CRÒNICA

"Es imposible escaparte del aeropuerto de El Prat sin una PCR"

Los pasajeros procedentes de países de riesgo tienen que demostrar ahora que no tienen el coronavirus

Los pasajeros salían con cuentagotas este miércoles por la mañana al vestíbulo de llegadas de la terminal T1 del aeropuerto de El Prat. La mayoría eran viajeros de vuelos nacionales y encontrar alguien procedente del extranjero era casi como buscar una aguja en un pajar. Desde este lunes los viajeros que llegan de un país considerado de riesgo tienen que demostrar que se han hecho una prueba PCR como máximo 72 horas antes de aterrizar en España, y que han dado negativo; o sea, que no están infectados. Una medida que otros países habían tomado hace tiempos y que España había obviado. En cambio, ahora parece que el gobierno español se lo ha tomado seriamente.

Snezana arrastraba dos maletas con paso firme, como si supiera perfectamente como salir de la terminal. Que ahora no es nada fácil, por cierto. Se ha habilitado una única entrada y salida para acceder al parking, en la planta cero, donde los autobuses tienen parada y los taxis hacen cola para recoger los clientes. También allá, al aire libre, es donde tienen que esperar ahora los que van a buscar a algún pasajero. Está totalmente prohibido entrar en la terminal salvo que, claro, tengas una tarjeta de embarque para viajar.

Control sanitario

"Yo creo que es imposible escaparte del aeropuerto sin una PCR", opinaba Snezana hablando en perfecto castellano. Había llegado a Barcelona procedente de Serbia y decía que le habían solicitado el resultado de la prueba en Belgrado antes de embarcar y en la capital catalana al poco de aterrizar. Y en Estambul, donde había hecho escala, le habían tomado la temperatura.

"Una vez pasas el control de pasaportes, te espera un montón de gente", describía de este modo el ejército de operarios parapetados con chalecos amarillos, mascarilla y pantallas de protección que se había encontrado en El Prat antes de la recogida de equipajes: unos habían comprobado su procedencia, otros que hubiera llenado un formulario de sanidad y, finalmente, un funcionario le había pedido el resultado de la famosa PCR. "Como siempre aquí, en España, se habla poco inglés –era la única pega que había encontrado– pero bien, haciendo señales también te entiendes".

Ivan Pashkov también había llegado a Barcelona en el mismo vuelo, procedente de Estambul, pero había iniciado el viaje en la ciudad rusa de San Petersburgo. Salía al vestíbulo de llegadas de El Prat empujando un carro cargado con dos maletas y con cara de despistado. Y con razón: el vestíbulo parece ahora una zona cero. No hay ni un alma. Todas las tiendas están cerradas y los bares clausurados, y ni siquiera se sienten casi los míticos mensajes de megafonía que se repiten insistentemente en todos los aeropuertos. Solo de vez en cuando suena un "mantengan la distancia de seguridad y respeten las medidas higiénicas; recordamos que es obligatorio el uso de mascarilla que cubra nariz y boca". Curiosamente uno de los poquísimos establecimientos abiertos es la oficina de información turística que, como si fuera una señal, está justo al lado de la capilla del aeropuerto. Quizás solo con oraciones es ahora posible que lleguen turistas.

"Sí, sí, tengo la PCR", contestaba la Ivan solícito cuando se le preguntaba por la prueba y haciendo el gesto de buscar el papel con el resultado en una bolsa. "Pensaba que ya lo tenía que volver a enseñar, como ya me lo han pedido tantas veces". Se lo habían solicitado en San Petersburgo, en Estambul y también en Barcelona, aseguraba.

A Txus y a Ferran también les habían pedido la prueba al aterrizar en El Prat esta mañana. Llegaban sin casi equipaje procedentes de la capital francesa y confesaban que les había supuesto una odisea cumplir con el trámite. Habían viajado a París por trabajo por solo dos días, así que no habían tenido tiempo material para hacerse la PCR en Francia. "Nos la hicimos en Barcelona lunes, antes de viajar. El resultado es negativo, pero quizás nos hemos infectado después, en Francia".

 

 

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