El covid satura los CAP: reciben dos millones de visitas más en octubre

La pandemia copa casi un tercio de la actividad en los centros, donde más de la mitad de las consultas son virtuales

La atención primaria lleva ocho meses haciendo un sobreesfuerzo para absorber la demanda del covid-19 mientras, a la vez, intenta mantener la actividad ordinaria. Pero los profesionales sanitarios no pueden desdoblarse y la erosión es tan grande que se han priorizado las consultas relacionadas con el virus en detrimento del resto de patologías, según muestran los datos hasta octubre. Las visitas ordinarias por enfermedades no covid-19 han caído un 12% respecto al año pasado –resultado sobre todo de los meses de confinamiento domiciliario–, pero si se suma el trabajo que genera el covid-19 especialmente en esta segunda oleada, la actividad en los CAPs ha aumentado un 6,8% respecto a 2019. “La atención primaria es la línea asistencial que más ha sufrido durante la pandemia y no siempre se ha percibido”, asegura el director del CatSalut, Adrià Comella.

La segunda oleada está generando una demanda mucho más elevada en la atención primaria que la primera. En parte, porque entre marzo y el abril la batalla se libraba sobre todo en los hospitales. Entonces la actividad habitual de los ambulatorios se redujo casi a la mitad. En cambio, en la segunda oleada, prácticamente el 97% de la actividad ordinaria se ha mantenido y, a la vez, se ha asumido un extra de consultas, tanto presenciales como virtuales, para atender mayoritariamente casos o sospechas de covid. El mes de octubre es la prueba fehaciente de ello: si el año pasado se hicieron 4.879.000 consultas, este año se han hecho casi dos millones de visitas más, un total de 6.654.360. Y, de hecho, prácticamente un tercio de la actividad del mes pasado era covid.

Pero la primaria no siempre ha podido mantener el tipo ante las embestidas. “Entre marzo y junio la actividad cae mucho, sobre todo la atención presencial”, explica Comella. En marzo se dejaron de hacer un 20% de las visitas con relación al año pasado; en abril, la actividad no covid se hundió un 44%, y en mayo, un 33%. De hecho, no es hasta junio que remontan los datos y hasta agosto que realmente no se consolida esta recuperación. Eso sí, con un aumento de la demanda covid cada vez mayor. “Esto es lo que provoca la sensación de gran saturación con la que viven los profesionales”, admite el director del CatSalut.

Más de la mitad de las visitas son virtuales

Un hecho que marca un antes y un después de la pandemia en la atención primaria es la presencialidad en las consultas. Si en enero el 80% de las visitas se hacían cara a cara, en abril se desplomaron hasta el 25%. En ese periodo, el Govern pidió a la población que evitara ir al CAP tanto como fuera posible y se comunicara con sus médicos o enfermeras de cabecera por videollamada o teléfono. Poco a poco, esta proporción se ha ido compensando y desde octubre, durante la época de aceleración de la epidemia, el 43% de las consultas son presenciales. 

“El covid nos ha hecho replantearnos la atención que hacemos en la primaria: tenemos que intentar hacer un 60% de las consultas presenciales y el 40% restante telemático”, destaca Comella. En este sentido, Salud plantea la incorporación de 8.000 webcams en los CAPs, 3.000 ordenadores portátiles, medio millar de teléfonos y desplegar una plataforma propia de SMS para potenciar la asistencia telemática.  

En verano los hospitales vivían una tregua. En cambio, la atención primaria encaraba, posiblemente, su época más dura, haciéndose cargo de la atención y el seguimiento de los contagios, que iban in crescendo en el conjunto del país a medida que pasaban las semanas. Desde entonces los CAPs han dirigido las pruebas PCR y los cribajes masivos, han asistido al 80% de los enfermos y han evitado que muchos enfermos sufrieran complicaciones. También han entrado en las residencias y en los domicilios y se han convertido en el vínculo de Salud con las escuelas. Pero la falta de manos, el cierre de consultorios locales durante el verano –un 30% de los cuales todavía no han reabierto– o su papel capital en la vigilancia epidemiológica han llevado al límite a unos centros con una falta de recursos crónica.

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Salud saca pecho de haber contratado a 3.258 profesionales para reforzar la atención primaria, de los cuales 2.089 son personal administrativo (eminentemente los perfiles de los gestores covid, los referentes a las escuelas y los de extracción de muestras para las pruebas diagnósticas). Respecto a profesionales sanitarios propiamente se han incorporado 1.169: 249 facultativos -médicos de familia, psicólogos, pediatras y odontólogos-; 494 diplomados en enfermería y trabajo social; 426 auxiliares de enfermería.

Una decena de CAPs nuevos

Sabiendo que los 568 centros cívicos, centros de jubilados y pabellones municipales cedidos por los gobiernos municipales para la campaña de vacunación de la gripe tarde o temprano serán reclamados para sus usos convencionales, Salud pondrá barracones a disposición de un total de 60 CAPs para poder sacar fuera de los centros el triaje y la atención a personas con problemas respiratorios y síntomas compatibles con el covid.

Estos espacios serán parecidos a los cinco edificios hospitalarios satélites que ya se están construyendo, a pesar de que de dimensiones más reducidas (entre 40 y 60 metros) y con una vida útil de tres a cinco años. Según Comella, la cifra de CAPs beneficiados se podría ampliar hasta llegar al centenar, pero por ahora solo está previsto que unos sesenta entren en funcionamiento en enero.

El CatSalut también prevé una decena de construcciones de más envergadura por la vía del contrato de emergencia para otros CAPs que se han quedado demasiado pequeños y que necesitan soluciones más estructurales. Por ejemplo, un centro en Mollerussa, otro en Torredembarra y varios en el área metropolitana de Barcelona. Sin embargo, estas actuaciones no se harán hasta el año que viene.

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