El asesino de Brians, después de matar a otro preso: "Este es un violador de niños: tranquilos, ya está muerto"

El interno lo mató con 30 cuchilladas por los delitos que la víctima había cometido

Lo mató por lo que había hecho y se ensañó con él. El preso que el martes al atardecer mató a otro interno de la prisión de Brians 2 con treinta cuchilladas atacó expresamente al recluso muerto por los delitos que había cometido en el pasado, según se desprende de la última resolución del juez que investiga el caso. La víctima mortal, que llevaba un año en este centro penitenciario, cumplía condena por prostitución de menores y de personas con incapacidad y por violencia machista. "Este es un proxeneta, un violador de niños: tranquilos, ya está muerto", habría dicho al resto de presos y a los funcionarios que se encontraban en el patio del módulo 3 de la prisión justo después de matarlo.

El juez no tiene ninguna duda a estas alturas de la motivación del asesinato. "El único móvil que se aprecia en estos hechos es el de castigar a la víctima por los hechos que cree que cometió, que el investigado considera reprobables y por los cuales la víctima ya cumplía condena", dice el magistrado en su resolución.

Se trató de un ataque directo y "repentino", casi como si se tratara de una ejecución. La víctima estaba apoyada en una de las columnas del patio, escuchando música con un aparato de reproducción Mp3, solo y ausente del resto. "La víctima se encontraba confiada y tranquila y no oyó los pasos que se le acercaban", relata el juez. El presunto asesino salió por la puerta del patio y lo atacó por la espalda con un cuchillo afilado y con el mango tapado con una tela. La primera cuchillada fue en el cuello. Después le clavó 29 más en el pecho, el tórax, el abdomen y, finalmente, la cabeza. Cuando los funcionarios se acercaron al agresor, él miraba a la víctima. "No os acerquéis, que esto no va con vosotros", les habría dicho, según declararon los trabajadores.

Después llegaron otros funcionarios y la jefa de servicios del centro, que negoció con el interno para que soltara la arma. "Que no se acerque nadie, es un cuchillo de verdad", les decía él. Mientras negociaban, el presunto asesino habría justificado su ataque al personal y al resto de internos: "Este es un proxeneta, un violador de niños: tranquilos, ya está muerto". Finalmente consiguieron que dejara el cuchillo en el suelo. Las cámaras de la prisión –las imágenes ya están en manos del juez– grabaron toda la secuencia.

Un crimen sin precedentes

No es la primera vez que se produce un homicidio o un asesinato en una prisión catalana, pero nunca había sido con tanta violencia. En 2018 un interno de la prisión de Ponent de Lleida apareció muerto en su celda y el crimen se atribuyó a otro preso. Este, sin embargo, se trata de un crimen inusual por su violencia y por el ensañamiento. "La acción que ejecutó el investigado fue planificada, repentina y con la intención de causar el máximo daño posible", argumentó el fiscal a la hora de pedir al juez que acordara la prisión provisional para el interno, que ya estaba en la prisión de Brians 2 cumpliendo una larga condena por asesinato y robo con violencia e intimidación.

A pesar de la petición de la defensa del recluso de no añadirle nuevas medidas, el juez ha acordado la prisión preventiva por el nuevo crimen. De momento, le atribuye un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento.

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