CIÈNCIA

La apuesta aeroespacial española se pierde en el espacio

El cohete que llevaba el Ingenio, valorado en 200 millones, se desvía de la órbita 8 minutos después de elevarse

Ocho minutos después del despegue, el cohete Vega de la Agencia Espacial Europea (ESA) se ha perdido en el espacio y, con él, el Ingenio, el primer satélite de observación terrestre de fabricación española y una de las grandes apuestas de la industria aeroespacial. Así, por causas que todavía se desconocen y que se están investigando, las expectativas en la misión se han desvanecido. Y el ministerio de Ciencia de Pedro Duque busca si contrató un seguro que cubra el incidente. Detrás de la misión hay una inversión de 200 millones de euros y el trabajo de años de un equipo con financiación y técnicos españoles que pretendían poner en órbita un aparato de gran precisión para captar con altísima resolución imágenes terrestres para múltiples aplicaciones. 

Nada hacía temer ningún accidente y el Vega, que también llevaba el satélite francés Taranis, se ha elevado a la hora fijada, las 02.52 hora peninsular, después de la cuenta atrás en el complejo espacial de Kuru, en la Guayana Francesa. Pero justo después de la primera encendida del motor, la ESA ha detectado una desviación de la trayectoria que ponía fin a la misión. Las previsiones eran que el satélite español se separara al cabo de 54 minutos, cuando se llegara a una altitud aproximada de 670 kilómetros, para posicionarse en una órbita helio síncrona y empezar a girar alrededor de la Tierra con una frecuencia de algo más de 14 veces al día. 

Mientras la ESA revisa los datos de telemetría para averiguar las causas del incidente, a través de Twitter el ministro español de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, ha lamentado la pérdida de la misión pero ha valorado que a raíz del proyecto se ha conseguido desarrollar tecnologías que son útiles para la industria, a la vez que ha capacitado a las empresas españolas del sector para poder optar a contratos internacionales.

Liderado y financiado por el ministerio de Ciencia e Innovación a través de Centro para el Desarrollo Industrial, el Ingenio era la gran esperanza española para posicionarse en el sector. El satélite se tenía que encargar de obtener imágenes de la Tierra gracias a un sofisticado sistema de cámaras fotográficas que podían enfocar a diferentes lugares y acceder a todos los rincones del planeta en tan solo tres días. Estas imágenes tenían que servir para tener una cuidadosa cartografía, facilitar la gestión de recursos naturales o la destrucción de patrimonio natural. Los clientes de estas imágenes serían tanto civiles, institucionales como gubernamentales españoles pero también, potencialmente, otros usuarios europeos en el marco del programa Copérnico de la Unión Europea y del Sistema Global de Sistemas de Observación de la Tierra, según había explicado con anterioridad el ministerio de Pedro Duque.

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