El Govern quiere cerrar bares y restaurantes para frenar el avance del covid -19

La medida se aplicaría durante 15 días pero el Procicat lo tiene que aprobar hoy en una última reunión

GEMMA GARRIDO GRANGER / GERARD PRUNA / NÚRIA ORRIOLS

El Govern quiere cerrar bares y restaurantes para hacer bajar el ritmo social y contener la "preocupante" aceleración de la propagación del covid-19. El cierre de los establecimientos es la propuesta que hay encima la mesa de la Generalitat, según apunta al ARA una fuente gubernamental. Esto implicaría que solo podrían servir comidas para llevar y no para consumir en el interior o exterior de los locales. Ahora bien, estas restricciones, que se desplegarían inicialmente durante quince días, todavía se tienen que presentar y abordar con los diferentes gremios y federaciones de restauración del país en una reunión que tendrá lugar hoy miércoles por la mañana. Posteriormente, será el Procicat quien aprobará una resolución que, además de estas limitaciones, fijará restricciones en el ocio, la movilidad y el ámbito deportivo.

También los espectáculos y el sector cultural vivirán nuevas restricciones, puesto que los teatros y los cines volverán a ver reducido a la mitad el aforo, por debajo del 70% que tienen permitido ahora mismo. Paralelamente, el Govern planteará limitaciones de acceso a los centros comerciales para evitar aglomeraciones.

El objetivo de las limitaciones de horario o aforo de los establecimientos, que se suman a las ya aplicadas como el veto al consumo en la barra o la reducción del aforo en el interior y el exterior de las terrazas, es frenar el aumento sostenido de contagios que se declaró hace una semana y que está poniendo en la cuerda floja el control epidemiológico de Cataluña. El Gremi de Restauración de Barcelona cuestiona la efectividad de las medidas que ya se aplican y ya ha avisado este martes de que vería "inadmisible" la posibilidad de que se impusieran medidas nuevas.

"Entenderíamos las restricciones si estuvieran contribuyendo a disminuir el número de contagios, pero no es así: la cifra no hace otra cosa que subir", ha denunciado el director del Gremi, Roger Pallarols. Por eso, defiende, el sector acudirá hoy a la reunión con el Govern dispuesto a "hacer frente" para evitar, sea como sea, más restricciones. El representante de los restauradores critica que "los verdaderos focos de contagio escapan a la supervisión administrativa" y que el Govern "tiene que cambiar de estrategia". 

Un planteamiento similar es el que defiende el sector del ocio nocturno, que este martes se ha reunido telemáticamente con el secretario de Salud Pública, Josep Maria Argimon. El secretario general de la Federació Catalana d'Associacions d'Activitats de Restauració i Musicals (Fecasarm), Joaquim Boadas, asegura que el departamento ya les ha confirmado que " en los próximos días se darán a conocer medidas todavía más restrictivas y contundentes" para el sector de la restauración. "A nosotros no nos pueden perjudicar más porque está todo cerrado desde el 24 de julio, pero sería una noticia terrible que los bares tuvieran que cerrar antes de la una de la madrugada o se tomaran medidas más drásticas", lamenta Boadas.

Además de estas limitaciones en el sector de la restauración, a partir del jueves la Generalitat también suspende durante 15 días las  clases presenciales en las universidades e instará a las empresas a fomentar el teletrabajo. El Procicat también decidirá hoy si se aprueban restricciones en la movilidad y en el ámbito deportivo, como la que ya ha trascendido este martes de suspender todas las competiciones amateur y base durante 15 días a partir de este fin de semana .

La pandemia se acelera

Tal como está pasando en prácticamente todas las capitales europeas, Cataluña ya está inmersa en la segunda oleada del coronavirus. Después de trece semanas de contención oscilante de la curva debido a algunos brotes complejos y el registro de un millar de positivos diarios, se divisa un cambio de tendencia en el conjunto del país. Fuentes gubernamentales apuntan al ARA que el empeoramiento epidemiológico repentino al que se enfrenta Cataluña requiere respuestas "contundentes", especialmente dado el aumento de la presión asistencial que se vive en los centros de atención primaria (CAP). Para poner un ejemplo, solo en Barcelona se están atendiendo 238 casos sospechosos de covid-19 por cada 100.000 habitantes en este primer nivel asistencial y se están notificando 3.000 contagios semanales. 

La edad media de los contagios en el conjunto del país se sitúa en torno a los 40 años, que actualmente es la franja que presenta más sospechosos y positivos. A diferencia de la primera oleada, cuando los menores de 25 años prácticamente pasaban desapercibidos en las estadísticas porque solo se diagnosticaban los casos graves –a partir de los 50 años–, los cribajes en las escuelas y la vigilancia en los adolescentes están sacando de la penumbra los contagios entre jóvenes de entre 15 y 19 años. 

A pesar de que el Govern no se plantea de momento hacer confinamientos en las zonas con más incidencia y priorizará estas medidas restrictivas al cierre total del país, la consellera de Presidencia, Meritxell Budó, califica la evolución del coronavirus de "muy preocupante" y no ha descartado pedir al Estado la aplicación del estado de alarma si la situación se descontrola. Hoy por hoy, sin embargo, no se dan las circunstancias para hacer esta petición al ejecutivo español, ha matizado. 

Lo que sí defienden fuentes gubernamentales es que el repunte de contagios se debe sobre todo a un aumento de la interacción social y a un relajamiento de la población. Es decir, el Govern cree que en Cataluña se mantiene una vida social demasiado activa, sin respetar las medidas de protección y seguridad clave para controlar el avance del virus. El número de positivos detectados los últimos 14 días evidencia este escenario de crecimiento: del 12 al 25 de septiembre se confirmaban 199 infecciones por cada 100.000 habitantes y entre el 19 de septiembre y el 2 de octubre se registraban 208. En cambio, solo entre el 26 de septiembre y el 9 de octubre la cifra de positivos se ha disparado hasta los 268 casos. 

Otro indicador que ha crecido por encima del umbral considerado seguro es la tasa de contagio o R, que m esura la velocidad de reproducción del virus en los últimos 7 días y, por lo tanto, calcula cuántas infecciones nuevas se pueden generar de media a partir de un solo contagio. En tres semanas, Cataluña ha pasado de tener la R a 1 a situarla en el 1,33 y, por lo tanto, de cada positivo sale más de un contagio de media. Con la incidencia acumulada y la tasa de contagio se calcula el riesgo de rebrote, que ha triplicado su valor en solo tres semanas. Si a mediados de septiembre estaba en una cifra considerada alta (190), ahora se sitúa en un nivel crítico (338).

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