Incumplimientos masivos en los primeros días de restricciones

Se ponen decenas de denuncias por botellones y se viven aglomeraciones

Si tenemos en cuenta las imágenes y las denuncias del primer fin de semana de restricciones por el covid-19 en Catalunya, las medidas no se han acabado de seguir. Los incumplimientos que se han producido no han sido puntuales, sino masivos. Para poner algunos ejemplos, los Mossos d'Esquadra han denunciado a 75 personas este sábado a la medianoche que participaban en un botellón en el mirador de Torre Baró, en el distrito de Nou Barris de Barcelona. En la misma ciudad, la Guardia Urbana desalojó en la medianoche de ayer a 573 personas por incumplir las medidas. Denunció a 37 por beber alcohol en la vía pública y la noche del viernes al sábado ya había sancionado a 75 personas más por botellones. La Guardia Urbana también sancionó el sábado a un restaurante del Eixample con clientes consumiendo dentro del local.

El Govern cierra bares y restaurantes y limita al 30% el acceso a los comercios

En otro punto de Catalunya, los Mossos denunciaron ayer por la madrugada al organizador de una fiesta con 130 personas en una masía del Catllar, en el Tarragonès. Según la policía, los participantes se enfrentaron a los agentes y tuvieron una actitud hostil. La convocatoria se había hecho por las redes sociales con la intención de alargar la fiesta hasta este lunes por la mañana. Los Mossos comprobaron que los asistentes no llevaban mascarilla ni respetaban ninguna medida sanitaria. La policía explicó que parte de los participantes bailaban y consumían bebidas. Los agentes también intervinieron los equipos de música y levantaron dos actas: una por no respetar las restricciones y otra por drogas. De hecho, detuvieron a un hombre que tenía bolsas con cocaína y LSD, pastillas de éxtasis y marihuana por un delito contra la salud pública.

Al margen de las actuaciones de la policía, en Barcelona se pudo ver ayer a mediodía ante el Hospital del Mar –como muestra la foto de este artículo– a varias personas que ignoraban el cartel que recuerda que está prohibido utilizar los aparatos deportivos situados al aire libre. Un equipo de Betevé grabó el sábado por la tarde cómo se producían largas colas con poca distancia de seguridad en el centro comercial de Diagonal Mar y se han visto más picnics, una actividad no permitida, por ejemplo en el Parc de la Ciutadella. También se han vivido aglomeraciones en el Parc Natural del Montseny: a pesar del llamamiento a reducir la movilidad, la Diputación de Barcelona ha hablado de "masificación" y "comportamientos incívicos". A pesar de esto, entre el viernes y el sábado salieron un 8,6% menos de vehículos del área metropolitana de Barcelona respecto al primer fin de semana de octubre. La disminución se mantuvo este domingo porque hasta las 20.00 h habían vuelto un 11,9% menos de vehículos, según el Servei Català de Trànsit.

¿Unas medidas más intensivas?

Sobre la posibilidad de implantar en Catalunya el "toque de queda", una opción que el conseller de Interior, Miquel Sàmper, no descarta si se observa su "eficacia" en Francia, el presidente sustituto y vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, ha asegurado este mediodía que la medida "no está sobre la mesa". Pero ha admitido que no se pueden dejar de prever "medidas más intensivas en el futuro": "Dependerá de la evolución epidemiológica". La investigadora Clara Prats considera que el toque de queda es una medida que se podría plantear si las restricciones actuales no funcionan. "Antes que un confinamiento total, quizás se podría probar el confinamiento parcial en el tiempo, que suena mejor que toque de queda", ha dicho.

En cambio, el médico e investigador Salvador Macip ha defendido que no se tendría que descartar un confinamiento temporal en Catalunya como "último recurso". En declaraciones a Catalunya Ràdio, Macip ha opinado que "es difícil predecir" si la medida de cerrar bares y restaurantes tendrá un impacto en la evolución de la pandemia porque dependerá del comportamiento de los ciudadanos. "Si no vamos a los restaurantes pero hacemos fiestas en las casas, estamos igual", ha apuntado. A su parecer, "no se tendrían que descartar" pequeños confinamientos puntuales, "como último recurso", para afrontar el aumento de contagios, como está pasando en prácticamente toda Europa.

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