El padre del niño muerto en el 17-A: "Mi lucha ha sido investigar qué podemos hacer para que no vuelva a pasar"

El juez corta su declaración por no circunscribirse a los hechos concretos del atropello

En el juicio sobre los atentados del 17-A en Barcelona y Cambrils se ha escuchado este viernes el testimonio de Javier Martínez, el padre del niño de Rubí de tres años muerto como consecuencia del atropello de la furgoneta con la que los yihadistas irrumpieron en la Rambla. "Había un silencio que no olvidaré en mi vida", ha asegurado, emocionado por la "dureza" que representa recordar los hechos. "Quiero mandar un abrazo a todas las víctimas", ha trasladado. Más allá del suceso en si, Martínez ha querido explicar su "lucha" estos tres años, pero el juez Alfonso Guevara lo ha acabado cortando cuando ha visto que en el fondo pretendía poner en entredicho la investigación.

"Al ver que el tratamiento [psicológico por parte de las autoridades] no era el correcto, que había cosas que se podrían haber evitado... Las sensaciones de odio, rabia e indignación, depresión, las he cogido y las he unido y he hecho una causa. He intentado investigar, cómo proteger a las hijas que me quedan. En este proceso durante tres años he hablado con gente que sabe del tema, de los ámbitos político, judicial, para que cambiara el protocolo de las víctimas. Qué podemos hacer para que esto no vuelva a pasar ha sido mi lucha", ha afirmado Martínez.

Martínez ha explicado que quería que esta tragedia "sirviera para algo bueno", y por eso abrazó a un imán, ha dicho. Cuando estaba a punto de decir que pretendía que no se criminalizara a la comunidad musulmana ha sido interrumpido por Guevara, que le advertido no eran cuestiones pertinentes que relatara como testimonio. "¡Suficiente!", ha concluido el magistrado cuando Martínez ha afirmado que se le habían acercado personas que le "han hecho dudar de la investigación". El padre del niño muerto ha sido una de las voces más destacadas a favor de ir más allá de la judicialización a los acusados y críticas con la atención que se ha dado a las víctimas.   

"No he vuelto a pisar la Rambla por el miedo y el pánico"

En este sentido, otra víctima, Núria Suara, ha lamentado que no se le haya reconocido la condición de víctima del terrorismo ni se le haya concedido la baja laboral permanente. El 17 de agosto de 2017 trabajaba como florista en la Rambla y ha explicado que quedó "en shock" y "bloqueada" después de que la furgoneta impactara contra su parada. "Ahora vivo en un pueblo. No he podido volver nunca más a la Rambla", ha afirmado. 

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