Un estudio relaciona la prevalencia del cáncer con un consumo más alto de carne y alcohol

Investigadores del CSIC y el CREAF también confirman que las verduras y el pescado frenan la incidencia

Consumir más carne y alcohol está directamente relacionado con una alta prevalencia de cáncer. Así lo constata un estudio liderado por científicos del CSIC y del CREAF que ha analizado los datos de medio centenar de países y de investigaciones locales que ya apuntaban en esta línea. El estudio también confirma que una mayor ingesta de verduras y de pescado se relaciona con una menor prevalencia de cáncer y también con una menor mortalidad.

Esta investigación global hace un análisis estadístico detallado que cruza datos mundiales desde 1960 hasta 2010 de instituciones como la FAO, la OMS, la ONU, el Banco Mundial, la OCDE, los departamentos de Agricultura y Salud de los EE.UU. y el Eurobarómetro y que incluyen datos de países de Europa, Asia, América, Australia y África. El estudio, dirigido por Josep Peñuelas y Jordi Sardans, científicos del CSIC y del CREAF, sale publicado en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health.

Las variables que se estudian son concretamente la incidencia del cáncer y la mortalidad por esta enfermedad en relación al consumo per cápita de calorías, carne, pescado, verduras, alcohol, fósforo y nitrógeno. La inclusión del nitrógeno (N) entre las variables se explica porque estudios recientes relacionan su incremento con un riesgo más alto de sufrir algunas enfermedades y que las verduras excesivamente fertilizadas con nitratos pueden acumular compuestos nitrogenados tóxicos.

Peñuelas ha explicado que algunos estudios han mostrado que la fertilización de los cultivos desde el 1961 a nivel global se ha multiplicado por diez, "de forma que, en consecuencia, podemos esperar un potencial impacto en la salud global". Los investigadores también han analizado el fósforo porque es un elemento esencial en el equilibrio del metabolismo en relación con el nitrógeno. También han tenido en cuenta otras variables relacionadas con el estilo de vida que podrían distorsionar los resultados, como la esperanza de vida, los ingresos, la edad o el índice de desarrollo de cada país.

Los resultados confirman que la elevada ingesta de carne está especialmente relacionada con tumores de colon, pulmón, mama y próstata. Igualmente, una alta mortalidad por todos los tipos de cáncer entre el 1960 y el 2010 se asocia a un alto consumo per cápita de carne. La única excepción a estas tendencias está, según Peñuelas, en el caso del cáncer de cuello uterino, "cosa que sugiere que las causas ambientales de este tipo de cáncer pueden ser diferentes".

Paralelamente, el estudio relaciona una ingesta más alta de verduras y pescado con una prevalencia más baja de cáncer y una menor mortalidad. En el caso del alcohol, un alto consumo per cápita se relaciona con una alta incidencia y mortalidad por tumores malignos, cáncer de colon, de pulmón y, en menor grado, de cuello uterino. El informe también puntualiza que en el caso de los países pobres la correlación entre el consumo de carne y de alcohol no está relacionado tan directamente con una alta prevalencia de cáncer y mortalidad. En este caso, según un modelo para el cual han contado con datos de 108 países, la esperanza de vida más alta se relaciona, al contrario que en los países ricos, con una ingesta de alimento superior, independientemente de sí es de origen animal, vegetal o acuático.

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