recoger las diferentes voces implicadas.

Albert Batlle, teniente de alcalde de seguridad

"Es una actividad ilegal que perjudica al comercio y genera sensación de inseguridad"

Albert Batlle (Barcelona, 1953) ha asumido el cargo de teniente de alcalde de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona fruto de la negociación del pacto entre PSC y los comuns de Ada Colau. Los socialistas pidieron que las competencias de seguridad pasaran a tener rango de tenencia de alcaldía en la nueva etapa política. Y Batlle, que ya ha liderado el dispositivo contra el 'top manta', fue director de los Mossos entre 2014 y 2017. Lo dejó dos meses antes del 1-O por discrepancias políticas con el Gobierno.

¿El refuerzo policial es la mejor solución contra el top manta? ¿O hay otras vías?

Nosotros siempre hemos dicho que puede haber vías de inserción sociolaboral para este colectivo, pero en todo caso quien las tiene que trabajar es el departamento de Trabajo de la Generalitat. Dicho esto, desde el punto de vista de los elementos de seguridad y del correcto funcionamiento del comercio, esta es una actividad ilegal y por lo tanto desde el punto de vista de la seguridad no se debe permitir.

Y si no pueden ejercer la venta ambulante, que cree que hará ahora este colectivo para sobrevivir?

Ellos deben entender que de esta actividad no pueden ni vivir ni tampoco jubilarse. Repito, esta actividad es ilegal, y como tal no pueden ejercerla. Luego, evidentemente, trabajaremos otras cuestiones con el conjunto de las administraciones, como los temas de inserción laboral, de buscar salidas ... Y espero que haya ofertas y propuestas por parte de quien tiene la responsabilidad de la inserción laboral, pero la ocupación del espacio público para una actividad ilegal no se puede permitir.

¿Cree que un dispositivo de estas características criminaliza a este colectivo de personas?

¡No, yo no criminalizo nadie! Esta es una actividad ilegal y no se puede hacer porque perjudica al comercio de la ciudad y genera una sensación de inseguridad en la calle: no puede ser que haya una colonización de espacios ciudadanos que deben ser para todos. No criminalizamos nadie, y entendemos las circunstancias personales de todos, también de los que se ganan la vida pagando impuestos y los alquileres de los locales que ocupan: es decir, lo que es el funcionamiento normal de una ciudad.

Visto como ha funcionado, ¿haría algún cambio en el dispositivo policial?

A ver, es la primera semana, pero creo que el dispositivo ha funcionado correctamente. Anunciamos las horas en las que estaría desplegado y las hemos cumplido. También hemos cumplido los objetivos marcados.

Lamine Sarr, portavoz de los manteros

"Vivimos y consumimos aquí todo el año, pero se nos trata como extranjeros de segunda"

Tiene 35 años y llegó a Barcelona en 2006, con 22. Lamine Sarr, natural de Senegal, creía que en Europa podría seguir estudiando y compaginarlo con algún trabajo, como hacen los jóvenes de aquí. "Cuando te encuentras en la calle todo es más complicado de lo que pensabas", admite. Terminó sobreviviendo gracias a la manta. Correr ante la policía y alguna detención han hecho que, a estas alturas, no tenga aún los papeles en regla. Es el portavoz de los manteros en Barcelona.

¿El refuerzo policial es la mejor manera de acabar con el 'top manta', o hay otras vías?

El 'top manta' no es un fenómeno temporal, es una realidad social: antes que nosotros ha habido muchos otros colectivos que se han dedicado a la venta ambulante. Y todo el mundo sabe que no se puede combatir una realidad social con violencia policial. Hay muchos otros factores que pueden atacar antes, como las políticas sociales o la ley de extranjería, que preocupa a muchas personas y les impide trabajar a pesar de tener permiso de residencia en España. Los manteros hemos hecho muchas propuestas sociales: ¿por qué no empezamos por ahí, en lugar de por la represión? Si nuestros políticos no están a la altura de hacer políticas sociales, entonces deberían dimitir.

¿Qué opciones tienen estas personas si no pueden seguir haciendo venta ambulante para sobrevivir?

