ATAC TERRORISTA A CATALUNYA

Tres certezas y dos dudas del juicio del 17-A

La sorpresa de la primera semana son los vídeos de los terroristas, y esta continúa con más mossos

El momento más impactante de la primera semana del juicio por los atentados en Barcelona y Cambrils no fue ninguna declaración. Entre los escombros del chalé de Alcanar que explotó en plena preparación de los explosivos resistió la tarjeta de una cámara de fotos. Cuando los Mossos la vaciaron, se encontraron vídeos de los terroristas en los que se los ve totalmente radicalizados. Hacen proclamas y manipulan unos cinturones de explosivos. Los vídeos nunca se habían exhibido públicamente: a pesar de que forman parte de la causa, solo habían trascendido en fotogramas. Las imágenes se convirtieron en la sorpresa de la primera semana y serán uno de los recuerdos de este juicio, que esta semana continúa con más testimonios de mossos d'esquadra. A continuación, tres certezas y dos dudas de las cuatro primeras sesiones del juicio.

Causa limitada

El juez no da opciones de incluir los 16 asesinatos

“No se está juzgando por haber matado. Se está juzgando si se estaba en una célula”. Con este comentario, el juez Alfonso Guevara, que preside el juicio, cortó a un abogado y dejó claro que se limitará a decir si los tres acusados pertenecían a la célula de Ripoll o colaboraban con ella, pero sin vincularlos con los 16 asesinatos. Una idea que comparte la Fiscalía, a pesar de que las acusaciones que representan a las víctimas lo intentan cambiar porque insisten en que los acusados formaban parte del plan de atentar con explosivos, inspirado en otros ataques terroristas en Europa que son similares a las acciones del 17-A.

Protagonista colateral

La poca paciencia de Guevara trasciende la sala

El primer día arrancó con un cambio de sillas entre abogados que ya puso nervioso a Guevara, que se ha convertido en protagonista de las polémicas que tienen lugar en la Audiencia Nacional. La poca paciencia con los letrados -también con el personal de la sala-, a los cuales restringe las preguntas, ha provocado una queja de la Advocacia Catalana por el trato.

Célula preparada

Los terroristas vigilaban para no dejar pistas

A pesar de que los atropellos en la Rambla de Barcelona y en el Passeig Marítim de Cambrils fueron improvisados, los terroristas intentaron evitar el control policial. De hecho, no los detectaron hasta que actuaron en la Rambla. A finales de 2016 ocuparon una casa en Gombrèn, al cabo de unos meses se instalaron en un piso en Ripoll y finalmente se situaron en el chalé de Alcanar. Los Mossos han contabilizado 13 móviles conspirativos del grupo, que son teléfonos que utilizaban durante pocos días para hablar entre ellos y hacer búsquedas. Las pocas comunicaciones que se han encontrado han sido porque uno tenía una aplicación que grababa las llamadas y por los mensajes de las redes sociales.

Roles de los acusados

Houli y Iazza más definidos, incógnitas con Oukabir

Una de las preguntas que sobrevolarán todo el juicio es si se puede considerar a Driss Oukabir el décimo miembro de la célula. Mientras que Mohamed Houli Chemlal, herido en Alcanar, y Saïd ben Iazza, que cedió su documentación y la furgoneta a los terroristas, tienen unos vínculos que la policía ha podido acreditar, el papel de Oukabir ha dejado más lagunas y parte de sus vínculos con el grupo se basan en testigos protegidos.

El alcance de los miembros

Ninguna concreción internacional y preguntas que se mantienen

Las comisiones rogatorias enviadas a otros países no han dado ningún resultado relevante. Se mantienen las dudas de qué relación internacional tenía la célula, a pesar de los viajes a Francia, Bélgica y Marruecos. No se ha avanzado sobre el contacto del imán con los servicios secretos españoles.

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