Crecen las urgencias por consumo de cannabis

Las sustancias que se fuman actualmente son más potentes y pueden generar paranoia

El cannabis que se fuma en la calle ha ido variando en los últimos años. Si hasta los noventa los porros se hacían sobre todo con hachís, ahora el producto que más se mezcla con el tabaco es la marihuana. Y el tipo de marihuana que se fuma también ha ido cambiando con el tiempo. Desde hace años se ha detectado un aumento de la presencia de tetrahidrocannabinol (THC), el principio activo del cannabis más psicoactivo y que puede generar más paranoia. El aumento del número de consumidores y el aumento de la presencia de THC en los porros han disparado las urgencias hospitalarias. El año 2018, el 49,4% de las urgencias en todo el Estado por consumo de drogas eran por culpa del cannabis y el perfil de las víctimas era el de gente joven. El mismo estudio del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones avisa que desde 2016 el cannabis ha superado al alcohol y ya es la segunda causa de urgencias hospitalarias por consumo de drogas, solo por detrás de la cocaína, consumida por personas más adultas.

Fuentes del servicio de urgencias del Hospital del Mar confirman este incremento de las intoxicaciones por consumo de cannabis y advierten de que “se acercan cada vez más a las urgencias por consumo de cocaína”. Según han detectado desde el centro hospitalario, las intoxicaciones que sufren los jóvenes que ingresan son consecuencia de que consumen “un cannabis más puro o una mezcla de cannabidoides”.

Quien también conoce perfectamente esta realidad es Mireia Ventura, responsable del servicio de análisis de Energy Control, una entidad que, entre otras tareas, analiza las drogas que toman los consumidores para informarlos de lo que están ingiriendo dentro de los espacios de ocio nocturno.

Ventura, que es farmacéutica de formación, confirma que desde hace tiempo ha incrementado la presencia de THC en las variedades que se consumen a nivel recreativo, puesto que se busca esta reacción psicoactiva. “Aún así, últimamente hemos detectado un cambio, y es que cada vez hay más variedades de cannabidiol (CBD)”, explica. Para Energy Control, que es un proyecto de reducción de riesgos de la Associació Benestar i Desenvolupament, esta nueva tendencia es “un buen indicativo”, puesto que el CBD relaja. “Hace que el consumo no sea tan problemático” porque, combinado con el THC, “provoca un efecto modulador”. Hasta hace unos años había muy pocas variedades de cannabis recreativo que llevaran CBD. La inclusión de este otro principio activo, según Ventura, rebaja los riesgos de sufrir palidez o incluso brotes psicòtics.

La frontera de los 21 años

El consumo de drogas es especialmente nocivo para los menores de 21 años, la edad de desarrollo del cerebro. “El cannabis interactúa con el cerebro. Consumir antes de los 21 años facilita problemas de adicción y el riesgo de brotes psicòtics”, avisa Ventura, que destaca que, además, desde la madurez es más fácil “saber gestionar las drogas”.

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