No sé cómo sobreviviremos. Por ahora sólo me planteo la opción de salir a la calle a protestar, reclamar nuestros derechos y denunciar el racismo institucional que todavía existe hoy en día. Algunos de nosotros hace muchos años que vivimos en Barcelona, pero se nos sigue tratando como extranjeros de segunda. ¿Es que somos menos importantes que los turistas? Vivimos y consumimos aquí todo el año, aunque muchos no tengamos permiso de trabajo. Debemos cambiar de mentalidad y acabar con las prácticas coloniales del pasado. Somos seres humanos.

¿Cree que el dispositivo de esta semana los criminaliza?

Sí. Con la represión policial el Ayuntamiento quiere esconder la pobreza y una realidad social barcelonesa que ellos no muestran en sus páginas web, pero que existe. El señor Alcalde dice que "la imagen de los manteros no puede ser la primera que vea un turista"; pues bien, hay muchos turistas que compran en el 'top manta', que se acercan a nosotros, al tiempo hay muchos establecimientos que se aprovechan del flujo de gente que genera el 'top manta'.

¿Y hace autocrítica? ¿Los manteros podrían haber hecho algo diferente?

Pues, sinceramente, ya no sé qué más podríamos hacer. Hemos ido haciendo numerosas propuestas a las administraciones, les hemos pedido espacios para trabajar de forma legal y siempre nos responden que hay mucha cola. Nosotros no tenemos la llave; nosotros no podemos decidir.

Moustapha, mantero

"Cuando tenga los papeles quiero buscar otro trabajo"

Encontrar manteros en las calles de Ciutat Vella es, desde hace una semana, más difícil que nunca. Por la noche, cuando el dispositivo policial se retira, muchos salen. Pero durante el día son pocos los que se arriesgan a extender la sábana. Uno de los que sí lo está haciendo es Moustapha, que el pasado jueves decidió colocarse con unos compañeros en la zona del frente marítimo. Tiene 35 años, es padre de familia y hasta hace dos años trabajaba en una tienda de un mercado senegalés. Entonces decidió tomar un vuelo para venir aquí y ganarse mejor la vida "como hacen tantos jóvenes en todo el mundo". Moustapha dice que sabe que el consistorio está persiguiendo al 'top manta', pero asegura que él no tiene "alternativa" porque aún no ha obtenido el permiso de residencia. "Yo no soy delincuente: sólo quiero enviar dinero a la familia y, una vez haya conseguido los papeles, buscar otro trabajo", explica. ¿Y en un futuro donde se ve? "En Senegal, sin duda!", exclama en castellano.

Marco, trabajador

"Yo molesto más captando clientes para el restaurante"

Marco ha trabajado en numerosos restaurantes de la Barceloneta, pero nunca en el interior. Este joven sardo pasa las horas en la acera de la calle vociferando, engañando y al final "molestando" -en palabras suyas- a todo el que le pasa por delante. Dice, orgulloso, que es uno de los captadores de comensales más solicitados del barrio. Esta semana, desde el tramo de acera desde donde trabaja en el paseo de Joan de Borbó, no ha visto la hilera de vendedores ambulantes que se había habituado a tener delante, sólo patrullas de policías y yates de lujo del puerto. Marco dice que no lo entiende: "¡Yo molesto mucho más a los peatones que ellos!" Y añade: "Todo el mundo sabe que en la acera del 'top manta' no se producen robos porque los ladrones no se atreven con ellos: muchos manteros salen a perseguirles para que devuelvan las bolsas a los turistas". El problema del barrio, dice, no son los manteros, sino los robos con violencia que se producen cada día. "¿Ves aquellos de allí?". Señala tres jóvenes de unos veinte años que se adentran en un callejón. "¿Ves cómo van equipados? Los ladrones llevan ropa cómoda, zapatillas y un patinete para marchar rápidamente". Aunque los turistas son presas "muy fáciles", asegura.

Eva, vecina

"Tienes que estar con mil ojos, pero por los bici-taxis y los patinetes"

