Cercanías, el único transporte público que pierde usuarios desde 2006

El servicio pierde un 7,2% de demanda, mientras que bus, metro y Ferrocarriles crecen cerca del 10%

La Cámara de Comercio de Barcelona ha sido hoy muy contundente con el estado y la evolución del transporte metropolitano. Su presidente, Miquel Valls, ha lamentado en rueda de prensa que de las 28 infraestructuras viarias y ferroviarias que ellos consideraron clave para el desarrollo de la economía, sólo cinco están en funcionamiento, y ha sido especialmente duro con Cercanías y la parálisis del cuarto cinturón.

En un gráfico elaborado a partir de los datos de la Encuesta de Movilidad en Día Laborable, la Cámara muestra que todos los transportes públicos han aumentado su demanda respecto al estudio realizado en 2006 menos Cercanías, que ha perdido un 7,2%. El metro se utiliza un 10,5% más, el autobús un 8,6% más y los Ferrocarriles de la Generalidad de Cataluña un 8,1% más.

Desde Cercanías, fuentes internas han reaccionado tachando de "sesgadas" las cifras, ya que dicen que "no aportan el contexto". Aseguran que desde 2014 han registrado un crecimiento cercano a los 10 millones de viajeros que los ha dejado con un uso similar al del inicio de la crisis, con 105 millones de usuarios en 2014 y unos 115 millones de cara al cierre del 2018. El período 2009-2014, correspondiente a los peores años de la crisis, no es comparable, según la compañía de trenes, por la diferencia entre las redes que vertebran sólo el área metropolitana y los trenes que llegan a trayectos superiores de 90 minutos. Fuentes de Cercanías también han recordado que "el resto de operadores han puesto en marcha nuevos servicios" y por ello han crecido más, pero precisamente la falta de infraestructuras nuevas en toda la red ferroviaria también ha formado parte de las críticas de la Cámara .

Así, de la lista de 14 actuaciones en la red ferroviaria recomendadas por la Cámara en 2006, sólo tres, todas de FGC, han sido ejecutadas. Se trata de las prolongaciones en Terrassa y Sabadell y la ampliación del metro en el Baix Llobregat. Los 11 restantes, incluyendo proyectos recomendados para Renfe y otros para FGC, o están retrasados o directamente no se han empezado a hacer.

Para Valls, una de las claves de estos retrasos y falta de inversiones es "la mala coordinación" entre los diversos niveles de las administraciones públicas, metropolitanas, regionales, autonómicas y estatales. Sin embargo, no quiso opinar sobre si cree que el proceso independentista ha podido influir en esta situación. "Yo no entro a hablar de política y sí de la gestión de las necesidades de los ciudadanos, que es una obligación que tienen".

El presidente de la Cámara sí que se ha posicionado al lado del Estado, en cambio, con respecto a la B-40 o cuarto cinturón, que debe mejorar la conexión entre Granollers y Terrassa, y consideró "una vergüenza" su parálisis, después de que la Generalitat pidiera en junio a Fomento paralizar la obra, ya que no veía sentido mientras no estuviera formulado el Plan de Movilidad del Vallès, aún en marcha. Para Valls, en cambio, se trata de "una vía absolutamente necesaria para los Valleses, uno de los motores económicos de la autonomía catalana", a pesar de la oposición vecinal que despertó.

Contando el cuarto cinturón, doce de las catorce actuaciones recomendadas en la red viaria por la Cámara el año 2006 no se han completado o ni siquiera se han empezado a construir, mientras que sólo dos -el tercer carril de la autopista C-32 y la ronda oeste de Sabadell- están en funcionamiento, según ha reclamado la Cámara. Valls considera que la red viaria es muy importante para los autobuses, las mercancías y para llegar a los polígonos, "que están donde están", pero se mostró partidario de que el área metropolitana apueste cada vez más por el transporte público. Denunció, asimismo, las "congestiones" en horas punta en las carreteras catalanas. "Sólo hay que preguntar a los camioneros", ha lanzado.

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