"A partir de la una de la madrugada solo pasan algunos taxis y vehículos de limpieza"

El toque de queda deja Barcelona vacía por la noche y la Guardia Urbana detecta más cumplimiento

La normalidad extraña y mutante del covid-19 ha incorporado con tanta rapidez el toque de queda que ya suena antiguo cuando hace apenas cinco días que se aplica. El alud de nuevas restricciones ha añadido confusión y un motorista está convencido que de las 22 h a las 6 h puede circular sin problema por su municipio. Un agente de la Guardia Urbana de Barcelona le hace entender que el toque de queda lo obliga a quedarse a casa durante la noche y que en esta franja no puede campar por las calles de su ciudad ni de ninguna otra. A pesar de esta conversación, extraída de un control policial esta medianoche en la Plaça de les Drassanes, la Guardia Urbana cada vez detecta más cumplimiento del confinamiento nocturno.

"Barcelona queda vacía por la noche. Se vuelven a ver imágenes del primer confinamiento, como si fueran recuerdos de marzo o el abril", asegura Albert Artero, subinspector jefe de una unidad nocturna de la Guardia Urbana. Pero Artero nota una diferencia en esta segunda oleada: por la noche hay menos gente en las calles. Ya sea por el hecho de que ahora se puede salir durante el día o porque se respetan más las medidas, el resultado es que la avenida Diagonal, la Gran Vía y la avenida Meridiana están inhabitades a las horas en las que la mayoría de la población no trabaja. "A partir de la una de la madrugada solo pasan algunos taxis y vehículos de limpieza", explica el subinspector.

Un agente que conduce un coche de paisano de la Urbana baja la ventanilla cuando faltan diez minutos para las 23 h. "¿Y su mascarilla?", pregunta el policía a un hombre que anda solo por una acera del Poble-sec pero sin ninguna protección contra el virus. "Acabo de aparcar y ya llego a casa. No hay nadie", responde él mientras busca en los bolsillos una mascarilla. Al cabo de un rato otro hombre pasea un perro en la avenida Paralelo. Se excusa diciendo que ha salido de trabajar hace poco. Son algunas escenas muy puntuales que la Urbana se encuentra en la franja del toque de queda y en las que, antes de poner enseguida una multa, también intenta empatizar con la gente.

Artero recuerda que los primeros días tuvieron que cerrar algunos supermercados y bares o restaurantes que continuaban abiertos fuera del horario permitido. Unos incumplimientos que con el paso de la semana han dejado de existir, según la Urbana. En cuanto a los botellones, también se han reducido bajo mínimos porque el confinamiento nocturno ha limitado las opciones de hacerlos. Aún así, los policías están en alerta para controlar que, entre la Castañada y Halloween, no se produzca un repunte de gente por la noche. Precedentes no faltan, porque esta semana han pillado a tres personas de madrugada que salían de un hotel donde habían hecho una orgía.

El subinspector de la Guardia Urbana asegura que, después de unos días de ser más "pedagógicos", ahora denuncian a todas aquellas personas que de entrada ya manifiestan que incumplen las medidas porque, además, están en contra de ellas. Son unas actitudes minoritarias, según Artero, que lo constata con la decena de controles que hacen cada noche por el confinamiento, algunos de los cuales con los Mossos d'Esquadra. Esta medianoche en la Plaça Francesc Macià, en medio de la Diagonal, apenas pasan coches, que aparecen "con cuentagotas". En la plaça de les Drassanes se ve un poco más de tránsito, a pesar de que teniendo en cuenta que los agentes paran a todos los vehículos que circulan –antes de seleccionar a los que inspeccionan– la cola más larga está formada por una decena de automóviles.

Un 'rider' y dos clientes de VTC: primeras multas por el toque de queda

Sin ladrones pero con traficantes

Algunas sanciones puestas en los controles son por hacer trayectos no permitidos durante el toque de queda, como visitar amigos. Entre los que trabajan, casi todos llevan el certificado autoresponsable, aunque los policías se han dado cuenta de que en la mayoría de documentos hechos por las empresas falta especificar el horario de trabajo, cosa que la Urbana ha empezado a advertir. Otras denuncias son por drogas. En la Plaça Francesc Macià paran a un conductor que lleva sustancias y una porra extensible –una arma prohibida–. Los agentes han comprobado que los traficantes, como es más fácil detectarlos con el confinamiento nocturno, vuelven a utilizar los VTC para trasladar sustancias. En el sentido contrario, los ladrones de tiendas y establecimientos se han esfumado porque ven que la poca actividad los puede delatar.

Los riders que reparten comida a domicilio, que recibieron las primeras multas del toque de queda, han dejado de estar presentes en esta franja a medida que han pasado los días. Los que continúan son los que, con la bici, la moto o el coche, hacen cada noche el mismo recorrido para ir o volver del trabajo. Uno es la tercera vez que lo paran esta semana en el control de la Diagonal. Cuando él se prepara para bajar de la moto y enseñar de nuevo la documentación, un agente le hace con la mano la señal de que no hace falta porque ya lo ha reconocido.

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