La misma mañana que entró en funcionamiento el despliegue policial, Eva decidió ir a la playa con sus dos hijos pequeños. De camino al mare le sorprendió ver tanta patrulla: furgonetas policiales, agentes a pie, coches de los Mossos. Ni rastro de los manteros que hasta el día anterior ocupaban el paseo de Joan de Borbó. Al verlo, agradeció que ahora se pudiera caminar de forma más espaciada por la acera. Pero preguntada por si le parece adecuada la estrategia policial, esta vecina del Born lo tiene claro: "Es cierto que cuando vas por ahí tienes que andarte con mil ojos, pero más por los bicitaxis, los patinetes y las bicicletas que por los manteros". Eva pide una regulación que permita al peatón convivir con estas nuevas formas de movilidad. Para solucionar el conflicto de los manteros, cree que el consistorio debería ofrecer más servicios de empleo y también seguros "por si les pasa algo". Añadir policía, dice, "sólo hará que el top manta se desplace a otro punto de la ciudad". Esta vecina es crítica, eso sí, con los residuos de plásticos que quedan pegados al suelo cuando los manteros se largan. Se refiere, sobre todo, a las cintas adhesivas que los vendedores ilegales utilizan a menudo para fijar las sábanas blancas. En general, sin embargo, cree que el distrito suspende últimamente en materia de limpieza.

Confiscados unos 30.000 euros en material para vender en el 'top manta' en Roses, Girona

Fatou, mantera en Roses

"No queremos molestar, sólo trabajar"

Hace 15 años que llegó de Senegal y es el primer verano que hace temporada en el paseo marítimo de Roses, haciendo peinados con trenzas a turistas y visitantes. "No queremos robar ni vender droga, pero necesitamos ganar dinero para mantener a nuestras familias", subraya Fatou, que no quiere decir su nombre real porque tiene mucho miedo de que la presión policial que se ha visto en Barcelona esta semana llegue también a Roses. Tiene cuatro hijos de entre 2 y 11 años, y cuando empieza el curso escolar sufre por todos los gastos que tendrá que pagar. "Estoy sola, no recibo ninguna ayuda ni nada, y necesito ganar dinero para poder pagar los libros de mis hijos y los gastos de la escuela". Por ello, los veranos se dedica a hacer trenzas y, en invierno, intenta encontrar un trabajo, pero dice que no lo consigue, a pesar de tener permiso de residencia. "Cada día busco trabajo, pero no hay, y las ofertas que salen a veces no las puedo coger porque no tengo con quien dejar a los niños cuando salen de la escuela". Ella dejó su país para que sus hijos tuvieran un futuro mejor y por ello pide que se permita la venta ambulante: "Podemos pagar un alquiler por estar aquí vendiendo, no queremos molestar ni buscar problemas, sólo queremos trabajar".

Juliana y José, turistas

"No quiero gastar 100 euros en una camiseta del Barça que llevaré dos días"

Más allá de los acentos cada vez más diversos de los vendedores, al otro lado de la manta también se oyen idiomas de todo el mundo. No es un mito que los turistas son los compradores que más gastan en el 'top manta'. Esta semana, a pesar del despliegue policial, muchos todavía se acercaban. Entre ellos, una pareja argentina que considera que comprar productos a los manteros es "respetable" porque "todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida". "Si lo analizas desde el punto de vista del comerciante, son comprensibles las quejas, pero también es cierto que estos chicos tienen más necesidad. Por algo están así!", opina Juliana. José aporta un argumento más terrenal: el bolsillo. Él quería llevarse de la capital una camiseta del Barça, pero los precios de las versiones oficiales que ha encontrado son "excesivos". "Obviamente que me importa que no sea original, pero es una elección que tú haces en función de tu economía. Yo no me quiero gastar 100 euros en una camiseta del Barça que utilizaré dos veces y luego me la pondré para dormir", exclama. En la ciudad argentina de Mar del Plata, ponen como ejemplo, los vendedores ambulantes tienen un espacio cubierto donde pueden vender sin tener que alquilar un local.

Fermín Villar, Plataforma de Afectados por el Top Manta

"Poner más policías era un paso necesario que hay que mantener"

Celebra que esta semana, por primera vez, se haya cumplido la ley: según Fermín Villar, portavoz de la Plataforma de Afectados por el Top Manta, la presencia policial en las calles era un "paso necesario e indispensable" para recuperar el espacio público para los vecinos. Ahora bien, avisa que es importante que la medida "se mantenga" en el tiempo, para consolidar la crecida de las ventas de los últimos días. En algunos comercios, dice, se ha doblado la facturación porque no existe la competencia de la manta. Pero más allá de sacar la policía a la calle, Villar reclama más ayudas sociales para los manteros y responsabiliza a todas las administraciones -Ayuntamiento, Generalitat y Estado, que tiene la competencia de extranjería-. De hecho, no es partidario de medidas "más extremistas", como las detenciones o las persecuciones. Sólo quiere que se cumpla la ley para no perjudicar más a los comerciantes.

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