Dudas sobre la bajada real de contagios en Madrid

La reducción ha coincidido con la sustitución de las PCR por tests de antígenos, más rápidos pero menos sensibles

Madrid fue hace unas cuantas semanas el epicentro del coronavirus en Europa, con una incidencia acumulada de hasta 700 casos por 100.000 habitantes en 14 días (IA) y una presión hospitalaria en aumento, pero las cifras han ido a la baja desde finales de septiembre. Ayer el ministerio de Sanidad registraba una IA de 328,9. Es una reducción drástica en comparación con la que se registraba hace un mes y medio. A nivel asistencial, la reducción también ha existido, pero no de manera tan pronunciada. En cuanto a la mortalidad, que se notifica con más retrasos y da información especialmente de la gente mayor, no se observa una reducción suficiente para que pueda determinar una tendencia. ¿Pero la aparente mejora en la transmisión y la presión hospitalaria es real, teniendo en cuenta que las medidas de restricción de la movilidad que se han aplicado en Madrid han sido menos contundentes que en otros lugares del Estado ?

Medidas menos restrictivas

En la capital española el toque de queda es a partir de medianoche, y en bares y restaurantes solo ha habido limitaciones de aforo, pero no se han clausurado como sí ha pasado en Catalunya. La Comunidad de Madrid sostiene que su estrategia de confinar por áreas básicas de salud ha funcionado porque ha permitido “arrinconar” al virus. Empezaron cerrando zonas con incidencias superiores a los 1.000 casos, después 750, después 500, y cada viernes van levantando o aplicando confinamientos perimetrales de estas áreas en función de la evolución de la situación. La otra pata clave del supuesto éxito, según fuentes de la consejería de Salud madrileña, es el uso de tests de antígenos en la atención primaria y urgencias que, poco a poco, han ido sustituyendo las pruebas PCR. La ventaja principal de este método de diagnóstico es que, además de ser más barato, da resultados en 15 minutos; por lo tanto, permite cortar la transmisión rápidamente localizando los contactos estrechos del positivo.

“Madrid lo está haciendo bien. Ha puesto en marcha una estrategia de testeo masivo y le está dando resultado, sin tener que cerrar la economía”, decía ayer el infectólogo Oriol Mitjà en declaraciones al Planta baixa. Esta es, sin embargo, una opinión que no comparten todos los expertos consultados por el ARA, algunos de los cuales apuntan en sentido contrario. “Los tests se están aplicando como cribaje a gente que ni siquiera son contactos estrechos”, afirma al ARA la epidemióloga y doctora en salud pública Pilar Serrano. La también secretaria de la asociación madrileña de epidemiólogos recuerda que la sensibilidad de los tests de antígenos es inferior a la de las PCR -de un 75% en asintomáticos-, de forma que aplicarlos a personas que en principio no son sospechosas de estar contagiadas no es efectivo porque puede propiciar que haya falsos negativos que no se producirían si se les hicieran PCR. “Cambiando de test puede ser que dejes de detectar casos. A los pacientes con menos carga viral puede ser que el test de antígenos no los detecte”, coincide el epidemiólogo Joan Caylà, miembro de la Sociedad Española de Epidemiólogos.

Madrid compró cinco millones de unidades de tests de antígenos en septiembre y una parte las dedicó a estos testeos masivos en los barrios. La Comunidad convocaba por SMS a los ciudadanos escogidos, que voluntariamente podían hacerse la prueba. Fuentes del gobierno regional apuntan que se han detectado más de un millar de positivos sin síntomas que, si no se hubiera sacado adelante esta iniciativa, no se habrían detectado. La de los tests de antígenos es, además, una técnica más simple, a diferencia de las PCR, que necesitan más infraestructura y que resultan inviables para cribajes masivos, apunta el experto en biología de sistemas del CSIC Saúl Ares. “A falta de pan buenas son tortas”, dice, y admite que, a pesar de que con esta práctica pueden salir falsos negativos, son personas en aquel momento poco contagiosas. Al cabo de unas semanas puede aumentar su carga viral y pasar a ser más contagiosas, pero lo mismo puede pasar con las PCR, apunta.

Del escenario en Madrid se desprende la necesidad de analizar las cifras con prudencia, en la línea de lo que ayer fuentes próximas al ministro de Sanidad, Salvador Illa, expresaban en el Congreso. “Madrid se está estabilizando pero la situación es frágil e inestable”, remarcaban. “Habría que verificar los datos, asegurar que la evolución es positiva, que lo podría ser, y determinar lo que ha sido relevante para mejorar”, explica Caylà, que también recuerda que Madrid ha sido una de las comunidades que más retrasos ha tenido en las notificaciones de casos.

Cifras todavía elevadas

Los últimos días el director técnico de Sanidad, Fernando Simón, ha afirmado que las medidas implementadas en la capital española estaban dando frutos, pero advertía de que la situación continúa siendo preocupante. En este sentido, el investigador del grupo de investigación BIOCOM-SC de la Universitat Politècnica de Catalunya Daniel López asegura que una IA tolerable sería alrededor de 100 casos por 100.000 habitantes, de forma que lo importante sigue siendo reducir la velocidad de propagación. Por eso subraya que lo más efectivo es reducir la movilidad y que la población sea consciente de ello. Madrid sobrevive con pocas restricciones, una mejora en los hospitales y una aparente reducción de contagios que genera suspicacias.

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