El arzobispado de Barcelona, "muy sorprendido" por la polémica que ha generado la misa de la Sagrada Familia

Omella defiende que se cumplieron las normas pero dice que entiende que Salut lo investigue

La polémica por la celebración de una misa con 600 asistentes, este sábado, en la Sagrada Familia todavía humea. El arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, se ha confesado hoy "muy sorprendido" por la repercusión que se ha dado al acto de beatificación pero ha pedido "perdón" a la gente que se haya sentido herida: "Hemos intentado seguir las normas para una misa que estaba prevista desde hacía tiempo". Omella ha admitido a Catalunya Ràdio que "probablemente no" se tomó la temperatura a los asistentes, a pesar de que ha añadido que él no lo vio porque no estaba en la zona de los accesos. Aún así asegura que se respetaron todas las medidas, como el límite de aforo, y que no pidieron permiso porque no lo hacen ningún día para hacer misa. "Tenemos la normativa del 30% para las celebraciones eucarísticas", ha apuntado, y ha dicho que invitaron por carta a todos los miembros del Ayuntamiento y del Govern: "Lo sabían".

El arzobispo ha asegurado que se cumplieron todas las medidas de seguridad establecidas, y que la comunión se repartió como se hace siempre, en contexto de pandemia, en la mano. Ha apuntado, sin embargo, que Salud tiene el derecho y el deber de investigar cómo se hicieron las cosas si tiene sospechas de que no se hicieron bien. Ha remarcado, con todo, que no han recibido ningún expediente y que tampoco recibió ninguno de la misa que ya generó polémica en julio, cuando homenajearon a las víctimas del covid. Omella ha pedido evitar la polémica entre colectivos como la restauración y la cultura, que reclaman poder volver a abrir, y ha propuesto crear una mesa de trabajo para entre todos pensar soluciones para todos los afectados. "Es un momento de mucha tensión", ha señalado.

El arzobispo  ha rechazado la propuesta del departamento de Justicia de limitar los actos religiosos a 100 personas porque, según ha dicho, "no es lo mismo una iglesia pequeña que una grande". En declaraciones a TV3, eso sí, se ha mostrado dispuesto a aplazar el próximo gran acto religioso previsto.

"Ilegal no era, pero era una celebración que no tocaba en el momento epidemiológico en el que estamos", ha remarcado Marc Ramentol, secretario general de Salut, en una entrevista a RAC1.

El teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle, que era uno de los 600 asistentes al acto, también ha defendido que en ningún momento tuvo la sensación de que se incumplieran las medidas de seguridad sanitaria y ha considerado que la misa no queda fuera del sentido común. Ha detallado que asistió a la beatificación de la Sagrada Familia atendiendo a la invitación que le habían enviado y dando por hecho que se cumplirían las normas marcadas. "No me dio la sensación de que se incumplieran normas", ha dicho.

Batlle también se ha referido a la situación que viven otros colectivos, como el de la restauración, y ha remarcado que desde el consistorio serían partidarios de introducir algún cambio en las medidas para permitirles cierta actividad. De momento, el Procicat decidirá hoy si se reduce el aforo permitido en los actos de culto. 

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